La primera vez que contemplamos el Scirocco en su versión definitiva, un pensamiento nos vino a la cabeza: “es el Golf como siempre quiso ser”. Su espectacular estética coupé (bajo, ancho y de formas rotundas, sobre todo en los hombros traseros) le configuran como la auténtica versión deportiva de la gama compacta de Volkswagen, muy por encima del Golf de tres puertas. Su imagen se desmarca tanto de los compactos generalistas que a nadie le parecerá raro plantearse su compra como alternativa a los modelos premium: A3, CLC o Serie 1.
La versión elegida para la prueba es casi lo máximo a lo que podemos aspirar, con el punto racional de la motorización turbodiésel en cuanto a consumos, pero sin perder el toque deportivo que ha de acompañar siempre al agresivo diseño del Scirocco. El motor TDi en su versión de mayor rendimiento (170 CV) combinado con el sofisticado y efectivo cambio DSG de doble embrague es el cóctel perfecto que todo conductor joven podría soñar tener en sus manos.
Cierto es que no está a la altura del Golf en el aspecto práctico. El interior está homologado para cuatro ocupantes; las plazas traseras son estrechas y no muy altas y el maletero cubica menos de 300 litros. Pero todo eso queda en segundo plano cada vez que lo contemplamos en nuestro garaje o en cuanto nos acomodamos en los asientos deportivos situados en posición rebajada.
El interior no cambia respecto al Golf salvo algún detalle como el original asidero triangular de las puertas. Sí es diferente la banqueta trasera, con asientos individuales y unos reposacabezas integrados que no son nada cómodos (al ser huecos no dan buen apoyo a la cabeza) aparte de limitar la visión posterior.

Muy dinámico. Ya no nos resultan extrañas las versiones diésel de carácter deportivo en las gamas compactas. De hecho, el motor 2.0 TDI de 170 CV tiene cierto carácter racing, sobre todo por su explosividad cuanto entra en la zona buena (a partir de 1.750 rpm) y su capacidad para estirar incluso por encima de 4.000 vueltas. Si además contamos con la ayuda del cambio DSG maquillaremos uno de sus pocos defectos: el rendimiento a bajas vueltas. Pese al temperamento del propulsor, el silencio y la ausencia de vibraciones resulta sorprendente.
Dinámicamente, el Scirocco se beneficia de un centro de gravedad más bajo y un tren de rodaje con vías ensanchadas respecto al del Golf GTI, que es el que se ha tomado como base para el coupé. De ahí que incluso en las versiones de configuración de chasis estándar, como es el caso, el comportamiento dinámico sea más excitante que en el Golf. Nuestra unidad de pruebas equipaba, además, la amortiguación activa (860 €) que permite seleccionar tres modos de suspensión (Confort, Normal y Sport). En combinación con el rendimiento del motor y la “hipervelocidad” del cambio DSG, el resultado es una pequeña bomba capaz, además, de resultar un coche confortable para un uso diario. Y encima, económico, porque la adopción del raíl común en los TDi de Volkswagen ha conseguido afinar más los consumos.
Su precio, 30.770 €, puede parecer demasiado cercano a sus rivales (ver cuadro), pero a cambio el equipamiento de serie está a años luz: llantas de 17”, climatizador bizona, ESP, faros bixenón, equipo de audio con MP3, cargador de CD y conexiones auxiliares.... Y con una presencia como la del Scirocco, el marquismo igual pasa a un segundo plano...
|