La marca de Munich acaba de inciar la comercialización en España de su nuevo portaestandaarte, el Serie 7. Un modelo que además de recuperar el estilo elegante y sobrio del que carecía su antecesor, también creado bajo la tutela del que ha sido director del equipo de diseño de BMW, Chris Bangle hasta finales de febrero. El nuevo Serie 7 da un gran paso respecto a sus oponentes más directos, Audi A8 y Mercedes Clase S.
Nos hemos decantado por la única versión turbodiésel disponible en el arranque de la comercialización. La nueva saga estrena dos motores de gasolina para los 740i, de 320 caballos, y 750i, de 407. El diésel es el tres litros turbocomprimido que utiliza la marca en otros modelos, pero con mejoras que le han hecho ganar diez caballos, para llegar a los 245. Cumple la normativa de emisiones Euro 5 y ha logrado sustanciales ahorros en consumo de gas-oil, pues rebaja el gasto casi un 9% respecto al 730d precedente. Lo cierto es que con sus 245 caballos es capaz de mover las casi dos toneladas de peso con una soltura excepcional. Además, la insonorización, tanto desde el exterior como del habitáculo disimula de manera excelente el bronco funcionamiento de las mecánicas de gasóleo.
Pero no todo el mérito del ahorro de combustible -se pueden rodar más de 800 kilómetros con un depósito a velocidades legales- se debe a la optimización del seis cilindros en línea. Parte de ese ahorro se debe al uso intensivo del aluminio, por ejemplo para el tren trasero, los paneles de las puertas, el techo, bloque motor...
En cuanto a la transmisión, la caja de cambios es automática de seis velocidades, suministrada por ZF, y con mando para uso secuencial en el propio pomo, no en el volante.
La nueva Serie 7 estrena un buen puñado de elementos de confort, pero también de seguridad. Desgraciadamente, muchos de ellos, parte de la larguísima lista de opciones. Entre ellos está la alerta de cambio de carril involuntario, con un testigo luminoso en los espejos exteriores, autoencendido -tipo AFS- de las luces de carretera -largas-. Por otro lado, el sistema de iluminación adaptativa tiene nuevas funciones, como la adaptación de su intensidad a la luz ambiental o la intensidad de la lluvia, la proyeción de informaciones en el parabrisas, equipo de DVD con pantallas para los pasajeros del asiento trasero, cámaras laterales delanteras y posterior para asistencia en el aparcamiento, asientos delanteros y traseros calefactados y ventilados, etc..
La alerta de cambio de carril tiene la particularidad de que
si en el momento en que un coche va a sobrepasarnos y se
pone el intermitente para invadir su carril, el sistema avisa además con una vibración en el volante. El sistema puede detectar coches hasta 60 metros tras nuestro 730d.
Si se equipa el coche con el navegador y el sistema de aviso de cambio involuntario de carril, el GPS tiene la función de aviso de velocidad máxima permitida de la zona por la que circulamos. Este sistema informa al conductor de la velocidad máxima permitida en cada momento recurriendo a los datos procedentes del equipo de navegación y de una cámara instalada en el parabrisas que reconoce constantemente las señales de límite de velocidad. Por ejemplo, si el límite se ha cambiado por la ejecución de obras el sistema da prioridad a las señales que hay en la carretera. Incluso en los países donde existe límite de velocidad variable, por lluvia, por ejemplo, el sistema avisa del nuevo límite cuando se activa el limpia.
Ayudas electrónicas. Otra incoporación interesante más, ya presente en algunos de sus rivales, es el control de crucero activo, con función de parada y arranque automático (2.230€). El sistema de visión nocturna (2.608€), que utiliza cámaras térmicas, se ha mejorado. Ahora es capaz de detectar peatones o ciclistas en la trayectoria del coche y los representa en la pantalla como tales figuras. Si, al margen de todo lo detallado hasta ahora, hay algo que me ha sorprendido por el gran paso adelante que la Serie7 ha dado en el plano de la dinámica de conducción.
