BMW X1 S-DRIVE 2.0D
CHICO PARA TODO  
BMW aumenta los modelos a visitar en el concesionario creando dudas a los visitantes: berlina, familiar, SUV, monovolumen...y encima el X1 es más barato  


La inmersión de BMW en los segmentos nicho está más que clara, especialmente desde la llegada del X1, un coche que tiene la competencia dentro de su casa: su principal rival está en el Serie 3 familiar, con o sin tracción total. Resulta difícil encontrar un rival que cuadre a la perfección con el nuevo BMW X1, y quizá el A4 All Road sería el más cercano, pero es un familiar con tracción total sobreelevado, mientras que el X1 es un compendio de varias carrocerías, familiar, SUV...
Y es que esta última novedad de BMW, el X1, bajo su apariencia de SUV, esconde una berlina absolutamente normal, pues su bastidor es compartido con el Serie 3 familiar. En el caso de nuestra unidad de pruebas, además, nos hemos decantado por la versión de mayor tirón comercial, es decir, el dos litros diésel de propulsión trasera, y que es el que más se puede comparar con laberlina, salvo en el precio donde el X1 se sitúa en una situación más que favorable con un ahorro de 5.200 euros que se pueden invertir en completar su comedido equipamiento de serie.

Creando dudas. Y es que el X1 es casi una berlina, cierto aire familiar con reminiscencias de X3, total lo justo de cada uno para que la gente mire dos veces el coche al verlo pasar. Es más bajo que el SUV y algo más alto que el familiar del Serie 3. ¿Ventajas e inconvenientes de esto? Se accede mejor al coche por altura, no llevamos un vehículo tan aparatoso para ciudad y, ocasionalemente, podemos transitar por el campo. Aunque para los que deban pisar la tierra, por la razón que sea, les recomendamos decantarse por la versión de cuatro ruedas motrices xDrive, aunque eso suponga un sobreprecio de dos mil euros.
Si lo comparamos con su principal rival, el Serie 3 Touring, encontramos que el X1 es más habitable, especialmente en las plazas traseras y más si miramos la altura disponible. Sus medidas no están lejos que las ofrecidas por el X3, con escasos centímetros a favor del hermano mayor.
El maletero, espacio importante en este tipo de coches pues viven un ambiente muy familiar, ofrece una capacidad 40 litros inferior a la berlina Touring, mientras que si lo comparamos con el X3 la diferencia es de 60 litros, poco si compramos los tamaños exteriores.

La lógica se impone. Si el 99 por ciento de los usuarios de SUV no toca el campo, la lógica impone no gastar el coste extra que supone la tracción total xDrive, por eso hemos invertido nuestro tiempo en la prueba del sDrive, que además implica un ahorro de 2.000 euros frente a la versión de tracción total.
Respecto al motor, el dos litros diésel de 177 caballos es un motor que nos sigue sorprendiendo tanto por su rendimiento -frente al serie 3 Touring se consiguen unas prestaciones semejantes, algo más lentas por altura y un diseño de carrocería que no favorece la penetración en el aire-, como por sus consumos. Los 177 caballos beben como si fuesen dromedarios, y si se respetan los límites legales en todo momento el ordenador de bordo marcará unos frugales 6,7 litros en circulación combinada. Todo un alarde de eficiencia.
Otro apartado en el que resulta casi imposible encontrar una pega es el comportamiento. Es un BMW al cien por cien con la dureza de suspensión habitual de la casa bávara (más por la monta de neumáticos Run Flat de flancos más rígidos). Desde los primeros metros nos recuerda a una berlina, en ningún momento hemos tenido la sensación de ir a los mandos de un SUV. Es más, puede que alguien acuse a este X1 de ser demasiado duro, pero el ADN de la firma bávara pide una configuración de suspensión tirando a dura, que afianza el aplomo en curva rápida y le permite ser magníficamente ágil cuando nos enfrentamos a los tramos más ratoneros de nuestras carreteras de montaña.