General Motors es uno de los fabricantes de automóviles más comprometidos en el desarrollo de vehículos “limpios” en cualquiera de sus variantes. De cara al futuro trabaja en la tecnología del hidrógeno (Zafira Hydrogen3), híbridos (en colaboración con BMW y Daimler) y eléctricos (Flextreme)... En tiempo presente ya se pueden comprar modelos propulsados por bioetanol (Saab) y ahora también, por gas natural, caso del Zafira ecoFLEX que traemos a estas páginas.
Esta versión tan especial del monovolumen de siete plazas cuenta con un depósito de 21 kilos/120 litros de gas natural comprimido con una autonomía aproximada de 350 kilómetros. Además, dispone de un tanque de gasolina de reserva con 14 litros que redondean un alcance total de unos 500 kilómetros (algunos más según nuestras pruebas). El modo de funcionamiento lo selecciona el conductor pulsando un botón en el salpicadero que varía el combustible suministrado. Cuando uno de los dos depósitos se vacía, la alimentación cambia de forma automática.
Los cuatro depósitos de gas, fabricados en acero de alta resistencia, se alojan en la parte inferior del vehículo, convenientemente protegidos de las consecuencias de un impacto tanto frontal como lateral. Además cuentan con válvulas de seguridad que cierran de forma estanca los tanques en caso de impacto.
El funcionamiento del Zafira ecoFLEX está más condicionado por su escasa potencia que por el sistema de combustible. Es el menos poderoso de la gama Zafira con 94 caballos. Las recuperaciones, por tanto, no son su fuerte, pero para viajar tranquilos pueden resultar suficientes. No hay diferencias sustanciales entre las prestaciones obtenidas con cada tipo de combustible, pero sí en consumo y emisiones: de media resulta un 50 por ciento menos gastón con gas natural y su eficiencia ecológica es destacable, ya que emite un 25% menos de CO2 que un gasolina equivalente.
Por lo demás, la estructura interna del coche no se ve afectada por la disposición de los depósitos, igual que sucede con su posicionamiento de equipamiento. Sin embargo, el precio (2.300 euros más que el 1.6 Enjoy de 115 CV), no es demasiado competitivo.
El principal problema viene dado por la inexistente red de aprovisionamiento de gas natural comprimido (no sirve el gas licuado que utilizan los taxis). En cualquier caso, el Zafira EcoFLEX es un escaparate para mostrar a las administraciones que los fabricantes disponen de tecnología para el control de las emisiones contaminantes, pero que requiere de un esfuerzo institucional para el abastecimiento de combustible, sea gas natural o hidrógeno, por ejemplo.
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