Diez años después del lanzamiento del primer Forester el concepto de crossover urbano está de plena actualidad. La entrada de Citroën y Pegueot en este nicho de mercado ha dado más fuerza a esta propuesta y Subaru quiere aprovechar el momento con la profunda renovación a la que ha sometido a su Forester.
El principal salto es estético, aunque luego veremos que ha evolucionado también en el aspecto mecánico. Sus nuevas proporciones, sin ser mucho mayores que las generaciones anteriores (7,5 cm. más de longitud, 11 de altura y 4,5 de anchura) sí que le otorgan una presencia más robusta e imponente, sobre todo por la ganancia en altura. Ahora es más un todoterreno por apariencia, no como el anterior, más cercano a un turismo de los denomniados familiares.
Las nuevas medidas también se notan en el interior, con un habitáculo amplísimo capaz de albergar con solvencia a cinco pasajeros. No en vano, la batalla se ha incrementado en nueve centímetros. La altura y el espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores es más que destacable, algo ideal de cara a afrontar desplazamientos largos. Si a eso le sumamos un maletero de 450 litros (38 más que el anterior y con un espacio de carga más diafano al no haber intromisión de las suspensiones), tenemos bien resuelta la faceta práctica, muy importante en vehículos de este tipo.
Irrenunciable. Lo que se mantiene inalterable es el recurso a los motores bóxer y la tracción total, señas de identidad tradicional de Subaru a las que no está dispuesta a renunciar. Así se ha demostrado con la introducción del primer motor diesel de cilindros horizontalmente opuestos (bóxer), que se añadirá a la gama Forester aunque aún no se ha comunicado la fecha definitiva.
Mientras tanto, la única opción mecánica disponible sigue siendo el dos litros gasolina de 150 caballos, un motor que tiene un buen rendimiento general teniendo en cuenta el volumen y peso del Forester. Pese a las mejoras que ha sufrido el propulsor para esta nueva generación (con cambios en la culata y los colectores de admisión), sigue adoleciendo de falta de punch a bajas vueltas, algo importantísimo en conducción off road. Por fortuna, para estos casos dispone de una reductora que soluciona la papeleta y que, de paso, le permite afrontar obstáculos que otros modelos del mismo corte ni se plantearían siquiera. Es una reductora “light” comparada con la de los auténticos TT, pero si vamos a hacer campo nos vendrá bien. De todas formas, viene de serie y solo podremos prescindir de ella cuando llegue la versión automática.
Cuando alcanza el medio regimen empieza a rendir con más contundencia, siendo esta franja intermedia en donde mejor se mueve. Tampoco sale muy rentable apurar demasiado, puesto que en alta no es especialmente rabioso.
La ventaja con que se va a encontrar la gama gasolina del Forester (como del resto de modelos del mercado español) es la ventajosa relación del precio de la gasolina respecto al diesel porque, en el caso del Forester cuando lo monte, el rendimiento del diesel es claramente superior. Quizá hubiese sido interesante incorporar la versión turbo como en la generación anterior, aunque esta tenía un carácter tan deportivo que hacía perder al coche buena parte de su componente familiar y de confort.
Este motor va asociado a un cambio de cinco velocidades de buen tacto. No necesita una sexta relación salvo para reducir algo los consumos y las emisiones porque su funcionamiento es bastante refinado.
El otro principio mecánico irrenunciable es la tracción total permanente, que le otorga un plus de seguridad en asfalto deslizante y le permite circular por caminos con mayor efectividad. Precisamente, para potenciar su vertiente campera se ha aumentado la altura libre al suelo (de 205 a 215 mm.), que le permite superar mayores obstáculos.
Las suspensiones se han diseñado para conseguir ese compromiso entre la efectividad en asfalto y la capacidad campera. De ahí que resulte algo blando cuando aumentamos el ritmo: es el peaje a pagar para poder disfrutar del campo con cierta solvencia cuando nos apetezca desconectar.
Dotación interesante. Uno de los puntos fuertes del nuevo Forester es su completa dotación de serie. Nuestra unidad de pruebas representaba el acabado Limited Plus tope de gama (y de precio, con 30.050 euros a los que hay que sumar 2.100 más si queremos navegador), pero ya desde el Classic de inicio (26.900 e) se dispone de faros de xenon, antinieblas delanteros, llantas de aleación, control de estabilidad, asientos con calefacción, aire acondicionado, airbag frontales, laterales y de cortina o un equipo de audio con cargador de 6 cd’s. Los 3.150 euros de diferencia entre la versión de acceso y nuestra unidad se justifican con el techo solar panorámico, la tapicería de cuero, los asientos eléctricos y el sistema de acceso y arranque por botón.