Renault tiene la referencia dentro del mundo de los monovolúmenes de gran tamaño, el Espace, precursor y digno superviviente de una saga que está llamada a la renovación, especialmente ahora que llegan los nuevos Seat Alhambra y Volkswagen Sharan, por citar los últimos en aparecer.
Con una nueva generación en el punto de mira es hora de que reciba un nuevo impulso, y Renault muy inteligentemente lo hace llamando a las familias en crisis. Ahora que no es momento de gastar pero en el seno de muchas familias la renovación del coche es casi obligada, el fabricante francés pone la perita en dulce de un Espace de 5/6/7 plazas diésel de 130 caballos por 28.600 euros, y mil más si nos decantamos por la versión de 150 caballos, objeto de la prueba.
Evidentemente hay que buscar espacio a buen precio, pues prestacionalmente de este monovolumen no podemos esperar grandes maravillas. El motor diésel de dos litros y 150 caballos logra dar la movilidad justa, con el beneficio que tiene para nuestro bolsillo un coche que no corre, y es que tampoco gasta.
Si asumimos esto, podemos salir a carretera manteniendo los límites legales y afrontando cualquier desplazamiento con el mismo confort -salvo por las diferencias de un equipamiento también más justo- que si viajásemos en los modelos más altos de la gama, que rondan los 40.000, otra buena oferta para economías más saneadas.
No hemos de preocuparnos por más, pues en la Espace se vive un confort como en pocos: su capacidad de rodar por las vías desdobladas es magnífica, con una absorción de irregularidades total, y aunque su amortiguación está pensada para mejorar el confort de los pasajeros su conductor también disfrutará de los recorridos. Otra cosa son las carreteras de montaña, donde la carrocería pone los límites rápidamente con sus balanceos, otrora que el motor nos dice que no puede dar más de sí.
Su interior permanece invariable, útil por todas partes con multitud de soluciones, guanteras y mucho espacio, es lo que sobra, para que todo encuentre su sitio, hasta los siete pasajeros que pueden ir -en está configuración el maletero queda muy reducido- pero al menos existe la garantía de que todos irán comodísimos. Por cierto los asientos, aunque resultan fáciles de quitar son bastante pesados y difíciles de manejar, y más ahora que nos estamos acostumbrando a los que se ocultan bajo el piso.
En resumen, el Espace quiere animar la etapa final de su vida con un precio muy atractivo unido a las virtudes de siempre.
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