| CUATRO MEJOR QUE DOS |
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| Por el momento, el tope de gama del Laguna está en el GT, que se diferencia, además de por su mayor potencia, por tener cuatro ruedas directrices, lo que ayuda en todas las situaciones, pero especialmente en los tramos más virados. |
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Cuando el Laguna empezó a salir de los despachos y comenzaron a desvelarse sus secretos llamó la atención la posibilidad de las cuatro ruedas directrices. Esto realmente no es una novedad, pero sí pone un puntillo de novedad en un modelo de carácter generalista y que Renault ha aplicado junto con el acabado GT. Más adelante, cuando deje de ser un coche de salón, la tecnología Active Drive como lo denomina Renault, estará también presente en el Laguna Coupé.

Muy atractivo. Sinceramente el Laguna GT tiene muchos argumentos, especialmente la versión gasolina que hemos probado, que lo hacen muy atractivo. Sobre todo por el precio, pues no es de los más caros de la lista y ofrece bastante más en cuestiones de potencia y prestaciones que otros modelos que apuestan más por el equipamiento.
A esto tenemos que añadir el comentado sistema Active Drive de las cuatro ruedas directrices. Con este sistema la dinámica del coche es algo mejor que la de sus hermanos de gama. Eso sí, que nadie espere ver cómo se giran las ruedas traseras pues lo hacen un máximo de 3,5 grados, inapreciable a la vista pero más sensible al volante.
Pero vayamos por partes. En parado es un sistema que se nota, aunque no es para tirar cohetes en las maniobras de aparcamiento. El diámetro de giro sigue siendo mediocre, solo mejora en 0,3 metros, es decir, pasa de los 11,1 que ofrecen las versiones normales a 10,8.
Si que es fácil apreciarlo cuando salimos del aparcamiento y nos enfrentamos al primer tramo de curvas. La dirección es más incisiva y el coche se tira buscando pasar la curva de la manera más rápida. Ahora sí que notamos que algo está sucediendo y que las ruedas traseras están contribuyendo en los giros.
Lo primero que tendemos a pensar es cómo ha cambiado la dirección, cuando la verdad es que se debe al pequeño movimiento de las ruedas traseras. La dirección es algo diferente, tiene distinta calibración, pues es mucho más precisa e incisiva en cada curva y transmite buenas sensaciones cuando abordamos los giros más cerrados o los más rápidos en apoyo.
Es rápido, gira plano y facilita mucho la transición del coche entre apoyos. Lo hace todo más sencillo, de modo que no solo gana en agilidad, también en facilidad de conducción.
Otro de los beneficios dinámicos que nos ofrecen las cuatro ruedas directrices es en las frenadas fuertes o de emergencia. En ambos casos las ruedas traseras cambian su ángulo de pisada para equilibrar el conjunto y que ésta sea lo más estable posible.
También hay que señalar que el equipo de frenos del GT tiene mayores dimensiones que los del resto de la gama, con discos ventilados delanteros de 320 mm. y traseros de 300.
Motor cañero. El motor dos litros al que está asociado el acabado GT en su versión gasolina destaca por su turbo, de esos que no se aprecian. No se notan grandes empujones, pero demuestra su eficacia cuando medimos el nivel de prestaciones frente al cronómetro. Es el mismo motor del Megane Sport, con 205 caballos y 300 Nm de par máximo, que se presentan a un régimen bajo, 3.000 vueltas. La respuesta es casi inmediata gracias a que el turbo es de doble entrada (Twin Scroll) lo que reduce el tiempo de respuesta del turbocompresor.
En el apartado de consumos no podemos decir que sean tan atractivos como sus prestaciones, sino que son directamente proporcionales. No es muy tragón, cerca de los once litros en condiciones normales, pero se dispara a los quince en el momento que exprimimos su capacidad mecánica.
El Laguna GT, además del motor de 205 caballos, ha recibido ligeros cambios en los trenes delantero y trasero, aparte de neumáticos de mayores dimensiones. Ligeras mejoras que han optimizado su comportamiento al tener un tren delantero más firme.
Detalles específicos. El Laguna GT ofrece detalles específicos por ejemplo, una parrilla diferente, faldillas laterales o la doble salida de escape. En el interior destacan los asientos en piel negra con el anagrama GT y con una forma que recoge más el cuerpo. Los pedales son de aluminio perforado y el pomo del cambio es redondo.
Respecto al precio, el Laguna GT no es el más caro del catálogo pese a ser el más potente. Otros con una treintena menos de caballos cuestan más dinero, pero se trata de las versiones más equipadas asociadas al cambio automático. El GT no tiene mucho que envidiar ante ellas, pues ofrece una dinámica de conducción mucho más atractiva y divertida, capítulo en el que el resto de los Laguna no llegan a su nivel.
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