SOL NACIENTE
Mazda ha estrenado una nueva estrategia comercial exclusiva en Internet y dedicada al público más joven, que es a fin de cuentas el que está apostando más por las redes sociales y la compra online. Desde su portal www.mazdashop.es se van a poner a la venta ediciones especiales de varios de sus modelos que sólo podrán adquirirse a través de este canal comercial. Para su estreno, se ha escogido el ya legendario Mazda MX-5 que, con el apellido de Iruka -versión que debutó en el Salón del Ginebra celebrado en marzo de este año- conmemora las más de 900.000 unidades vendidas en todo el mundo desde 1986. Muestra algunos cambios estéticos en el exterior y en el interior respecto al acabado Style del que parte y su precio es de 28.900 euros.
El Mazda MX-5 Iruka está disponible exclusivamente en la versión Roadster Coupé, que equipa un techo duro retráctil de accionamiento eléctrico que sólo requiere liberar manualmente la fijación que lo une al marco del parabrisas. El color de la carrocería es exclusivo en la gama, un gris verdoso que recibe el nombre de ‘Dolphin Grey’. La misma tonalidad viste el interior del roadster japonés, tapizado en cuero. Otros elementos que lo diferencian son los cromados para los tiradores de las puertas, los detalles también cromados en los faros antiniebla y en la parrilla delantera, así como la luz de freno trasera en óptica blanca, junto con las llamativas llantas en acabado pulido de 17’’.
En el interior hay que destacar la generosa presencia del cuero en paneles de puertas y asientos, que cuentan con calefacción. Asimismo, es más generoso en cuanto a equipamiento respecto de la variante Style al añadir Bluetooth para el teléfono móvil, alarma y el pedalier en aluminio, al estilo de los coches de competición. Respecto a la mecánica, monta el ya conocido motor gasolina atmosférico 1.8 de 126 caballos, que la marca suele emplear para sus ediciones limitadas de este ya mítico descapotable.
Peugeot también ha movido ficha en el segmento de los cabriolets compactos. Su 308 CC acaba de pasar por el quirófano, como sus hermanos de gama, para actualizar su imagen, tanto exterior como interior. La carrocería se beneficia del nuevo aire de familia de los modelos de la marca, que se estrenó con el RCZ, con la nueva calandra sobredimensionada, ópticas más rasgadas, iluminación diurna mediante leds, etcétera.
El habitáculo, por su parte, también ha recibido pequeños cambios, especialmente en lo que atañe a salpicadero e instrumentación. Y en el caso de la variante denominada Allure el equipamiento se enriquece con numerosos detalles muy de agradecer. Al margen del deportivo pedalier de aluminio, recurso que comparte con su rival, presume también como aquél de la tapicería de cuero e incluso de la parte superior del salpicadero revestida en un símil muy elegante a la vista. Pero lo que hay que elogiar es la presencia de las toberas de aireación colocadas en los reposacabezas de las cuatro plazas, que canalizan aire caliente al cuello de los ocupantes del mismo modo que lo hace el ‘airscarf’que Mercedes-Benz empleó como pionera en el SLK de segunda generación.
En términos de equipamiento de serie gana a su oponente, pero también lo hace si analizamos la lista de opciones disponibles, mucho más numerosas que las que el MX-5 ofrece: navegador, teléfono, asiento de ajuste eléctrico también para el conductor y hasta el cambio automático de la unidad probada, ajeno a la lista de “extras” del Mazda.
¿Dos o cuatro?
Desde el punto de vista de concepto, el MX-5 es un roadster puro y duro, esto es, un descapotable biplaza; el 308 CC ofrece dos generosas plazas delanteras, más cómodas en cuanto a accesibilidad dada la bajísima posición de las del Mazda, y dos plazas posteriores que pueden ser ocupadas ocasionalmente por adultos de no demasiada estatura. Preferentemente por debajo de 1,65.
Otro valor añadido para beneficio del Peugeot es su volumen de carga. El japonés no varía de capacidad en función de si viajamos con el techo montado o replegado, pero es muy justa: tan sólo 150 litros. El 308 CC ofrece 403 si quitamos el protector enrollable del techo y 226 si lo cargamos hasta la línea de esa cortinilla y después replegamos la capota rígida. Esto tiene especial valor a la hora de afrontar un viaje vacacional, los que se emprenden generalmente con más equipaje del necesario, pero al que hay que dar cabida inevitablemente porque la pareja manda; generalmente mucho.
Si hemos de analizar las mecánicas, los dos coches parten de sendos cuatro cilindros, de 1.8 litros en el nipón y 1.6 en el francés, que a pesar de su menor cubicaje aventaja al MX-5 por 30 caballos gracias al uso de un turbocompresor. Por entrega de potencia me gusta más lo “puntiagudo” del Mazda, conectado a las ruedas traseras y que muestra lo mejor de sí en la zona alta del cuentavueltas. La mecánica francesa es más lineal, quizás más sosa, pero tiene el hándicap de tener que “tirar” de un coche ostensiblemente más pesado, lo que le hace perder en términos de prestaciones y consumos, aspecto que acrecenta el cambio automático, muy cómodo de uso pero algo lento. Aquí, desde el punto de vista de la conducción, prefiero el preciso y rápido cambio manual del oriental, aunque se echa de menos una sexta relación para rodar más desahogado en autovías y autopistas.
Pero si el grupo motriz del MX-5, con sus 126 caballos, tiene una alta evaluación por rendimiento, no la tiene por rumorosidad. Por encima de los 140 km/h el ruido nos invita a dejar de conversar con el acompañante o a apagar el equipo de audio. Y mejor que no nos llamen por teléfono, porque mediante el Bluetooth -de serie- nos oirán a duras penas. Con la capota abatida hay que sumar las turbulencias del aire, que no consigue mitigar el escueto cortavientos que hay entre los resposcabezas. En este apartado el Peugeot le vence a todas luces. El motor está mejor insonorizado y en el caso de viajar sólo o con acompañante dispone de un panel cortavientos plegable, alojado en el maletero en una funda, y que nos permite esquivar la molestia del viento muy por encima de las velocidades legales.
Pero tras todo esto hay una conclusión. Para quien desee un coche con el que disfrutar al máximo de la conducción -el ESP no es muy intrusivo- la mejor opción es el MX-5 1.6 Iruka. Si lo que queremos es un descapotable más polivalente y hasta más confortable desde el punto de vista del agrado de conducción y marcha, la alternativa a elegir es el 308 CC. Como la diferencia en precio tampoco es desorbitada, la decisión la marca una pregunta: ¿te gusta conducir?