MERCEDES C63 AMG -457CV-
ALGO SALVAJE  
El BMW M3, ya toda una leyenda entre las berlinas superdeportivas, es el príncipe destronado. La llegada del C63 AMG ha supuesto para él y su hegemonía un durísimo golpe.  



Todo parecía indicar que el flamante BMW M3 iba a ser la referencia entre los turismos de grandes aspiraciones deportivas. Al menos, hasta que aparezcan los RS5 y RS4 de Audi, que tendrán que plantarle cara. Sin embargo, sin hacer tanto ruido como la marca bávara con su M3, casi con la discreción con que Lexus ha lanzado su brutal IS-F, Mercedes Benz ha dejado al nuevo sucesor de la dinastía M3 a los pies de los caballos. Para empezar, los 457 caballos del motor V8 de la firma de la estrella nada tienen que ver con los “sólo” 420 del M3 o los 423 del Lexus.
Para que nos hagamos una idea de lo que esconde el capó del C63 AMG, basta señalar que su potencia es sólo catorce caballos inferior a la de la versión de carreras con la que Mercedes participó en 2007 en el exclusivo y caro Campeonato Alemán de Turismos (DTM) y sólo veinticuatro menos que el CLK 63 AMG.

Artesania. Recurriendo a la experiencia de la división de coches de competición de Mercedes Benz, AMG, cada motor es ensamblado a mano por un técnico de esta división, cuya responsabilidad queda sellada con su firma en el carenado que protege las culatas del enorme motor de casi 6,3 litros de cubicaje. El resultado son no sólo esos 457 caballos, sino también una cota máxima de par de nada menos que 600 newtonmetro, que nos dan la sensación al acelerar bruscamente al salir de un semáforo que vamos a arrancar el asfalto. No en vano, acelera de 0 a 100 km/h en sólo en 4,5 segundos -una décima más para la versión Estate, según la marca- y de no ser porque su velocidad está limitada electrónicamente a 250 km/h, podría rozar cómodamente la barrera de los 290.
No debemos olvidar que el C 63 AMG cuenta con una brutal relación peso/potencia, sólo 3,6 kilos por caballo de potencia y que su motor, “supercuadrado” -de carrera muy corta- es capaz de girar hasta a 7.200 vueltas por minuto, un régimen muy elevado para un V8. Pero en contra de lo que podríamos pensar, no gasta en exceso en condiciones normales: el fabricante ha homologado un consumo medio de 13,4 litros cada cien kilómetros gracias a la eficiencia del propulsor y sus elementos anexos.

Un chasis diez. Si el motor es contundente e intimidador para quienes lo escuchen al circular por las calles de la ciudad, el bastidor es un ejemplo de docilidad y eficacia. Los ingenieros de la división AMG han retocado a fondo el chasis del Clase C. Por ejemplo, el tren delantero poco tiene que ver, ya que incorpora tres brazos de guiado por rueda y su rigidez es el doble que la que ofrece el tren delantero original. Además de recurrir a amortiguadores y muelles más deportivos y a estabilizadoras de mayor diámetro, la anchura del tren delantero se ha incrementado en treinta y cinco milímetros y el posterior en doce para ganar en aplomo en curva. Por otro lado, los potentísimos frenos tienen unas dimensiones casi de competición, con 360 milímetros y pinzas de seis bombinas para el eje delantero y de 330 y pinzas de cuatro bombines para el tren trasero. Además, existe la opción AMG Performance, con discos delanteros cerámicos, muelles para el eje directriz un diez por ciento más duros, un autoblocante tarado al 40% -casi de carreras- y llantas de aleación de 19 pulgadas en lugar de las de 18 de serie, con una anchura de garganta de ocho pulgadas delante y nueve detrás. Incluso la servodirección se ha recalibrado, ofreciendo un tacto más deportivo.

¿Resultado? Un coche que es capaz de rodar por autopistas con tal aplomo que rondando los 260 km/h de marcador, la sensaci´on es la de ir a poco más de 180. Pero es que, además, en carreteras viradas, incluso con asfalto húmedo, el C63 AMG es tan noble que perdona cualquier “trastada” del conductor. Da igual que pisemos el acelerador a fondo en plena curva, o que quitemos gas bruscamente en pleno apoyo. No pierde la compostura, sin que el eje posterior haga travesuras y siempre fiel a la pauta marcada por la dirección paramétrica de serie.
Aunque para mayor diversión, el C63 AMG cuenta con un control de estabilidad denominado ESP3. Manteniendo apretada la tecla ESP durante unos instantes se activa el modo ESP Sport, cuya intervención menos intrusiva posibilita una conducción aún más dinámica, con derrapes tímidos. Esto se traduce en un estilo de conducción mucho más ágil. Cuando el conductor pisa el pedal de freno, el ESP3vuelve a estar plenamente disponible. Si se mantiene apretada la tecla ESP durante más tiempo, se pasa al modo ESP off que en realidad desconecta el programa electrónico. Esto significa que ya no se reduce el par motor cuando el coche tiende a perder la compostura o comienza a derrapar. Sin embargo, conviene que sólo conductores experimentados lo desactiven. También en este modo se restauran las funciones habituales del ESP3en cuanto se pisa el pedal de freno.
La lógica de tracción permanece activa en las tres modalidades del ESP3. Si una de las ruedas propulsoras empieza a girar en vacío, el sistema interviene frenando la rueda afectada; el efecto estabilizador conseguido es equiparable al de un diferencial autoblocante mecánico. De esta manera se mejora la transmisión de la potencia del motor a la calzada.

Siete marchas. Por si todo esto fuese poco, el C63 AMG es el primer Clase C desarrollado por AMG equipado con la caja AMG Speedshift Plus 7G-Tronic. Equipado con levas AMG de aluminio en el volante y tres programas de uso, nos permite adoptar una conducción deportiva o más bien relajada y confortable. Los modos sport, confort y manual se diferencian por su margen de revoluciones y rapidez de cambio: los cambios de marchas. En el modo spot son un 30% más rápidos que en confort, e incluso un 50% que enmanual. Basta con pulsar una tecla junto al pomo del cambio para activar el programa de conducción elegido.
Por otro lado, el nuevo C63 AMG es el primero salido de la factoría de AMG que incorpora la función automática de doble embrague para la reducción de marchas, como el cambio F1 de los Ferrari de calle. Esto impide, que en reducciones bruscas el coche dé tirones de transmisión por los bruscos cambios de régimen de giro del motor.
EQuipadisimo. El C63 AMG ofrece un equipamiento específico intachable. Dispone de asientos deportivos con reposaca-bezas integrados con laterales regulables y apoyo lumbar ajustable.

Los tapizados de serie en símil de cuero ártico y tela, pero puede equiparse con tapicería de napa. Pero lo más destacable del habitáculo es el menú AMG: el cuadro de instrumentos tiene una pantalla central que permite visualizar los modos Warm Up, Set up y Race, que se pueden activar mediante las teclas del volante. La primera función indica la temperatura del aceite del motor y el líquido refrigerante; la segunda, informa del programa ESP3 seleccionado y de los programas del cambio. La posición Race da acceso al cronómetro, para controlar el tiempo en tramos de carretera o circuitos cerrados.
No cabe duda que va a ser el ogro del flamante BMW M3 -que acaba de estrenar un nuevo cambio de doble embrague-. Y Audi tendrá que “apretar” para que sus RS5 y RS4 futuros no se queden descolgados en términos prestacionales y dinámicos. Por 75.250 euros, el disfrute está asegurado.