Hay cosas en esta vida fácilmente reconocibles. ¿Quién no es capaz de identificar un reloj Rolex - y las malas imitaciones- o un Swatch? Lo mismo sucede en el ámbito de las cuatro ruedas. Adolescentes como mi hijo pueden identificar un veterano Rolls Royce en el tráfico urbano. Y, por supuesto, un Porsche. Los Carrera, desde su nacimiento en los 60, mantienen un código de diseño que no se ha perturbado mas que con pequeños detalles. Pero su perfil sigue siendo más o menos el mismo; no podemos decir lo mismo de Ferrari u otras marcas de deportivos de alto rendimiento.
La actualización de la última generación, denominada con el código 997, ha sumado tres elementos muy importantes. De un lado, los nuevos motores bóxer, equipados ahora con inyección directa de gasolina. Ni el 3,6 de los Carrera ni el 3,8 de los Carrera S ha visto alterada su cilindrada; sí elementos internos. Junto a la nueva alimentación, las cotas de diámetro y carrera han variado: ha aumentado el diámetro de los pistones y reducido la carrera para ganar en velocidad lineal aquellos. Como resultado, además de una reducción de peso de seis kilos, y contando con la ayuda de la reprogramación de la centralita de gestión, ha sido posible que la potencia haya subido en veinte caballos para el motor 3,6 y en treinta para el 3,8 del Targa 4S probado.
Tracción total. Con la llegada de la generación 993 se sumó a la propulsión trasera típica del Carrrera la tracción integral. No será la fórmula ideal para los ‘porschistas’, pero aporta un plus de seguridad activa muy apreciable cuando la adherencia del firme no es la mejor o simplemente cuando la habilidad al volante del conductor no es de alta calificación.
La segunda de las armas importantes a las que antes hice referencia es el sistema de tracción total PTM -’Porsche Traction Management’- controlado electrónicamente y que estrenó el Turbo.
El sistema está basado en un embrague multidisco controlado por un mecanismo de gestión electromagnética. Se abandona pues el diferencial central de acoplamiento viscoso de la generación 996. El nuevo reparte el par entre los dos ejes de forma continua -es capaz de cambiar el reparto cada 100 milisegundos -. Podría pasar casi toda la potencia al tren delantero si fuese necesario, aunque la especial configuración ‘todo atrás’ del 911, con el motor descolgado por detrás del eje posterior, impide al eje anterior asumir todo ese potencial.
El Targa 4S, como los Carrera 4S, se distingue de los Carrera de propulsión por su mayor anchura de vías, neumáticos de mayor tamaño y unos pasos de rueda más marcados. Además, puede incorporar un autoblocante trasero mecánico (1.242e). Por otro lado, dispone del ajuste de la amortiguación/estabilidad PASM y contaremos además con dos trenes con modos activos (normal o deportivo, que pueden elegirse sin sobreprecio) que generan una estabilidad extra gracias a una menor altura de carrocería (10 ó 20 mm más baja respectivamente) y leyes de amortiguación más deportivas y firmes.
El tercer elemento estrenado es el cambio de doble embrague PDK, una opción que implica desembolsar 3.857 euros más. Este cambio reemplaza al veterano Tiptronic S de seis velocidades y es un desarrollo sobre el que Porsche estrenó en competición en los ‘sport prototipos’ de los años 80. Con él se logran mejores cifras en aceleración y recuperaciones, además de reducir el consumo respecto al manual. Su funcionamiento es excepcional.
Sorprende tanto en conducción deportiva como rodando a ritmos más calmados. Como sucede con el cambio 7G-Tronic de Mercedes, los cambios de relación son casi imperceptibles por la suavidad y celeridad con que los realiza. Lo único que no me ha gustado es la disposición de las levas en el volante, que cuando manoteas sobre él inducen a equivocarte. Sigue siendo más efectivo usar el selector, que escala marchas impulsándolo hacia atrás y reduce empujándolo hacia adelante.
Como BMW, el nuevo 997 puede hacernos disfrutar de la función ‘Launch Control’ -antes permitida en la Fórmula 1-, que permite conseguir la aceleración óptima e impresionante sin pérdidas de tracción en la arrancada.
¿Y para parar? Pues pocos coches frenan como un Porsche. Las distancias de frenado son extremadamente reducidas y la resistencia de los cuatro discos autoventilados a la fatiga está a prueba de temerarios. Pero por si esto fuese poco, la marca de Stuttgart ofrece los discos cerámicos PCCB, que cuestan la friolera de 8.826 euros, pero cuya durabilidad ronda los 300.000 kilómetros; las pastilas duran el doble que unas convencionales.
Sin duda alguna, todas estas aportaciones han hecho que el Porsche ‘de toda la vida’ sea al fin un superdeportivo moderno desde el punto de vista de la facilidad de conducción. Le ha sucedido como a los Ferrari, que de generación en generación son accesibles cada vez a conductores menos experimentados. Ya no hay que dejarlos en el garaje si por un casual se pone a llover.
Tres en uno.
El nuevo Porsche Targa 4S aúna tres cualidades muy apreciables por todo amante de este tipo de pura sangres: su tracción total le hace extremadamente seguro; con el techo de cristal cerrado, podemos disfrutar de un magnífico coupé y si replegamos éste tendremos las ventajas de un descapotable, pero sin sufrir el pudor que a muchos les provoca conducir por la ciudad un cabriolet de verdad.
Y es que el panel de cristal que cubre a los pasajeros de los asientos delanteros se desliza hacia detrás mediante la acción de unos electromotores, colocándose bajo el segundo tramo de cristal, que hace las veces de portón. Una solución de lo más práctica para compensar el mínimo maletero ubicado en la parte delantera del coche. De este modo, abatiendo los micro-respaldos de las escuetas plazas posteriores, podemos cargar alguna maleta de gran tamaño o una bolsa de palos de golf, cosa que en otros 911 es impensable.
Pero quienes teman que el “Targa 4S” pueda ser un “quemacocos”, el techo acristalado posee un tratamiento antiradiación solar, a lo que suma una cortinilla retráctil motorizada que abunda en la protección contra los rayos del astro rey. En suma, un juguete magnífico, pero sólo para bolsillos espléndidos.