Mientras que una buena parte de los clientes españoles sigue viendo en las variantes station wagon unos vehículos sosos y aburridos, las marcas apuntan en dirección opuesta impregnando a estos modelos de retazos más dinámicos, empezando por la misma denominación, prosiguiendo por el diseño y rematando con un rendimiento y un comportamiento sobre el asfalto cuanto menos semejante a sus hermanos berlina o sedán.
Opel no ha permanecido ajena a esta tendencia y en la nueva generación familiar del Astra ha plasmado todos estos elementos: denominación Sports Tourer, una estética a nuestro juicio muy lograda y sugerente, un chasis sport que raya a gran altura y algo de picante en la gama mecánica con este 1.6 turbo de gasolina de 180 caballos.
Líder en versatilidad.
En su descargo podemos apuntar varias cosas, desde unas paredes del maletero totalmente rectas para aprovechar al máximo el espacio de carga hasta un buen puñado de soluciones de versatilidad que en esta ocasión sí le hacen destacar entre sus rivales.
Esta generación ha prescindido de la banqueta trasera deslizante, pero a cambio ahora es el único entre la competencia generalista que permite abatir los respaldos posteriores desde unos tiradores dispuestos en el maletero; incluso permite conformar una superficie plana de carga replegando las banquetas tras los asientos delanteros, de modo que se libera un hueco mayor que permite que los respaldos bajen más al ser abatidos para quedar a ras de maletero.
Cuenta asimismo con un doble fondo muy profundo, doble sistema de raíles en los laterales y una bandeja cubremaletero accionable de dos modos: con un primer toque se eleva para facilitar el acceso y con un segundo se repliega completamente, con la ventaja añadida de que se puede esconder bajo la moqueta cuando no se necesite.
Soluciones que se pueden complementar opcionalmente con el sistema FlexOrganizer de redes y divisiones para organizar la carga (125 euros), una alfombra protectora multicapa para maletero, paragolpes y zona de apertura trasera y respaldos posteriores cuando están abatidos (120 euros), además de una nueva evolución del FlexFix para el transporte de bicis que estará disponible a lo largo del año.
Con aditivos.
La dupla chasis-motor pone la nota emotiva de este Astra, para los pocos que miren más allá de una conducción placentera y económica. Las versiones Sport cuentan con un chasis deportivo de carrocería rebajada que contiene mejor las oscilaciones y acentúa la firmeza de su pisada, y aunque no llega a ser seco y ni siquiera incómodo, en los desplazamientos familiares se echará de menos el confort y la capacidad de aislamiento que procura la suspensión estándar. Tal vez lo más recomendable sea apostar por la suspensión adaptativa FlexRide para elegir el modo de conducción apropiado en cada momento o circunstancia.
En cuanto al motor, este 1.6 turbo de 180 CV, tope de potencia en la gama, responde al carácter de los nuevos motores gasolina de baja cilindrada y turboalimentados en el sentido de procurar un buen rendimiento sin necesidad de estirar en exceso las marchas y de buscar regímenes de giro elevados, pero en este caso apreciamos que no tiene la misma decisión que otras unidades similares para recuperar y empujar con brío desde regímenes medio-bajos. Más cerca de los motores turbo de la vieja escuela, su respuesta no es tan lineal ni progresiva, así que tras unos inicios algo más tímidos el torrente de fuerza se desborda pasadas las 4.000 vueltas para dar lo mejor de sí en la zona alta del cuentavueltas.
Los consumos son moderados en relación a su potencia, pero lo que no se consigue contener es la rumorosidad mecánica, muy patente ya sea al ralentí o en momentos de aceleración.
Las variantes Sports Tourer soportan un sobreprecio de 850 euros respecto a los cinco puertas equivalentes, pero son más prácticas y versátiles y como vemos también pueden apuntar alto en el plano dinámico, aunque tal vez su precio sea algo elevado en relación a la competencia.
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