OPEL INSIGNIA SPORTS TOURER 1.6 TURBO COSMO
REQUISITOS MÁXIMOS  
La variante de carrocería familiar del Insignia cumple sobradamente con todo lo que se puede esperar de un vehículo de estas características. Para su propulsión propone como novedad un interesante 1.6 Turbo de gasolina con 180CV.  



La denominación Sports Tourer que recibe la versión de carrocería familiar del Opel Insignia no viene sino a reafirmar la intención de los fabricantes por dotar a estas variantes de un halo de deportividad, dinamismo o emotividad que contrarreste sobre todo la fama de ‘antiestéticos’ pro espacio que han arrastrado durante tantos años.
En este caso podemos afirmar que la evolución del vigente Coche del Año en Europa hacia unas formas ‘station wagon’ ha sido de lo más satisfactoria, derivando en un producto que a pesar de haber modificado su línea desde el pilar B hacia atrás mantiene en gran parte el atractivo estético implantado por las versiones de 4 y 5 puertas.
Respecto a estos su lontigud se incrementa en ocho centímetros, lo que le sitúa con la cota más destacada de la categoría estableciendo nada menos que 4,91 metros de largo. Estos centímetros adicionales se integran exclusivamente en el voladizo posterior, de modo que la distancia entre ejes permanece invariable en sus 2,74 metros; aún así, la habitabilidad se ha visto mejorada con una sustancial ganancia en altura en la fila trasera, uno de los pocos lunares de sus hermanos de 4/5 puertas.

Pleno en todo.
Tiene todo cuanto se le puede pedir a una carrocería familiar, tanto en capacidad de maletero como en soluciones para facilitar, acomodar y transportar la carga. Los 540 litros que declara su maletero representan un volumen suficiente y generoso para dar cabida de sobra al equipaje familiar, aunque por otra parte también podríamos concluir que se trata de una capacidad limitada teniendo en cuenta su enorme tamaño, ya que entre la competencia encontramos numerosos casos que ofrecen más capacidad sobre longitudes claramente inferiores, como el Octavia Combi, el Passat Variant, etc.


Las formas de su cofre son perfectamente regulares para obtener un aprovechamiento óptimo del espacio, esconde un doble fondo bajo la moqueta con la profundidad justa para alojar un maletín con un portátil y el umbral de carga está lo suficientemente bajo para no exigir muchos esfuerzos elevando el equipaje, si bien queda muy expuesta a rozaduras y arañazos una amplia zona de chapa de la parte superior del paragolpes.
Por otra parte, los respaldos posteriores se abaten hasta conformar una superficie de carga casi plana que eleva la capacidad del coche hasta los 1.530 litros.
No contento todavía, el Sports Tourer suma y sigue. Su enorme portón incluye, en esta versión Cosmo, accionamiento eléctrico con programación de altura -para evitar roces en los garajes más pequeños- y su apertura descubre en los laterales de la carrocería unos pilotos adicionales a los integrados en el portón que se encargarán de avisar de nuestra presencia en los momentos del día de menor visibilidad.
Recurriendo a la lista de opciones podemos redondear su dotación apostando por ejemplo por el paquete Flex Organizer (156 €), con el que mejoraremos la distribución de la carga a través de su sistema de redes y raíles longitudinales (dos a cada lado del maletero), e incluso por la amortiguación trasera de altura constante (312 €), el mejor aliado a la hora de mantener los mayores niveles de estabilidad y confort independientemente del peso que deba soportar la zaga.


Alternativa real. Sobra decir que los bloques diésel son los protagonistas absolutos de esta categoría, pero con la llegada de esta versión Opel propone como novedad una alternativa cuando menos a tener en cuenta, un 1.6 litros de gasolina turboalimentado capaz de rendir 180 caballos con un consumo similar al 1.8 atmosférico de 140.
Es 550 euros más caro que el CDTi de 160 CV, pero a cambio ganaremos en refinamiento de marcha y podremos mantener un hábito de conducción similar al del diésel puesto que este bloque es capaz de mantener la dignidad en la zona baja de revoluciones y empujar con carácter en toda la zona media, desde las 2.300 rpm, de modo que podríamos circular habitualmente con marchas largas si buscamos sobre todo contener el consumo.

En cuanto al comportamiento, mantiene las señas de identidad de sus hermanos de gama. Es un coche muy aplomado, de pisada consistente y que logra un loable compromiso entre comportamiento y confort. Y aunque sus casi cinco metros de longitud no sean el mejor caldo de cultivo para recolectar agilidad, la opción Sport incluida en el chasis adaptativo FlexRide le permite apretar los dientes para pasar rápido por curva con la carrocería bien sujeta y los trenes marcando la trayectoria con precisión.
No es fácil encontrar en el mercado rivales de similares características con pequeños motores de gasolina sobrealimentados, aunque lo poco que hay resulta en su mayoría más caro y menos potente que este Insignia Sports Tourer, una opción recomendable si somos de los que le ponemos la cruz al gas-oil.