LAND ROVER FREELANDER 2 TD4 SE
PLAN E  
La moda ecológica estaba tardando en llegar a los todo terreno. Land Rover da un primer paso con el sistema de parada y arranque, reduciendo consumos y emisiones en circuitos urbanos  

Uno de los aspectos menos alentadores para el propietario de un todo terreno es, sin duda, el consumo de carburante. A pesar de los niveles de eficiencia alcanzados por los modernos bloques turbodiésel, el elevado peso a mover es un hándicap incontestable incluso para propuestas compactas de 4,5 metros como este Land Rover Freelander, con casi 1,8 toneladas en vacío sobre sus hombros.
A mayor escala que en los turismos, las cifras de consumo repuntan en uso urbano y comienzan a escalar “peligrosamente” bajo circunstancias de tráfico denso con constantes paradas y puestas en marcha, de ahí que la presencia de un sistema de parada y arranque automático como el que estrenan las versiones manuales Td4 del modelo británico, que no son precisamente las más ahorradoras de la categoría, sea más que bienvenida.

Sin peajes. Lo mejor de esta aportación es que garantiza reducciones del gasto de gas-oil sin contraindicaciones importantes, empezando con que su precio de venta recomendado es incluso inferior al de las versiones manuales anteriores, 500 euros en concreto en el acabado SE que nos ocupa.
De otra parte, el funcionamiento del sistema, que apaga el motor automáticamente cuando paramos totalmente el vehículo y lo vuelve a encender nada más pisar el embrague, no depara mayores molestias para el conductor. Incluso con el motor parado los sistemas de audio, climatización, etc, siguen funcionando normalmente, mientras que el proceso de parada automática del propulsor es bastante suave y no llega a resultar molesto gracias a la reducción de vibraciones propiciada por el sistema controlado de cierre de la mariposa y otra serie de mejoras introducidas.
La puesta en marcha automática es lo suficientemente rápida como para salir de los semáforos sin mayor demora, aunque sí que puede plantearnos algún reparo el que se active por sorpresa antes de reanudar la marcha en circunstancias concretas, como por ejemplo en épocas de calor cuando hay una mayor exigencia energética a través del sistema de climatización.
De todos modos, y este es otro punto en su haber, el sistema Stop/Start se puede conectar y desconectar a voluntad del usuario a través de una tecla situada en el salpicadero.
En ciclo urbano, el Freelander 2 Td4_e nos permitirá ahorrar alrededor de medio litro de combustible cada cien kilómetros, si bien sus virtudes ahorradoras se extienden también, aunque con menor intensidad, al uso en carretera y campo al contar con neumáticos de menor resistencia a la rodadura, un indicador de cambio óptimo de marchas -aconseja el momento de introducción de una relación superior pero no así de una inferior, que también podría ayudar a contener el consumo- y mejoras en el software del sistema de tracción.

Por lo demás se mantiene tal cual lo conocemos: un producto muy polivalente al ser capaz de conjugar como pocos un destacado aplomo y nivel de confort en asfalto con las mayores posibilidades off road que le abre su sofisticado sistema de tracción Terrain Response, impulsado por un motor contundente pero refinado y progresivo, al que sólo se le pueden achacar lagunas en la zona más baja de revoluciones.