La búsqueda de la polivalencia siempre es difícil y muchas veces resulta más un producto de marketing, como estrategia de venta, que una realidad bien palpable por el usuario. Pero las excepciones confirman la regla y en ocasiones damos con coches como el Clase R con el que vemos la polivalencia desde el minuto uno, nadie nos tiene que convencer ni tenemos que ver las cosas de otra manera.
La Clase R de Mercedes Benz lleva discretamente en el mercado casi cuatro años y los que lo tienen saben que han dado en el clavo. Al principio costó catalogar un vehículo que tocaba varios segmentos, pero con el paso del tiempo ha mejorado (inicialmente no había posibilidad de tres pasajeros en la fila central).
Volviendo a la polivalencia, los que además se hayan decantado por el 4Matic, es decir, la tracción total, habrán descubierto otro mundo de posibilidades, no sólo para las actividades propias del invierno como el esquí, también por la capacidad para rodar por pistas sin despeinarse.
Y en el uso diario serán fieles defensores de un coche que tiene el confort de un Mercedes, con su rodar suave, su elegancia y su signo de distinción, en el que se llevan los niños al colegio, se llena de la compra mensual y se puede ir de fin de semana (con algún invitado) o de vacaciones (sólo para cinco, que el maletero no da para tanto), todo en el mismo coche. Si a esto último unimos que por comportamiento, y salvando el peso, el R 350 CDi se comporta casi como un turismo, tenemos el multiusos que todos desemos.
Espacio lujoso. Los que ven en el Clase R un monovolumen no quedarán defraudados, pues son seis plazas reales, por espacio y confort, y una ocasional, la central de la fila intermedia, que más bien parace una forma de tapar el hueco entre dos asientos.
A esto y la posibilidad de jugar con las plazas, hemos de asociar un equipamiento muy completo, aunque para dejarlo tan vistoso como la unidad probada hay que invertir en él 20.000 euros más a los señalados en el precio base.
Además, nuestra unidad de pruebas era la versión de batalla larga, que enfatiza las virtudes de espacio al servicio de sus ocupantes, especialmente en lo que se refiere a espacio para las piernas y maletero.
Sus más de tres metros de distancia entre ejes le dan una extraordinaria estabilidad lineal y un aplomo a velocidades elevadas difícil de encontrar. A esto hemos de unir los atributos de confort dinámico, por absorción de suspensiones y filtrado de irregularidades, al que los Mercedes Benz nos tienen acostumbrados. Total, espacio y grandes dimensiones con el dinamismo de una berlina, claro que pasada de peso pues el R Largo lleva la báscula hasta los 2.300 kilos; también por culpa de la tracción total, que reparte el par con porcentaje del 50% entre el tren delantero y trasero. Es ligeramente más alto que los de propulsión trasera y esto es lo que le permite circular por pistas con relativa facilidad sin que por ello creamos que estamos a bordo de un SUV al uso.
Sorprendente. Otro de los puntos fuertes de la Clase R es su motor. El 350 CDi se muestra contundente ante las demandas del acelerador y no demasiado derrochador en los consumos, pudiendo obtenerse 10 litros en autopista con cruceros entre 120-140 km/h pero sin pasar de los 14 en ciudad, recorrido donde más lo usaremos.
En lo que se refiere al equipamiento el Clase R cuenta con los elementos mínimos exigibles, y alguno más, a un coche con un precio base de 65.000 euros, aunque nuestra unidad elevaba su precio hasta los 86.000 euros. Nuestra unidad, pintona y atrayente, contaba con el kit Grand Edition, que supone un desembolso adicional de 3.300 euros y que añade volante deportivo (la parte baja achatada) , pedales de aluminio, llantas de aleación AMG de 20’’, aletas ensanchadas, faros bixenón adaptativos, luces diurnas led y cristales calorífugos. Con esto y pocos detalles más conseguiremos que nuestro R se parezca más a una berlina de lujo, por espacio y confort interior, que a un monovolumen o recreacional, o al revés. Esto es lo bueno del Clase R, tienes múltiples formas de verlo y todas acertadas e igual de buenas.