A las berlinas tradicionales les ha salido un nuevo enemigo con el que batirse y no estamos hablando estrictamente de la llegada de un nuevo modelo, sino de la reinvención de las carrocerías “normales”: son las carrocerías coupé de las berlinas de cuatro puertas.
Un enemigo duro al que tendrán que batir, pues si triunfan estas variantes de momento sólo presentes en las gamas de Volkswagen y Mercedes -la precursora-, seguro que se convertirán en un modelo más del catálogo de cada fabricante.
De momento y como último en llegar tenemos el Passat CC, un modelo que tiene un enorme atractivo estético. Recuerda mucho a la berlina normal pero el hecho de ser mayor en todas las dimensiones, menos en altura, le hace atraer miradas. Esa silueta afilada y baja le da un carácter deportivo no exento de elegancia y porte, el porte de los coches grandes.
Más Passat. Para el Passat CC los ingenieros han empleado la plataforma de la belina, por lo que comparte distancia entre ejes, con variaciones interesantes. Además de ser más largo, 3,1 centímetros, es más ancho, 3,6 cm, y aumenta también la anchura de vías, 11 milímetros la delantera y 16 la trasera, para mejorar el aplomo en carretera. Sólo la altura es menor, nada menos que cinco centímetros.
Su interior ha sido configurado como un cuatro plazas, muy cómodas todas -incluso por la altura de las traseras- pero de forma inexplicable no podrá alojar a un cuarto ocupante, una nueva moda que está dejando a gente fuera del coche.
Si hay pegas por el número de pasajeros no existen por calidad y remate de materiales y buena realización, aunque sería conveniente prescindir de aluminios tanto en la consola central como en el túnel de transmisión delantero, que provocan reflejos muy molestos cuando el sol incide en ellos.
Otro gran atributo es la insonorización del interior, mejor que la de la berlina, lo que nos hace pensar que estamos a bordo de un coche de segmento superior.
Pero no sólo parece de una categoría superior por dimensiones o confort, ya que también su equipamiento incide en las buenas sensaciones que deja. Destacan elementos como la ayuda para no desviarse del carril que corrige la dirección para mantener el coche dentro de las líneas -hay que usar los intermitentes para el cambio de carril pues de lo contrario la dirección ejerce fuerza en sentido contrario-.
Detalle elegante y bien solucionado es la ausencia de marco en las puertas. Las ventanillas se bajan unos milímetros y al cerrar se suben quedando debajo de una pestaña que es la que impide que entren ruidos aerodinámicos al interior.
Con 160 basta. La unidad probada es la de acceso a la gama Passat CC, pero como estamos en una época de vacas flacas para el diésel merece la pena investigar otras opciones. Este motor de 1,8 litros y 160 caballos resulta solvente en todos los apartados, incluso en el de los consumos aunque éstos no hayan sido la prioridad, y se puedan obtener unas buenas prestaciones, especialmente destacables las recuperaciones, primero por los cortos desarrollos del cambio y segundo por ue el motor tiene muy buena respuesta.
Estos 160 caballos son muy llevaderos en las clásicas autovías, incluso manteniendo buen ritmo, y sólo los recorridos más montañosos nos harán añorar unos pocos caballos más. Pero claro, al coche tampoco le pega por porte un comportamiento muy deportivo.
Así su suspensión tiene el toque dinámico preciso para su vestimenta de coupé pero sin olvidar el fin de representación y elegancia que aporta. Filtra perfectamente todas las irregularidades del asfalto y si le pedimos más da hasta un determinado límite. La suspensión tiene regulación en tres posiciones, Confort, Auto y Sport, aunque la diferencia entre ellas es más bien de matiz.
La dirección es otro de los elementos que más nos han gustado, por precisión y tacto, casi tanto como los frenos cuya respuesta siempre es buena.
Tanto más. El Passat CC desde luego que ha sido un acierto y esperemos que abra un nuevo camino junto con el CLS. Presenta una diferencia de precio entre los 3.000 y los 5.000 euros respecto a la berlina convencional de Passat. Y esta diferencia es mucha, evidentemente se pagaría por diseño, pero no por habitabilidad interior donde resulta má aconsejable la tradicional berlina. Donde puede que si se apunte un tanto y bueno es en aquellos que tienen la posibilidad de hacerse con uno como coche de empresa, donde la familiaridad no pesa tanto como la capacidad de representación.