RANGE ROVER SUPERCHARGED
SUPERLATIVO ES DECIR POCO  
Gracias al motor de 510 caballos, el Range Rover ya puede enfrentarse a sus rivales camperos más rápidos y prestigiosos del mundo  


La gama 2010 del 4x4 de lujo por antonomasia tiene como buque insignia a la versión Superharged, que, como el resto de la familia, estrena retoques estéticos exteriores, concernientes a paragolpes, faros bixenón y led’s para la iluminación de posición e intermitentes laterales.
En el habitáculo se ha remodelado el salpicadero, que ahora sustituye las tradicionales esferas para la instrumentación por una gran pantalla de tecnología TFT configurable en distintos modos. Además, la gran pantalla táctil puede estar dotada opcionalmente del sistema que permite que el conductor pueda ver en la pantalla información del navegador, el ordenador de abordo, etc., mientras el “copiloto” ve una película del DVD o la televisión.
La versión Supercharged es minoritaria en la demanda de la gama Range Rover, pero sí responde a las exigencias de quienes buscan en un todo terreno prestaciones próximas a las de un turismo deportivo, esto es, los mismos clientes que tienen en el punto de mira a coches como el Q7 V12 TDI, BMW X6 M, Mercedes ML 63 AMG y Porsche Cayenne Turbo. Un poderoso motor que comparte con los Jaguar más rápidos y que asombra por su brutal rendimiento casi tanto como por sus disparatados consumos cuando rodamos deprisa, que limitan tremendamente su autonomía y, por tanto, el ritmo de un desplazamiento largo...

Mejoras sustanciales. De entre las incorporaciones al remozado Range Rover hay que significar las que afectan, por ejemplo, a la pantalla multifunción antes citada. Los menús de uso se han rediseñado, hecho que ha implicado la eliminación de algunos pulsadores que antes estaban sobre la consola y frente al conductor. Además, desde el volante se puede activar el sistema de reconocimiento de órdenes vocales para funciones como climatización, teléfono, radio...
Siguiendo los pasos de los 4x4 de Infiniti, también puede disponer de un sistema de visión perimetral del coche: con cinco cámaras exteriores y un programa informático podemos ver el entorno del coche. Funciona por debajo de 18 km/h y nos permite seleccionar la cámara que queremos ver y/o ampliar la imagen. Incorpora, asimismo, el detector de obstáculos en el ángulo muerto de los espejos, la asistencia para las luces, que activa o desconecta las denominadas “largas” en función de la presencia de coches frente al nuestro, y el control de crucero activo, con la posibiliad de regular hasta cuatro distancias de seguridad y una función que, ante la detección de un posible alcance, precarga el circuito de los frenos e incluso es capaz de iniciar la frenada.

Electrónica prioritaria. El ‘Terrain Response’, que marca la diferencia respecto a otros todo terreno, estrena algunas evoluciones. Por ejemplo, en el modo para circular sobre arena ahora se reduce al mínimo el patinamiento de las ruedas para evitar que el coche se hunda en esta superficie. Si activamos la función para transitar por superficie rocosa, los frenos trabajan con menor intensidad -siempre por debajo de 5 km/h- para limitar los balanceos de la carrocería y la actuación del control de tracción, con lo que se gana en estabilidad. El control de descenso estrena una función que hace que, cuando el conductor deja de pisar el freno al bajar por una pendiente, el equipo de frenos mantiene la presión y la reduce progresivamente, con lo que el aumento de velocidad es más paulatino.
Además, el control de estabilidad también se ha optimizado y dispone de un control de subviraje que trabaja paralelamente sobre frenos y potencia del motor; cuenta también con función antivuelco. Por otro lado, la suspensión neumática de altura regulable estrena nuevos amortiguadores que modifican de modo contínuo su tarado, hasta 500 veces por segundo.
No cabe duda que, a la vista de lo que brinda, el Range Rover SUpercharged da un paso al frente en este selecto mercado.