DACIA DUSTER 1.6 16V AMBIANCE 4X2
TERRENO CONQUISTADO  
Dacia planta su bandera en el segmento SUV con un nuevo modelo que, además del precio, maneja otras bazas complementarias  


Una carrocería tan de moda como la de un todo camino; una estética actual; un amplio habitáculo; y sobre todo un precio de auténtico derribo. Cuatro elementos que asegurarían el éxito comercial de cualquier modelo; precisamente, los mismos que definen los trazos maestros del nuevo Duster.
En línea con el Sandero, su imagen externa está más cuidada que la del Logan. El SUV de Dacia propone un aspecto campero, con cortos voladizos, pasos de rueda muy marcados, protecciones en plástico negro en los contornos, barras de techo, etc, además de una cierta vistosidad en el frontal y en la zaga.
Y si el coche entra por los ojos el resto es pan comido, sobre todo cuando el presupuesto de compra no llega a los 13.000 euros en esta versión cercana a la parte baja de la gama, con motor de gasolina, transmisión 4x2 y con el acabado intermedio Ambiance. El ahorro es un tesoro para este nivel de precios y lo podríamos cifrar en torno a los 6.000 € respecto a versiones similares de rivales de tamaño equiparable, tipo Nissan Qashqai o Skoda Yeti.
Los 12.800 euros que marca en su etiqueta son un tanto engañosos, ya que habría que sumar, mínimo, el aire acondicionado y el radio-CD. Con estas opciones, sale por cerca de 13.800 € con una dotación básica (elevalunas eléctricos delanteros, cierre centralizado con telemando y cuatro airbags), pero suficiente para los conductores más pragmáticos.

De otra época.
De su habitáculo recibimos sensaciones divergentes según valoremos la impresión de calidad o la habitabilidad. El primer apartado, la presentación interior, es sin duda el punto más flojo de este coche, lo que tampoco debe resultar ninguna sorpresa viendo que ningún modelo de Dacia ha evolucionado en cuanto a diseño interior respecto al primer Logan.
Así pues, el Duster despliega sobre su salpicadero todos esos mandos y elementos que vivieron en modelos Renault de generaciones anteriores entre plásticos duros de no mucha calidad; eso sí, los ajustes son correctos y los materiales parecen robustos, algo que casa mejor con un vehículo de cierta vocación campera.
Esto al margen de algunos detalles de enfoque más práctico, como la ausencia de un apoyabrazos delantero, de la regulación del volante en altura de serie, de la necesidad de huecos portaobjetos más grandes y en mayor número..., en fin, pecados veniales que podemos perdonar a tenor de lo poco que cuesta.
Además del precio, la habitabilidad será otra de sus grandes bazas, y es que el Duster nos ha sorprendido en este capítulo, sobre todo en la fila posterior. Es previsible que un modelo de esta categoría ofrezca una altura hasta el techo notable, pero a ello suma un espacio para las piernas generoso y una cota de anchura interior cercana a 1,40 metros que permite el acomodo de tres adultos sin muchos apuros. Lo que no brinda es un ápice de modularidad a diferencia de sus rivales: ni banquetas traseras regulables longitudinalmente ni respaldos reclinables.
Mucho espacio encontramos también en su maletero, tanto como para convertirse en referencia de la categoría con 475 litros. Sus formas son muy regulares, por lo que resulta muy aprovechable, aunque como siempre peca en “detalles”, como que la bandeja no sea enrrollable.

Gasolina, por precio. Si el Duster no va ser el vehículo principal de la unidad familiar, con el que afrontemos los desplazamientos más largos, la opción de gasolina puede resultar recomendable pero sólo por ser más barata que los diésel.
El motor en cuestión es un bloque multiválvula de 1.6 litros y 105 caballos de Renault, voluntarioso pero incapaz de ofrecernos unas prestaciones que nos inviten a decantarnos por él, aunque sí que hay que reconocerle su capacidad para rodar sobre bajos regímenes sin llegar a desfallecer, algo que se agradece sobre todo al movernos por caminos y pistas, ya que no obliga a abusar del embrague ni del cambio.
Mayores reproches merece la insonorización del habitáculo. Desde 110 km/h el ruido es persistente y molesto, de modo que un viaje largo por autovía se puede convertir en un calvario para los oídos. Los consumos tampoco juegan a su favor, un tanto elevados en función de su potencia y prestaciones.

Sorpresa en marcha. Siendo sinceros, antes de ponernos al volante no esperábamos un comportamiento tan efectivo como el que ha deparado el Duster en esta versión de tracción delantera. Confiábamos en que fuera cómodo, pero además nos ha sorprendido por su aplomo y por su estabilidad.
Absorbe con facilidad los baches, los balanceos de la carrocería están bien contenidos y siendo un coche más bien ligero las inercias no son acusadas. Se comporta de un modo natural, depara una frenada correcta y además su agarre en curva permite encarar tramos revirados hasta con cierta alegría. Sólo si el firme está roto o en mal estado digiere peor los apoyos en curva, mostrando imprecisión a la hora de mantener la trayectoria.
Como todoterreno no podemos exigirle demasiado, incursiones sencillas aprovechando su altura libre al suelo y poco más. Quien quiera más aventura, que opte por una versión 4x4.