Los monovolúmenes urbanos tuvieron un primer impulso con los lanzamientos del Opel Meriva, Renault Modus o Lancia Musa, modelos que no tuvieron el éxito esperado de transplantar la fórmula monovolumen a un tamaño más reducido.
Sin embargo, la segunda oleada viene de la mano de modelos como el C3 Picasso que traemos a estas páginas. Apuesta por una idea similar pero poniendo un mayor acento en el diseño y la originalidad de sus líneas, con el objetivo de atraer a un público más joven que apueste por este concepto como primer coche.
Un atractivo exterior que viene además acompañado con una interesantísima vertiente práctica, y una buena relación precio-equipamiento, lo que hace a este tipo de modelos muy apetecibles en este delicado momento económico. Por el mismo dinero tenemos un coche urbano, pero a la vez familiar.
Entra por los ojos.
El C3 Picasso engancha desde el primer vistazo. Sus líneas son originales donde las haya y, pese a que ha imitado el concepto del C4 Picasso (4,5 metros de superficie acristalada para generar un interior muy luminoso y con sensación de amplitud), abandona las líneas redondeadas del hermano mayor derivando hacia una estructura cúbica que comparte con sus rivales más actuales (como el Kia Soul o el inminente Toyota Urban Cruiser).
Y si a esta agraciada estética le añadimos una capacidad interior sorprendente, entenderemos por qué es una buena opción a tener en cuenta incluso como coche familiar. Y es que, pese a sus contenidas dimensiones (mide 4,07 metros, unos centímetros más que un Clio, por ejemplo) acoge con solvencia a cinco pasajeros y dispone de 385 litros de maletero (más que un compacto tipo Golf). Además, la banqueta trasera deslizante (15 centímetros de recorrido) permite jugar con el espacio para las piernas de los pasajeros hasta los 39 centímetros o aumentar el espacio de carga hasta 500 litros. Además, hay múltiples huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo para que todo tenga su sitio.
Lo máximo. Para nuestra primera prueba hemos elegido la motorización diésel más potente, el 1.6 HDi de 110 caballos, y el acabado Exclusive, el más completo. Así podremos analizar todo de lo que es capaz. Aunque, eso sí, a cambio el precio (19.150 euros) se nos va un poco si lo que buscamos es un vehículo económico.
El motor 1.6 HDi destaca ante todo por la suavidad de funcionamiento, a la que contribuye también el fantástico aislamiento del habitáculo, y por unos consumos más que ajustados, de ahí que Citroën no haya considerado necesario montar una caja de seis velocidades. Y las prestaciones son más que suficientes incluso a tope de pasaje.
Dinámicamente se impone su carácter familiar. Es un coche ante todo cómodo, que no concibe la conducción deportiva como un escenario habitual. Su planteamiento general está enfocado a la funcionalidad y también, por tanto, su conducción.
El conjunto se redondea con el equipamiento Exclusive, amplísimo. Apenas se echa nada en falta, pues monta de serie llantas de aleación de 16” (las de 17” de nuestra unidad son opcionales), tapicería mixta de cuero y tela, ESP, sensor de parking trasero, espejos eléctricos calenfactados y plegables, regulador de velocidad, climatizador bizona, radio cd MP3 con mandos en el volante, lunas tintadas...
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