El principio de la nueva saga de Serie 5 acaba de llegar, y lo hace con una línea controvertida que puede situar el debate en aspectos completamente subjetivos como el diseño, dejando de lado lo verdaderamente importante, el dinamismo y el espacio que encontramos a bordo del Serie 5 Gran Turismo.
La incursión de BMW en segmentos minoritarios es un hecho, esta es la forma de abrirse mercados y de atraer nuevos clientes. Así, este modelo se postula, dentro de la gama, como la berlina que eleva el espacio a su máximo exponente, sin recurrir al diseño de un monovolumen al uso, pero dando una vuelta de tuerca a lo que estamos acostumbrados a ver.
Norma de la casa.
Si el diseño es novedoso en la casa, lo que no nos sorprende es su gran dosis de dinamismo, capaz de cautivar, asombrar y sobre todo sorprender a propios y extraños por las prestaciones que se obtienen con el motor tres litros y 245 caballos en un coche pasado de tamaño y peso.
Muchos pueden ver un monovolumen, otros una berlina crecida con rasgos de coupé -por la pronunciada caída del portón posterior- y otros, simplemente un coche diferente y voluminoso. Todos tendrán razón y todos se verán sorprendidos por sus innegables virtudes dinámicas.
La gran novedad que presenta este 5 GT, visto en otras marcas de menor lustre, es la doble apertura del portón del maletero. Se puede abrir bien como si fuese un tres cuerpos, es decir, sólo la chapa, bien como en un clásico cinco puertas o familar, chapa y luna posterior. En el primero de los casos la boca queda algo baja y muy vertical, en el segundo propicia un acceso a un escueto maletero de 440 litros.
Entre el maletero y el habitáculo hay un muro que separa la carga (se puede quitar y guardar en el propio maletero) e impide que se gane en capacidad de carga el espacio que se obtiene con el desplazamiento longitudinal de la fila posterior. Sí se pueden utilizar los 150 litros que se liberan entre el tabique y los asientos deplazados hacia adelante.
Bien recibidos. Desde que pulsamos el telemando -no hace falta si optamos al acceso sin llave- se encienden un montón de luces indirectas (en los tiradores, en los bajos de las puertas, bajo los asientos, las de cortesía) que nos adelantan que seremos tratados como marqueses en su interior.
Al abrir las puertas la sensación es inconmensurable, es entrar al mundo del lujo y el cuidado del detalle. Superada esta sensación nos disponemos a disfrutar de él. Algo que primero hacemos como pasajeros, muy cómodo, y con una sensación de amplitud total. Nuestras dudas se despejan, por dentro es tan grande como aparenta, y la parte trasera igual, mejor para dos que para tres (la central sólo la querrán los niños por aquello de que tiene mejor visibilidad), pero sin problemas en la cota de altura.
Estas plazas disfrutan de una tremenda distancia para las piernas, además de disponer de una regulación en longitud del asiento de diez centímetros, lo que añade mayor comodidad.
La insonorización podría ser mejor, pero las puertas sin marco... Desde la parte trasera llegan ecos de rodadura poco acordes con el ambiente relajante y confortable del serie 5 GT.
Vemos, además, que nuestro chófer está disfrutando también, no sólo por la comodidad de los asientos y la lograda posición de conducción, también por lo que transmite al volante este 5 GT.
Hilo directo. No importa el trazado, el recorrido ni el estado del firme, predomina una sensación de completo dominio de reacciones, de garantía de estabilidad, de comunicación con el asfalto, del que por otro lado estamos perfectamente aislados, pues no se transmite al volante todo aquello que pueda interferir en la conducción.
En marcha se nos quita toda sensación de voluminosidad y pesadez del conjunto, y los cinco metros de longitud se mueven de forma grácil y sorprendente para el peso y dimensiones que tiene. Pasa, entonces, a ofrecer un tacto muy semejante al que encontramos en los deportivos.
Esto se debe a la magia de la electrónica y a que nuestra unidad montaba la dirección activa e integral, es decir, giran también las ruedas traseras (tienen un centímetro de movilidad), siendo la responsable de tanta precisión a la hora de abordar los giros. Un extra que, desde luego, debemos tener en nuestras oraciones. La electrónica tiene mucho que hacer en la dinámica, no evitando los desmanes o excesos como haría un control de estabilidad, sino procurando la mejor motricidad gracias al funcionamiento de su diferencial trasero.
El motor tres litros diésel es otra maravilla, por prestaciones, potencia y también por consumo. Registros cercanos a los ocho litros en ciclo combinado, y podrían ser mejores si no se le atragantasen los recorridos en ciudad.