SANGRE CALIENTE
En plena vorágine de llegada de nuevos todocaminos medios -como los alemanes Audi Q5 y Mercedes GLK, o el sueco Volvo XC 60-, la mecánica diésel sigue dominando el mercado y más en este segmento necesitado de buenas cifras de par para mover generosos volúmenes sin que el consumo se dispare. Parecen las opciones más lógicas, pero cuando caen en nuestras manos modelos como éstos, movidos por potentes motores de gasolina, nos vemos obligados a recurrir a planteamientos más irracionales para justificar su compra. Olvida por un momento el elevado gasto que supone el dar de comer a estos “tragones”, cuyos consumos difícilmente bajan la media de los 11 litros, y déjate llevar por el componente prestacional y pasional que ofrecen el 3.5 litros V6 y 256 CV del remozado Murano y el aún más poderoso 2.5 V6 y 285 CV del reciente XC 60.
Éste es uno de los argumentos que ha llevado al éxito al Nissan Murano en Estados Unidos, si bien aquí la ausencia de mecánicas diésel en la gama (prevista para 2010) le ha relegado a un segundo plano. Pero no cabe duda de que Nissan propone un crossover con tintes exclusivos y muy dinámicos, dos apartados en los que compite el Volvo XC 60, sobre todo en la soberbia versión T6 sobrealimentada de gasolina.
A pesar de la mayor veteranía del Murano -desde 2005 en el continente Europeo-, partimos de dos coches nuevos. Nissan ha introducido muchos cambios en su todocamino, tanto a nivel estético -ha potenciado su estilo futurista y sofisticado-, como en su plataforma y base motriz -monta la última plataforma D de la berlina americana Altima, ha incorporado elementos de aluminio en las suspensiones para aligerar peso, y su motor es más potente-. El Volvo, por su parte, es un modelo totalmente inédito en la casa sueca que se vale de la base del V70/S80 y ciertos aires del XC90 para competir en una categoría más compacta.
En ambos casos la orientación es eminentemente asfáltica, dejando el campo para breves escarceos sobre pistas en buen estado. La única concesión off-road viene dada por sus controles de descenso y la tracción 4x4.
Sus buenas cualidades para moverse con gran agrado por asfalto les sitúan muy cerca de las tradicionales berlinas en lo que a conducción se refiere, y si cabe con un mayor grado de confort y una insonorización del habitáculo muy conseguida (excelente en el japonés). La carrocería más ligera y menuda del Volvo marca diferencias con un Murano que, siendo bastante neutro en sus reacciones, pierde comba cuanto más revirada sea la carretera por sus inercias más acusadas. Los dos pisan bien de delante, dirigidos por sendas direcciones variables a la velocidad de buen tacto (la del Volvo regulable en tres posiciones). No obstante, la agilidad del XC 60 es superior, y sus amortiguadores también proponen tarados más recios. Opcionalmente puede montar el chasis ‘Four-C’ graduable en tres niveles.
La potencia, protagonista.
El buen dinamismo de ambos modelos se ve reforzado por la verdadera razón de ser de esta comparativa. Y es que las sensaciones provocadas por sus prestacionales mecánicas gasolina son incomparables a las ofrecidas a los tan habituales propulsores diésel. Dejando al margen el hándicap de sus elevados consumos, el XC 60 hace valer la sobrealimentación de su seis cilindros para obtener mayor potencia y par, aventajando a su rival en 29 CV y 66 Nm, respectivamente. Pisando a fondo el acelerador no defraudan, casi lo piden para saborear el gran reprís con que nos obsequian. Gracias al turbo, el Volvo se mueve con más inmediatez desde salida parada y acelera con la contundencia propia de un deportivo, todo ello acompañado del toque emocional que aporta su sonido. Al Murano le cuesta más salir, parece más refinado y menos enérgico, pero una vez está lanzado el gran 3.5 litros -derivado del modeo deportivo 350Z- da mucho juego y estira hasta muy arriba.
Para transmitir toda esta fuerza recurren a diferenciales tipo Haldex capaces de funcionar como si un tracción delantera se tratase: solamente llevan tracción a las ruedas traseras al detectar pérdidas de motricidad en las delanteras. Los beneficios son evidentes para el consumo, si bien hay que destacar la mayor sofisticación del sistema empleado por Nissan, el mismo de sus últimos 4x4, y que cuenta con bloqueo de diferencial para enviar par a todas las ruedas.
Espacio y confort. En lo que a vida a bordo concierne, el Murano se corresponde más con lo que podemos esperar de un gran TT. Su planta es más voluminosa, su interior muy espacioso y el puesto de conducción más elevado. Sorprendentemente, el XC 60 iguala muchas de sus cotas de habitabilidad (sólo cede en anchura), aún cuando da más sensación de ir en un turismo. Para viajar con pasajeros, preferimos el Murano, algo más amplio y con un suelo detrás prácticamente plano. Otro punto a su favor es el plegado automático de los asientos traseros con sólo accionar un tirador y su posterior recolocación a través de un sistema eléctrico. También se pueden reclinar. No obstante, su maletero no es excesivamente grande para el volumen del coche, y la boca de llenado no queda tan accesible como en el sueco. En éste, además, la zona de carga está mejor aprovechada.
A todo lujo. Hemos escogido a las dos versiones más equipadas, con muchos extras de serie en el completísimo Nissan que hay que pagar aparte en el Volvo; por ejemplo, el navegador, ‘bluetooth’, asientos traseros calefactables, así como el sistema DVD de entretenimiento para las plazas traseras o la apertura eléctrica del portón están incluidos en el precio base del Murano. En el Volvo las opciones son más numerosas, hay que pagarlas; destacan sobre todo los sistemas de ayuda a la conducción como la alerta de invasión de carril (915 €), la detección de vehículos en ángulo muerto (653 €), o el novedoso ‘City Safety’ (éste de serie), capaz incluso de frenar automáticamente por debajo de 30km/h ante un obstáculo delantero. En definitiva, dos corredores de fondo muy completos y lujosos -más refinado el Murano y más veloz el XC 60- que no se fijan tanto en el consumo sino en las sensaciones que ofrecen sus prestacionales motores gasolina.