PORSCHE PANAMERA 4S
GENTLEMAN DRIVER  
En pocos coches de este tamaño te puedes sentir a la vez piloto y marqués. La nueva creación de Porsche combina como nadie confort con deportividad. Probamos la versión 4S que, frente al salvajismo del turbo, será la preferida por la mayoría  


Cada vez que Porsche se sale de lo normal, surge la controversia. Al menos eso sucedió con el Cayenne. El tiempo, el éxito comercial y, por supuesto, el fantástico rendimiento del todoterreno alemán han acabado convenciendo al público.
Pues bien, ya adelantamos que con el Panamera la historia se va a repetir. Porque esta berlina deportiva va a cuadrar mucho mejor con el perfil del amante del 911 que, por necesidades familiares o, simplemente, porque el ímpetu juvenil se empieza a disipar, necesita “algo más” que el mítico coupé alemán.
Eso sí, hay que hacer una consideración previa. No valen comparaciones con el 911 porque este coche, como el Cayenne, es otra historia. Sin embargo, después de probarlo y, sobre todo, tras compararlo con sus rivales, concluimos que, como todos los Porsche, es la referencia en cuanto a deportividad. Pero además, en el Panamera se añaden otras virtudes que nunca habían sido puestas sobre la mesa por la firma de Stuttgart.

Práctico y eficiente. Y es que la cara A de esta nueva berlina es la de un coche señorial, con la funcionalidad de un coche familiar y calidad interior digna de berlinas de representación. El estilo exterior, como va en gustos, no vamos a discutirlo. En cualquier caso, lo que no se puede negar es que gracias a sus especiales proporciones (muy largo y ancho, pero también muy bajo) tiene una fuerte personalidad. Sus más de cinco metros de longitud permiten acoger con total comodidad a cuatro pasajeros (los asientos traseros van situados muy bajos, lo que deja una cota de altura apta para todas las tallas) y su equipaje. Eso sí, los 445 litros del maletero no son una maravilla teniendo en cuenta su tamaño.
La exclusividad en el habitáculo la pone el exquisito gusto en el diseño de todos los elementos y la cuidada elección de materiales. Los ajustes son muy buenos, el conductor tiene -como es habitual en Porsche-, multitud de información a su disposición en el cuadro de relojes (que, como novedad, acoge en una de las esferas una pantalla multifunción) y el ambiente general es de excelencia. Sin embargo, el diseño deportivo de los asientos y la posición muy cercana al suelo nos adelantan lo que viene después...

¡Cómo va! Y es que, aunque el Panamera tiene su vertiente práctica, cuando se baje la familia (lo harán sin ningún síntoma de protesta porque es tan cómodo como un Mercedes, por ejemplo) lo que querremos será disfrutar de la conducción típica de Porsche. Y desde luego que no defrauda.
Hemos elegido para esta primera prueba el Panamera 4S, con el motor V8 atmosférico de 400 caballos y cambio PDK de dos embragues y siete velocidades de serie. Consideramos que es el más equilibrado para todos los públicos aunque, eso sí, el Turbo tiene una ventaja abismal en cuanto a prestaciones. Si somos ambiciosos en este sentido, hay que ir a por el Turbo sin dudar.
Eso no quiere decir que el 4S no cumpla. Es más, el rendimiento de su V8 (el mismo del Cayenne con ligeras modificaciones) es espectacular teniendo en cuenta que no recurre a la sobrealimentación. A bajas vueltas es muy agradable, en la zona media se muestra muy sólido y arriba se guarda una rabia que nos impulsará a llevarlo siempre por encima de las 5.000 rpm. Si nos contenemos conseguiremos consumos insospechados (por debajo de los 10 litros a cruceros legales) aunque si nos cebamos la cosa se dispara.
El cambio PDK es una auténtica delicia: rápido en conducción deportiva y casi imperceptible en los pasos de marcha. Perfecto para el doble talante del coche.
Pero con todo, lo mejor viene en el plano dinámico. Y lo primero que hay que destacar es que es el Porsche en el que resulta más fácil ir rápido, sea cual sea nuestro nivel de conducción. La efectividad es sorprendente, desde el preciso tacto de la dirección, la fiel respuesta del tren delantero y la sensación de aplomo que transmite su eje posterior, con poco protagonismo. Un casi perfecto reparto de pesos y la tracción total también ayudan mucho, aunque en condiciones normales el sistema envía la mayor parte del par al eje posterior.

Y si, como en el caso de nuestra unidad de pruebas, optamos por incluir la suspensión y el chasis activos (eso sí, ambos suman casi 7.000 euros a la factura final), la dinámica del Panamera se vuelve prodigiosa. Las estabilizadoras electrónicas controlan cualquier balanceo de carrocería y el diferencial autoblocante posterior interviene para ayudar a que la zaga redondee sin desmandarse. En suma, perfecto como coche de chófer, perfecto como deportivo. Menos emocionante que otros Porsche, pero más que sus competidores.

A cuerpo de rey. Su precio (113.959 euros) está en la línea de sus rivales y su equipamiento es bastante completo, con todo lo que se puede esperar de un coche así más elementos distintivos como los asientos deportivos de cuero con calefacción, faros bixenón, sensor de parking trasero... Y si queremos darnos un homenaje tenemos todo tipo de funciones para los asientos (incluso los traseros pueden reclinarse automáticamente), posibilidades para conectar dispositivos externos, ambientes elegantes (caoba) o deportivos (con remates de carbono), llantas de hasta 20” (que aligeran mucho el aspecto externo del coche) e incluso un paquete Sport Chrono con un reglaje aún más deportivo del chasis.