COMPARATIVAS
PEUGEOT 207 GT 1.6 THP / PEUGEOT 207 LW


PASIÓN DE CAMPEÓN

Este año Peugeot España se ha embarcado por primera vez en la Copa 207 THP. Un bonito proyecto que vivimos en primera persona, tal y como haría un piloto profesional, tomando parte en todo un fin de semana de carreras en el circuito de Albacete.Ocasión inmejorable para conocer la competición desde dentro, para saborear lo que representa un fin de semana de carreras desde el punto de vista del piloto, y también para mostraros las diferencias entre el Peugeot 207 GT -el modelo deportivo de calle- y su variante más inmediata de competición, el 207 LW.
Nace esta Copa con la intención de ser asequible, de ahí que el coche se mantenga inalterado en muchos aspectos respecto al 207 GT. De hecho, monta neumáticos deportivos con dibujo, lo que ya de partida elimina la preparación más profunda a nivel de suspensiones que implicaría el uso de slicks. Lógicamente se han incorporado muelles más rígidos, frenos delanteros reforzados, y la obligatoria instalación de barras de seguridad, arneses, baquet deportivo y volante de extracción rápida. El resto de elementos son idénticos al modelo de calle con otra excepción importante. Mientras que el 207 GT está propulsado por el motor 1.6 de 150 CV, el 207 LW monta una evolución repotenciada a 175 CV. Recordemos que es el moderno motor que han desarrollado conjuntamente PSA y BMW, dotado de inyección directa, distribución variable y sobrealimentación por turbocompresor.

Vayamos al eje central de la comparativa: las distintas sensaciones deportivas que cada uno de nuestros protagonistas es capaz de ofrecer en sus campos de acción específicos, la calle o el circuito. El GT, el 207 actual más potente de la gama, es un coche que combina muy bien facilidad de conducción con esa garra imprescindible en un coche de este corte. No obstante ni exterior ni interiormente destaca por un aderezo deportivo exagerado. Tampoco su conducción resulta en los primeros compases muy excitante merced a una amortiguación complaciente con sus ocupantes y un tacto general de cambio y pedales tirando a suaves. Pero ojo, este 207 GT esconde un chasis eficaz y juguetón, con una zaga que se insinúa en los virajes y lo hace muy divertido. El colofón lo pone un motor muy elástico, de buen empuje desde bajo régimen y que parece no correr, aunque basta mirar el velocímetro para darse cuenta de que anda y mucho. El efecto del turbo está muy camuflado y ante un pisotón sobre el acelerador muestra un pequeño retardo hasta que notamos su aporte de fuerza. Lineal y más prestacional de lo que su agradable funcionamiento hace suponer, es del mismo modo eficiente en el gasto de combustible, detalle a tener en cuenta en un coche de uso diario.

Al circuito.
Trasladado este coche al circuito, con la preparación de la Copa que da lugar al 207 LW, se vuelve a poner de relieve la buena base de la que partimos. Una vez tomamos los mandos, agobiados en un primer momento por el hans -el sistema de protección del cuello obligatorio para correr- vemos los mismos relojes de nuestro GT y un salpicadero similar. Si antes hacíamos alusión a la trasera juguetona del GT, aquí cobra aún más vida y resulta de gran ayuda para abordar algunos de los complicados virajes del circuito albaceteño. Lógicamente sin ayudas electrónicas, el 207 LW tampoco se muestra como un coche radical y acepta errores de conducción, siendo fácil de recuperar. En el interior un variador de frenada permite modificar el reparto de frenos entre los dos ejes, y la verdad es que primero nos sentimos más cómodos con mucha carga delante, aunque conforme fuimos rodando vimos necesario pasar frenada detrás para poder tirar el coche en algunos vértices y favorecernos de su viva zaga.
Dados los escenarios particulares de cada uno -en circuito casi siempre da la sensación de que faltan caballos-, los 25 CV de más del LW no destacan sobremanera sobre la potencia del GT. Eso sí, ambos comparten una buena elasticidad y una entrega de potencia lineal con pocos baches. En los dos se echa en falta un cambio de seis marchas y un tono deportivo más marcado. Para rematar, nos queda la duda de cómo se comportaría el LW con slicks, mucho más rápido en el paso por curva pero también con costes más caros. Con los neumáticos rallados que monta se pierde mas motricidad por lo que se necesita rodar muy fino.

Después de haber conducido el 207 GT hasta Albacete, y tras haber tomado parte en los entrenamientos llegaba la hora de la verdad: la carrera. Semáforo verde y gas a fondo. Después, a disfrutar y a aprender de los otros pilotos. ¡Y vaya si hicimos ambas cosas!.
Objetivo cumplido, dejamos el coche intacto -sin problemas durante todo el fin de semana- y conseguimos quedar por delante de varios pilotos en las dos mangas (firmamos orgullosos sendos puestos 12 y 13). Un fin de semana de carreras de ensueño donde gracias a las atenciones por parte del personal de Peugeot Sport -en especial a “nuestro” mecánico Moisés- nos sentimos como un piloto oficial de la marca francesa.