El Range Rover sigue siendo el referente. Sus rivales son cada vez más numerosos, pero ninguno puede presumir de lo que dicen los británicos: “Es el único 4x4 con el que puedes ir a una boda en una finca y no ser confundido con el capataz”. Y es que sus estándares de calidad de fabricación y materiales no tienen parangón. Ahora llega a España la gama 2010, que estrena algunos retoques estéticos exteriores, concernientes a paragolpes, faros bixenón y led’s para la iluminación de posición e intermitentes laterales.
En el habitáculo se ha remodelado el salpicadero, que ahora sustituye las tradicionales esferas para la instrumentación por una gran pantalla de tecnología TFT configurable en distintos modos. Además, la gran pantalla táctil puede estar dotada opcionalmente del sistema ‘Parallas Barrier’, que en función del ángulo de visión oculta a conductor y acompañante los píxeles que muestran la información. De ese modo, el conductor puede ver en la pantalla información del navegador, el ordenador de abordo, etc., mientras el “copiloto” ve una película del DVD o la televisión.
La versión TDV8, lógicamente la más demandada en países como el nuestro, se mantiene fiel al propulsor V8 de 272 caballos. Un poderoso motor que si bien no llega a esa mítica barrera de los 300 caballos de algunos de sus oponentes, sí puede presumir de un bajísimo nivel sonoro, de unas prestaciones formidables y unos valores de consumo que le permiten disfrutar de una autonomía de 800 kilómetros.
Más novedades.
De entre las incoporporaciones al Range Rover 2010 hay que significar las que atañen, por ejemplo, a la pantalla multifunción antes citada. Los menús de uso se han rediseñado, hecho que ha implicado la eliminación de algunos pulsadores que antes reposaban sobre la consola y puesto de conducción. Además, desde el volante se puede activar el sistema de reconocimiento de órdenes vocales para funciones como climatización, teléfono, radio, etc.
Siguiendo los pasos de los 4x4 de Infiniti, también puede disponer de un sistema de visión perimetral del coche: con cinco cámaras exteriores y un programa informático podemos ver el entorno de nuestro Range Rover. Funciona por debajo de 18 km/h y nos permite seleccionar la cámara que queremos ver y/o ampliar la imagen. Incluso tiene un modo de funcionamiento para maniobrar con un remolque -se pueden programar las dimensiones de éste y el número de ejes que tiene-, mostrando unas guías superpuestas que definen la trayectoria ideal.
Incorpora asimismo el detector de obstáculos en el ángulo muerto de los espejos, la asistencia para las luces (AHBA), que activa o desconecta las largas en función de la presencia de coches frente al nuestro, y el control de crucero activo, con la posibiliad de regular hasta cuatro distancias de seguridad y una función que ante la detección de un posible alcance, carga el circuito hidráulico de los frenos e incluso es capaz de iniciar la frenada.
La electrónica al poder. Para empezar, la nueva generación 2010 cuenta con un nuevo sistema eléctrico para el que recurre a la fibra óptica.
El ‘Terrain Response’, que marca la diferencia respecto a otros 4x4, conserva los cinco programas diferentes, en función del tipo de terreno por el que se va a rodar. Cada uno de ellos adapta el funcionamiento del motor, la suspensión, la transmisión, la caja de cambios y el control de estabilidad. Eso sí, con algunas evoluciones. Por ejemplo, en el modo para circular sobre arena ahora se reduce al mínimo el patinamiento de las ruedas para evitar que el coche se hunda en esta superficie.
Asimismo, si activamos la función para transitar por superficie rocosa, los frenos trabajan con menor intensidad -siempre por debajo de 5 km/h- para limitar los balanceos de la carrocería y la actuación del control de tracción, con lo que se gana en estabilidad al pasar por pedregales.
En cuanto al control de descenso, ahora estrena una función que hace que, cuando el conductor deja de pisar el freno al bajar por una pendiente, el equipo de frenos mantiene la presión y la reduce progresivamente, con lo que el aumento de velocidad es más paulatino.
El control de estabilidad también se ha evolucionado al incorporar nuevas funciones: reconoce que el coche “tira” de un remolque y puede estabilizarlo actuando sobre los frenos del Range Rover, dispone de un control de subviraje que trabaja paralelamente sobre frenos y potencia del motor y cuenta también con función antivuelco.
Por otro lado, la suspensión neumática de altura regulable estrena nuevos amortiguadores con la denominada ‘Damptronic valve technology’, que a partir de unos modelos predictivos modifica de modo contínuo el tarado de éstos, modificando su presión hasta 500 veces por segundo.
No cabe duda que, a la vista de lo que ofrece y puede ofrecer opcionalmente, el Range Rover vuelve a dar un paso al frente en este selecto mercado de 4x4. Sólo hay que tener algo más de 100.000 euros disponibles.