FIAT CROMA 2.4 MULTIJET EMOTION -200CV-
UN POQUITO DE PICANTE  
El Fiat Croma responde con nota a una compra práctica sustentada en valores de confort y habitabilidad, pero también tiene su puntito emocional si nos decantamos por la versión turbodiésel de 200 caballos.  



Los faros alargados en forma de gota, siguiendo la pauta estética marcada por el Grande Punto y el Bravo, se postulan como la pista principal para dictaminar que nos encontramos ante la segunda edición del Croma, aunque tal vez no sea un acierto empezar por este camino ya que el atractivo estético no es precisamente el mejor gancho de este modelo.
Su diseño se nos antoja algo impersonal y anodino a pesar de los últimos retoques introducidos, pero lo que nadie le puede discutir es su valor como vehículo amplio, práctico y confortable, en esencia, lo que demanda cualquier familia media hoy en día.
Su línea es de lo más particular en tanto que mezcla las proporciones lógicas de una carrocería station wagon en longitud y anchura, con una altura, 1,60 metros, más propia de un monovolumen compacto.

Habitabilidad superior. Por su parte, los 2,70 metros que declara de distancia entre ejes se quedan hasta cortos en comparación con las cotas ofrecidas por los rivales más recientes, pero aún así el Croma sabe sacarle el máximo partido a cada centímetro para proponer un habitáculo realmente amplio y cómodo.
Sin pegas en cuanto al espacio para las piernas atrás, el familiar italiano se destapa con una altura posterior que llega nada menos que a 94 centímetros y sobre todo con una anchura que sobrepasa el metro cuarenta en sus dos filas, lo que le postula como una de las mejores soluciones para alojar a tres adultos con comodidad en su fila posterior, beneficiados también por la mínima intromisión del túnel central.

¿Monovolumen? Sus retazos de monovolumen se dejan ver en la disposición más elevada de los asientos para aumentar la visilibidad de los ocupantes, y junto a la luminosidad que procuran sus amplias superficies acristaladas construyen una estancia de lo más agradable y placentera.
De este modo, el conductor se encontrará con un puesto de conducción elevado, más cercano al de un monovolumen que al de una berlina, con el cambio muy a mano y múltiples regulaciones en asiento y columna de dirección para encontrar sin problemas la mejor postura al volante.
No está exento de huecos donde guardar los objetos de uso cotidiano y la calidad percibida en su interior es satisfactoria, si bien el nivel de sus plásticos no supera el listón tan alto que han puesto las nuevas generaciones del C5, Laguna o Mondeo.
El equipaje familiar también encuentra el espacio necesario en su maletero de 500 litros, una cifra muy correcta pero un pasito por detrás de la capacidad brindada por la mayoría de sus rivales. A su favor juega con la versatilidad que le confiere su bandeja elevable, que le permite crear un doble fondo de 16 cm de altura ideal para resguardar determinados objetos de las miradas ajenas.

Tope de potencia. La gama Croma, al igual que sus hermanos de Alfa, los 159, corona su oferta turbodiésel en la cima de los 200 caballos, un detalle que les hace únicos respecto a una competencia que parece haberse conformado en el entorno de los 175 caballos.
El motor de 5 cilindros y 2.4 litros Multijet que impulsa a esta versión está asociado únicamente a un cambio automático de 6 velocidades con accionamiento secuencial que nos ha dejado buen sabor de boca por su velocidad y suavidad de funcionamiento.
Obvia decir que con dos centenas de caballos bajo el vano motor se obtienen unas prestaciones plenamente satisfactorias para mantener ritmos de marcha muy alegres en cualquier circunstancia, pero siempre bajo el espíritu de delicadeza y confort que impera en este modelo a través de una entrega de potencia suave y progresiva.
Aunque el motor brinda el 90 por ciento de su par ya desde las 1.750 revoluciones, su respuesta nos ha convencido más en términos de aceleración que en recuperaciones, básicamente porque se trata de un coche de cierto peso que acusa los largos desarrollos de su transmisión.
El hecho de estirar los desarrollos es una solución recurrente cuando se pretende contener el consumo de combustible, pero tampoco puede hacer milagros si hay que alimentar a 200 caballos a través de una caja automática. Su mayor consumo se deja notar respecto al JTD 150 caballos manual, por lo que esta alternativa, casi 4.200 euros más barata, parece más razonable dado también su satisfactorio rendimiento como auténtico rutero.
Como decíamos, el Croma se rige por las leyes de la comodidad y la suspensión responde plenamente a este planteamiento. Su tarado blando acuna a los ocupantes en viajes de auténtico placer y las irregularidades del firme son absorvidas con total naturalidad. El habitáculo queda además perfectamente insonorizado y aislado de vibraciones, poniendo así la guinda de un elogiable confort a bordo. Por contra no es el coche indicado para quienes busquen algo más que un medio de transporte placentero.

Es noble, pero no cuenta con la agilidad necesaria para disfrutar al máximo de las curvas y si se fuerza la marcha tiene tendencia a perder aplomo. Además, la elevada altura de su carrocería provoca ciertos balanceos que restan confianza en sus posibilidades.
Su precio nos parece muy razonable teniendo en cuenta su potencia, la presencia del cambio automático y que se comercializa exclusivamente bajo el acabado más alto de gama, con manos libres Bluetooth, airbag de rodilla, conexión USB y sensor de parking como elementos destacados.