OPEL MERIVA 1.4T COSMO
FLEXIAPERTURA  
Bajo un diseño más elegante encontramos el mejor ejemplo de flexibilidad y modularidad en un espacio de poco más de cuatro metros. La principal novedad radica en su apertura de puertas  

La segunda generación del Meriva se presenta vestido con un elegante diseño, el mejor modo de ganarse los ojos de los compradores para asegurar una venta. Pero el colmo de la atracción vendrá cuando el visitante de un concesionario se asome a su interior. Al accionar el tirador de las puertas traseras se quedará perplejo, pues se abren en sentido contrario, mostrando además el camino de entrada hacia una nueva dimensión del espacio.
Las ventajas de este sistema de apertura se descubren con el uso. Especialmente al meter a los niños en sus sillas, resulta muy fácil y nos aporta una mayor sensación de protección cuando los montamos. Gracias al amplio ángulo de apertura de las puertas y con la ayuda de una gran asidero, entramos y salimos muy cómodamente de este Meriva.

Cambio radical. Además de esta importante novedad, que supone hacer algunas cosas de modo distinto, el Meriva presenta una cara nueva y muy atractiva en el interior. Afortunadamente, toma el diseño de sus hermanos mayores, Insignia y Astra, con lo que nos presenta un habitáculo moderno, bien diseñado y de calidad. Aunque como siempre encontramos algunos plásticos que desmerecen el conjunto, los laterales de la consola central por ejemplo, pero en líneas generales el Meriva ofrece una calidad de materiales superior a la media del segmento.
Su modularidad está condicionada a sus dimensiones, que no son mucho mayores que las del anterior. Aún así, y como su predecesor, se saca buen partido a sus contenidas cotas. Sigue destacando la posibilidad de crear, en medio minuto, una parte trasera para dos ocupantes, muy holgada tanto en distancia para las piernas como en anchura a la altura de los codos y los hombros. Una operación fácil y que se puede hace en marcha.
El maletero ofrece una capacidad más que buena, 400 litros como mínimo, que lo sitúan por encima de un Astra, con 370; vamos, en la línea de los compactos de similar tamaño.

Motor discreto. Si a la hora de valorar el interior encontramos cosas nuevas y destacables, la cara B comienza en el motor. Y es que la técnica del ‘downsizing’ no parece tener en este bloque 1.4 turboalimentado su mejor ejemplo práctico. Le faltan bajos, es un tanto perezoso a la salida de semáforos y para que notemos los 120 CV por debajo de 2.500 vueltas hay que llevarlo a un régimen alto, con el consiguiente incremento del consumo, dejando el combinado sobre los ocho litros. A ritmo lento el motor responde, pero si queremos ir ligeros hay que recurrir al cambio para dar el empujoncito de brío que necesita.
Si el anterior era un monovolumen urbano, el nuevo Meriva amplía claramente su radio de acción. Es un coche perfecto para viajar, con la sensación de aplomo y estabilidad de los coches de tamaño superior. Además, el ajuste de suspensiones me ha parecido ideal, suficientemente firme para sentir el coche estable, con poco balanceo pero blandito lo justo para que aísle los inconvenientes de la carretera y sus irregularidades, como se espera de un coche de corte familiar como este.