La nueva generación de la Serie 7 estrena un control de estabilidad más avanzado. El DSC aglutina funciones como el antibloqueo de frenos, el control de estabilidad, el control de la estabilidad incluso cuando se arrastra un remolque, el control de frenada en curva y el control dinámico de los frenos, que incrementa la presión sobre el circuito hidráulico cuando el coche detecta que el conductor va a frenar a fondo, también incorpora la función de secado de los discos al conducir sobre asfalto mojado, la de servofreno de emergencia, etc..
Un paso más en la adaptación del Serie 7 al estilo de conducción lo aporta el ‘Dynamic Driving Control’. Este sistema, mediante unos pulsadores situados junto a la palanca de cambios, permite selecionar cuatro modos: comfort, normal, sport y sport+. Cada uno de ellos modifica el reglaje de la amortiguación regulable (DDC), los umbrales de respuesta del control de estabilidad (DSC), la velocidad de los cambios de marcha de la caja automática y la respuesta del acelerador y la servodirección.
Me han sorprendido las notables diferencias en el comportamiento del coche en cada modo de uso. Y más que en asfalto seco, sobre mojado, escenario que me ha permitido comprobar más claramente cómo cambia el comportamiento del coche progresivamente a más deportividad y exigencia en la conducción a medida que seleccionaba los grados sport y sport+. Además, en la posición sport el conductor tiene la posibilidad, mediante el mando iDrive, de mantener el carácter deportivo de la respuesta de motor y dirección, pero rebajando la firmeza de la amortiguación si el estado del firme nos pide mayor confort de suspensión.
La Serie 7 disponde de serie de un sistema electrónico de control dinámico de la amortiguación, adaptándola tanto al estado del firme como al estilo de conducción para reducir los movimientos de la carrocería generados por altas aceleraciones laterales o por los baches e irregularidades, con una velocidad de reacción de sólo 2,5 milésimas de segundo.
BMW ha sido la pionera en equipar a un coche con amortiguadores de regulación contínua e independiente de la extensión y compresión de éstos, lo que permite tener, por ejemplo, una suspensión dura pero con reacciones cómodas al pisar sobre asfaltos en mal estado. A partir de datos como la velocidad, la altura del coche respecto al suelo, los movimientos verticales de cada rueda y el grado de firmeza seleccionado -confort, normal y deportivo- el ‘Dynamic Damping Control’ regula la fuerza de amortiguación de cada rueda de modo individual.
Y puestos a mejorar al máximo, opcionalmente, el nuevo buque insignia de la marca de Munich puede disponer del sistema de dirección activa integral (2.075€). Este combina el sistema Servotronic, que modifica, al actuar sobre la columna de la dirección, la fuerza para el giro del volante en función de la velocidad del coche, con un motor eléctrico que gira las ruedas posteriores. El ángulo máximo de giro de las ruedas posteriores es de tres grados. A bajas velocidades las ruedas traseras giran en ángulo opuesto a las delanteras para mejorar la maniobrabilidad, rebajando hasta 70 centímetros el diámetro de giro; por encima de 60 km/h las cuatro ruedas giran en el mismo sentido. Tiene así una respuesta más inmediata a las órdenes del volante, al hacer zig-zags, cambios rápidos de carril, por ejemplo, a alta velocidad. Pero lo más relevante, ya sentado en las plazas traseras, es que los balanceos son muy contenidos, dado que aunque la aceleración lateral se incremente, el giro del coche sobre su propio eje vertical es menor.
En definitiva, estamos ante el que probablemente sea, dejando de lado los emocionantes M3, M5 y M6, el mejor producto que ha hecho la marca bávara hasta la fecha, por dinámica de conducción, equipamiento de serie, etc. Sólo el precio es algo elevado, pero perdonable.
|