MERCEDES E 250 CDI CABRIO
¡DESCÚBRANSE!  
El nuevo Clase E Cabrio lo tiene todo: cuatro cómodas plazas para adultos, un motor diésel suave y potente de 204CV y un altísimo confort de marcha tanto cerrado como descubierto  


Por fin hay en el mercado una opción solvente entre los descapotables de cuatro plazas. El nuevo Clase E Cabrio, heredero del más compacto CLK, acoge sin dificultades a cuatro adultos en su interior con una comodidad que permite que el pasaje aguante en su asiento incluso el desplazamiento anual de vacaciones estivales.
Y esto no es tan común como pueda parecer, pues tanto en un A5 como en un Volvo C70 el espacio disponible para los pasajeros traseros no es tan holgado como en el nuevo Mercedes Benz. Bien es cierto que el último cabrio de la marca mide 4,69 metros -siete centímetros más que su enconado rival alemán y once más que el sueco-, una distancia que puede marcar la diferencia. Si hay que poner alguna pega a las plazas traseras esta sería la posición de su respaldo, que es demasiado vertical (un punto más de inclinación hubiera sido de agradecer), así como un mayor hueco bajo los asientos para acomodar los pies. Por lo demás, tanto por altura como por espacio para las rodillas, pocos reproches.
Para remate, el maletero cubica 390 litros, que se quedan en 300 cuando la capota se aloja en su interior. Lo mejor es que el soporte del techo se puede escamotear cuando el techo está montado, de modo que la capacidad de la zona de carga es completamente aprovechable.

Cabrio para todo el año. Dos de las grandes novedades del nuevo E Cabrio se ofrecen como complemento de confort en la conducción al aire libre. Antes de entrar con ellas hay que apuntar que el techo de tres capas (puede pedirse en negro, azul o beige) aísla bastante bien del exterior y no filtra ruidos aerodinámicos destacables incluso a alta velocidad. Se pliega en 29 segundos, una marca no especialmente rápida, pero no creemos que este sea un aspecto vital.
Más importante es el confort cuando rodamos al descubierto; aquí es cuando el Mercedes se destaca.... siempre que montemos el Aircap, un innovador deflector situado en la parte superior del parabrisas que eleva la corriente de aire y que se completa con un cortavientos de cristal escamoteable parcialmente, situado entre los reposacabezas traseros, dejando libres las plazas posteriores.
Nuestra unidad de pruebas no lo equipaba pero lo pudimos chequear en la presentación internacional del modelo y he de decir que su funcionamiento es excelente, pues mejora muchos puntos el aislamiento del habitáculo, reduciendo claramente los ruidos y las turbulencias. Sin él, como ocurrió en nuestra prueba, a partir de 130 km/h el viento se deja notar de una manera que empieza a ser molesta.
Por tanto, recomendamos adquirirlo (no en vano, rodar habitualmente descapotados es la razón de ser de todo cabrio, con lo que no aprovechar al máximo el agrado que ofrece esta forma de viajar sería un contrasentido). Mercedes lo ofrece como opción individual (954 euros) o en un pack conjuntamente con el Airscarf, la “bufanda de aire” que en su día estrenó el SLK y que esconde una salida de aire en los reposacabezas que complementan a la calefacción y que aumentará la calidez interior cuando vuelva el otoño. El pack completo cuesta 1.452 euros.

Como anillo al dedo. Nuestra unidad de pruebas escondía el nuevo tetracilíndrico turbodiésel de 205 caballos, un motor que destaca por su suavidad en la entrega de potencia y que posee suficiente reserva para dar un toque prestacional del que carece el E 220 CDI. Viene asociado a un cambio automático de cinco velocidades con función deportiva que, además de no ser precisamente el más avanzado de los que dispone actualmente la marca de la estrella, resulta algo más lento de lo deseable. Sin embargo, combina bien con el motor a la hora de aquilatar consumos.

De hecho, junto a las buenas prestaciones que logra el propulsor -este E 250 CDI Cabrio se mueve en general con mucha soltura-, consigue consumos más que afinados. La homologación de ciclo mixto del fabricante son 6,2 l/100 km, pero en nuestras rutas habituales, más cercanas a una conducción real, no hemos llegado a tanto. Sin embargo, 9,8 litros en ciudad y 7,2 en carretera son más que destacables en un coche de este tamaño y con un motor diésel de más de 200 caballos, que casi puede considerarse “deportivo”.
El Clase E Cabrio ha mostrado un comportamiento muy en la línea con lo que se espera de un descapotable: prefiere una conducción relajada y placentera, de ahí su benevolencia en las suspensiones. Sin embargo, si le buscamos un poco las vueltas muestra una sólida pisada incluso en apoyos largos, si bien su carácter subvirador se muestra con claridad en curvas más cerradas. Nuestra unidad no contaba con la suspensión deportiva opcional, ni con la amortiguación pilotada (que pueden pedirse aparte por 523 y 1.310 euros, respectivamente), lo que le daría un toque de efectividad interesante para los más “volantistas”. Si no tenemos estas pretensiones no es una inversión necesaria: el E Cabrio en su configuración de fábrica es muy cómodo y depara una efectividad suficiente para el conductor medio.