VOLKSWAGEN POLO 1.4 ADVANCE
BUENAS NOTAS  
Como algunos buenos estudiantes el nuevo Polo obtiene sobresaliente en todas las asignatudas, salvo en educación física, algo que terminación, consumos y equipamiento se encargan de ocultar  


Si se tratasen de las calificaciones finales de un estudiante, el Polo se merecería un buen regalo para disfrutar este verano. Obtiene muy buenas notas en todas las materias, siendo la más baja la de educación física (prestaciones), punto que le perdonamos cuando abundan los sobresalientes en matemáticas (economía), en lenguaje (comportamiento), sociales (acabados) y educación para la ciudadanía (emisiones).
Y es que esta nueva generación de Polo puede estar entre las más brillantes, tanto por diseño exterior -toma las líneas del Golf y las reduce para dar forma a un coche atractivo y coqueto- como por calidad interior, presentando un habitáculo digno del segmento compacto y no de un urbano, con un equipamiento sin duda de primera línea.
Si lo que buscamos es un coche que se salga de los cánones habituales -los Polo siempre han estado un peldaño por encima en categoría social frente a los corrientes Ibiza, Fiesta, Clio, etc.-, sin que nuestro bolsillo se resienta en exceso, el urbano de Volkswagen será la elección ideal.

Educación física. La gama Polo se presenta en las concesiones con una nota baja en educación fisíca, pero esto no debe empañar las obtenidas en las demás materias. La reválida le llega, como a los estudiantes, en septiembre.
Las prestaciones del motor 1.4 atmosférico de 85 caballos son justitas, pero de verdad que tampoco nos defraudarán si lo que pretendemos es movernos sobradamente por ciudad, hacer recorridos interurbanos -como bajar a la oficina diariamente- y algún viajecito -aunque sea largo- con un par de amigos, el Polo cumple y con muy buena nota gracias a una capacidad interior aceptable y a su confort de marcha.
Este motor tiene también importantes virtudes en cuestión de confort, como es la ausencia de ruidos mecánicos, no sólo al arrancar este multiválvulas, también en marcha. No llega sonoridad mecánica al interior, igual que tampoco se perciben vibraciones en pedales y volante.
Pero lo que más hará que nos olvidemos de su falta de brío es que la aguja de reserva de carburante baja muy despacio. Podremos realizar kilómetros y kilómetros y el aforador desciende muy despacio. Algo bueno tenía que tener no correr. Pero esto pertenece a la siguiente materia.

Matemáticas. Al Polo se le da muy bien hacer cuentas. Y no sólo eso, sabe sacar el máximo partido a cada litro de carburante para firmar unos consumos bastante bajos. En ciudad, su terreno natural, este pequeño de Volkswagen firma un gasto de 7,8 litros a los 100 kilómetros.
Pero mejor son los registros tomados cuando salimos a carretera, en ese viajecito con los amiguetes, en el que con 6,5 litros recorremos cien kilómetros. De este modo le sacamos una gran partido a su depósito de 45 litros.
Esto viene originado por unos desarrollos bastante bien elegidos. No es muy largo el de quinta, buscando el consumo más bajo, lo que hace que la podamos usar en cualquier circunstancia, incluso en ciudad.
Salvo que vayamos a hacer un adelantamiento que requiera de potencia extra la respuesta del motor es solvente y no hay que recurrir al cambio, que tiene un tacto adecuado por precisión, tacto y rapidez, más allá de lo que podemos esperar de un coche con matices urbanos.

Lengua. Esta es, sin duda, una de las materias que mejor domina el Polo. Sus formas, educadas y cultas en todo tipo de escenarios, nos hace ver que a pesar de su destino urbano no olvida el perfil juvenil que le caracteriza, y sabe ofrecer el aplomo y seguridad que demandan los jóvenes conductores en las vías de doble carril y la precisión y buen compromiso en zonas más viradas.
Me ha gustado sobre todo este buen compromiso pues es difícil de encontrar en los coches de su tamaño, al derivar más hacia el confort que a la eficacia. No le teme a nada y su bastidor tolerará fácilmente el motor más potente que llegará a finales de año, el 1.2 TSi de 105 caballos.
Las gratas sensaciones transmitidas se deben en parte a una buena calibración de la dirección electrohidráulica -quizá el Grupo Volkswagen monte en sus utilitarios las mejores del mercado-. Ofrece un tacto muy agradable por dureza y además buena precisión, contando con la ayuda de los neumáticos opcionales de 195/55 en llanta de 15 pulgadas.
A los mandos del Polo la verdad es que podemos pensar que estamos a bordo de un coche de mayores dimensiones, tanto por la calidad de rodadura como por los condicionantes interiores con los que nos encontramos, como es calidad de materiales y equipamiento, que hacen que veamos al Polo con muy buenos ojos desde que abrimos las puertas.

Conocimiento del medio.
El Polo se sitúa un escalón por encima de sus rivales si nos fijamos en el tratamiento interior. Se emplean materiales de gran calidad visual y al tacto (opcionalmente hay disponible un material de textura más blanda) y su remate final es incuestionable en ajuste. Además, el moderno diseño nos lleva a pensar en coches como el Golf, del que toma las líneas maestras, haciendo que su interior nos venda una imagen de calidad irreprochable, por lo que cabría situarlo en la parte premium del segmento.


Pero no sólo son los materiales, o el confort de los asientos, por citar aspectos que nos gustan nada más sentarnos. Cuando circulamos percibimos, por ejemplo, el arranque en pendientes, de serie en esta versión, que impide que el coche caiga -tanto para delante como para atrás- cuando iniciamos la marcha en una pendiente.
Además de esto, de serie incorpora el control de tracción y estabilidad -por cierto, poco intrusivo en la conducción-, aire acondicionado y la radio CD con MP3. Como es habitual en Volkswagen el listado de opcionales es bastante abundante, aunque para algunas hay que recurrir a determinados packs que le quitan la gracia. Por ejemplo, las llantas de aleación están en un paquete de 665 euros que incluye elementos como el ordenador de a bordo, control de presión de neumáticos, tornillos antirrobo y volante de cuero, siendo alguno de ellos prescindible para el usuario. Igual sucede con los antiniebla, que incluyen el reposabrazos central.
Al margen de estos pequeños imponderables de equipamiento el Polo está muy bien dotado incluso de estricta serie, y a un precio que podemos considerar atractivo, comparado con sus oponentes, y mejorando a nuestros ojos.