COMPARATIVAS
 
FORD KUGA 2.0 TDCI / HYUNDAI ix35 CRDI / NISSAN QASHQAI 2.0 DCI

EN LA CRESTA DE LA OLA

Cuando allá por septiembre de 2006 Carlos Goshn presentó a la prensa internacional el Nissan Qashqai nadie (ni siquiera los propios directivos de la marca) podía prever lo que luego ocurrió: ese innovador todocamino compacto pensado para desenvolverse con soltura por la ciudad se convirtió en un súper éxito de ventas y le dio un enorme rédito a Nissan en cuanto a imagen de calidad y tecnología. Tanto, que hoy día supone dos terceras partes de las ventas totales de Nissan en España (de los 14.000 coches vendidos en el primer cuatrimestre 10.000 han sido Qashqai) y ha logrado situarse varios meses como el único “todoterreno” entre los diez modelos más vendidos del mercado español, todo un logro.
Siguiendo esa senda triunfal llegó el Kuga de Ford, amparado por un diseño espectacular y una receta similar: una carrocería rotunda en sus formas pero compacta en sus dimensiones (a simple vista no parecen que mida 4,4 metros, poco más que un Golf), con una posición de conducción elevada y espacio y modularidad casi de monovolumen. Ford le dio un toque especialmente atractivo a su propuesta al aplicar el ‘kinetic design’ a un todocamino, lo que ha derivado en un aspecto más deportivo que el del Qashqai (precisamente por ello el último restyling del japonés mejora su atractivo con unos pocos retoques exteriores). El éxito del Kuga ha sido tal que se ha colocado como el tercer coche de la marca más vendido en España (por detrás del Fiesta y el Focus) y es, sin duda, el rival más duro para el crossover japonés.
Una vez confirmado el valor de la receta “crossover urbano”, como se ha dado en llamar a este tipo de vehículos, el resto de fabricantes se ve obligado a incorporar a su gama algo similar. Y he aquí que Hyundai acaba de lanzar el ix35, un modelo que incluso en su estética recuerda al Kuga y que quiere convertirse en el nuevo bastión de la gama del fabricante coreano. De hecho, su frontal refleja el nuevo lenguaje visual de Hyundai; a partir de ahora, los modelos venideros se inspirarán en la cara del ix35.

Buena presencia. A nivel estético el nuevo todoterreno de entrada a la gama de Hyundai dará batalla, sin duda. Su aspecto externo no tiene nada que ver con el anterior Tucson, al que reemplaza en el catálogo de modelos, y su atractivo no envidia al de los igualmente agraciados Kuga y Qashqai.
Como ellos, ante el resto del tráfico también aparece imponente, sobre todo por su altura y anchura. Estas generosas dimensiones le permiten presumir del maletero más grande de la comparativa (591 litros frente a 410 del Ford y 400 del Nissan), aunque a cambio, se ha sacrificado algo el espacio para las piernas en las plazas traseras. Las diferencias de habitabilidad metro en mano, salvo por el volumen de maletero, son casi de detalle, si bien a nivel práctico la mejor banqueta trasera es la del Kuga, sobre todo para el pasajero central que encontrará en el modelo del óvalo el mejor acomodo.
Ninguno alcanza la versatilidad de un monovolumen, puesto que no adoptan asientos individuales o la banqueta deslizante. Sin embargo, sí que reparten una buena cantidad de huecos por el habitáculo, incluso en lugares recónditos: bajo los asientos delanteros o en trampillas ocultas bajo los pies de los pasajeros.

Diesel, por favor.
Ni que decir tiene que son las variantes turbodiésel las que tienen mayor aceptación entre el público. Y es que como coche familiar que es, necesita un propulsor solvente capaz de mover el conjunto incluso a plena carga. Por ello hemos optado por las versiones más equilibradas, todas con bloques de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada con inyección por rail común y cajas de cambios manuales de seis relaciones. El ix35 2.0 CRDi rinde 136 caballos, la misma cifra que el 2.0 TDCi del Kuga (no llegó a tiempo para la comparativa la versión mejorada, con 140 caballos y un consumo un 6 por ciento menor), mientras que el dCi del Qashqai es el más potente del trío, con 150 unidades de potencia.
El propulsor del ix35 es totalmente nuevo. Pertenece a la llamada ‘familia R’ y deriva del 2.2 de 197 CV que estrenase en su día el Santa Fe, pero con cilindrada y potencias reducidas. Nos ha sorprendido su buen rendimiento general. Mueve con mucha solidez al coche, aunque eso sí, a costa de unos desarrollos algo más cortos que sus rivales y también con la ventaja de su menor peso. Pero para ser el menos potente del grupo ha mantenido muy bien el tipo a nivel prestacional. Eso sí, no es el más silencioso precisamente aunque tampoco hasta el punto de resultar molesto. A nivel de consumos esperábamos más, porque pese a sus ventajas (menos caballos y peso) es el que más gasta del trío.

Los motores del Kuga y el Qashqai son viejos conocidos. El del Nissan es el que más nos ha gustado, tanto por refinamiento como por prestaciones y además, con un gasto en condiciones de tráfico real incluso inferior al de sus oponentes. El Ford rivalizará mejor cuando nos llegue su próxima evolución, sobre todo en cuanto a consumos, pero aún así resulta suficiente para las necesidades del coche y está un punto por delante del motor del ix35 en cuanto a refinamiento.

Cuestión de precio. La igualdad entre los tres oponentes es tanta que el precio y, sobre todo, su relación con el equipamiento que ofrece va a ser más decisiva si cabe a la hora de decantarse por uno u otro. Aquí lleva las de perder el Kuga en su acabado inicial Trend. Además de ser el más caro no resulta especialmente generoso con su comprador. Los elementos básicos los lleva de serie (climatizador, control de crucero, ordenador de a bordo, cierre con mando...) pero en cuanto buscamos sofisticación hay que pagar aparte (caso de los faros y limpias automáticos o las llantas de aleación). Bien es cierto que las opciones tienen unos precios bastante razonables y existen packs que complementan por poco dinero más la dotación inicial, pero en general resulta el más caro.
El Hyundai, cuyo acabado equivalente en precio sería el GLS Comfort, es por poco el más barato del lote. Lo que ocurre es que las opciones para complementar su buena oferta inicial son escasas: así, nos quedaremos con las ganas de montar faros de xenón, asientos eléctricos o techo solar. El Qashqai, por último, en su versión Tekna Sport se descuelga con la dotación más generosa, como lo demuestra el hecho de que incluso monta el navegador, pero no permite incorporar opción alguna, salvo la pintura metalizada.

En resumen, va a ser difícil destronar al rey. El Kuga lo lleva intentando un tiempo con una estética ambiciosa y la conducción más excitante. El Hyundai tendrá que hacerse un hueco con su imagen fresca y el interesante salto de calidad que caracteriza a sus últimos modelos. Pero como suele suceder, quien da primero da dos veces y el nuevo Qashqai, con su nuevo y atractivo aspecto, sigue siendo una opción con muy pocos puntos débiles.