COMPARATIVAS
FORD MONDEO SPORTBREAK 2.2 TDCi / SEAT EXEO ST 2.0 TDI


CUESTIÓN DE TALLA

Para un padre de familia pocos placeres resultan comparables al alivio que supone abrir el gran portón de su station wagon y descubrir un interminable maletero donde colocar con cierta facilidad las maletas, las bolsas de la playa, la sillita de paseo del peque de la casa y todo ese cúmulo de bultos inherente a cualquier desplazamiento veraniego.
Para que la satisfacción alcance su máxima plenitud, hemos condimentado esta cita con motores turbodiésel en el entorno de los 170 caballos, poderosos y sin excesos de consumos, y con la completa dotación de elementos de confort y seguridad propia de versiones altas de gama. Con estos mimbres y en estas fechas, el coche familiar se convierte en el mejor amigo del hombre.
Pero como sucede con la ropa, una vez elegida la prenda hay que escoger la talla correcta. Y entre los familiares de tamaño medio no impera un estándar único, sino que también hay medidas para todos los gustos y necesidades, tal y como muestran los dos modelos que protagonizan esta comparativa. En el extremo más comedido encontramos al recién estrenado Exeo ST, que al derivar del A4 de la generación anterior no ha contado con mucho margen de maniobra para estirar sus dimensiones, de modo que se conforma con una longitud de 4,66 metros que le sitúan en la órbita de modelos como el Alfa 159 SW o el nuevo A4 Avant; y en la parte más desprendida con los centímetros aparece el Mondeo SportBreak, en la línea de los C5 Tourer o Laguna Grand Tour con 4,83 metros de largo.

Diferencias lógicas. La profunda brecha de tamaño que se abre entre ambos, nada menos que 17 centímetros de longitud, más de 11 de anchura, casi 6 de altura y cerca de 21 de distancia entre ejes, determina totalmente las diferencias de habitabilidad que encontramos a bordo de cada uno de ellos.

Lógicamente, el Ford apabulla a su rival en este apartado. El americano se muestra exuberante en todas las cotas interiores y con una anchura trasera por encima del metro cuarenta abre las puertas del confort a un hipotético tercer ocupante trasero.
En el Seat, por su parte, las limitaciones son más evidentes. Sólo salva con suficiencia el examen de la altura interior, ya que tanto el espacio para las piernas como la anchura atrás se mueven en los niveles mínimos exigibles para un vehículo de estas características. El pasajero de la plaza central trasera lo pasará peor que en el Mondeo, puesto que además de la menor anchura disponible tendrá que sortear la acusada intromisión del túnel central y de la consola.
Los extremos en los que se mueven sus habitáculos son también extrapolables a los maleteros. 100 litros marcan exactamente la diferencia de capacidad entre uno y otro, un registro lo suficientemente importante como para determinar que en un momento dado entre o no todo el equipaje a trasladar.
En ambos casos encontramos umbrales de carga lo suficientemente bajos como para facilitar las labores de acomodo del equipaje y siendo algo puntillosos echamos en falta los tiradores en el maletero para abatir desde ahí los respaldos traseros. A favor del Seat también tenemos que apuntar las formas más regulares que dibuja su maletero.
Las fuerzas se igualan si hablamos de calidad en lugar de cantidad. El Exeo presenta un interior calcado al de los A4 precedentes, presumiendo así del sello Audi, toda una garantía en cuanto a calidad de realización y de materiales aunque se tome como base una plataforma con varios años a sus espaldas. En cuanto al Mondeo, es un claro exponente de la notable evolución que han experimentado las berlinas generalistas en esta materia, si bien no nos convence el lacado negro del panel central, muy propenso a acumular polvo y mostrar reflejos y las huellas de los dedos.

Aplomo frente a agilidad. Nuestros dos familiares cumplen a la perfección con su cometido de grandes ruteros. Por un lado alcanzan los niveles de confort presumidos para vehículos de tan evidente vocación familiar, y de otra parte garantizan una más que notable efectividad sobre el asfalto.
Pero la consecución de estos logros se asienta sobre bases específicas para cada modelo. Empezando por el Ford, la clave de su éxito radica en su enorme base rodante. Basta con comparar las batallas o los anchos de vías de ambos para hacerse una idea del potencial del Mondeo Sportbreak, capaz de soldarse al asfalto para lograr velocidades de paso por curva muy elevadas sin apenas despeinarse. Sus trenes también se muestran tremendamente efectivos, así que si el conductor se atreve se puede ir muy rápido con este modelo.
El Exeo ST basa más sus virtudes en la sobresaliente elaboración de su chasis. El bastidor muestra unas maneras impecables, es de lo más noble de reacciones y tampoco tiene que envidiar demasiado a su rival en cuanto a los niveles de estabilidad alcanzados, aportando de igual modo una buena dosis de confianza a su conductor.
Respecto al Ford saca partido de su menor tamaño y peso -alguna ventaja tenía que tener el ser más compacto- deparando un manejo más ágil, a lo que también contribuye su dirección, rápida e informadora. Sus trenes gozan de una mayor soltura para moverse sobre zonas reviradas, mientras que en el Mondeo impera claramente la sensación de ir a los mandos de un vehículo grande y pesado.

Más vale que sobre. La mayor parte de los fabricantes generalistas ha fijado el tramo de los 170-180 caballos como tope de la oferta turbodiésel para sus berlinas medias. En principio, y teniendo en cuenta el uso del vehículo que harán la mayoría de sus propietarios, la alternativa de los 140 caballos parece más razonable pues también asegura unas buenas prestaciones y unos consumos más ajustados a cambio de un precio de compra inferior.
Pero tratándose de carrocerías familiares, expuestas a mayores exigencias de carga, habrá quien apueste por contar con el mayor número de caballos posible para no perder ni un ápice de dinámica de marcha aunque se vaya cargado hasta la bandera.
Llegados a este punto el representante español vuelve a beneficiarse de su menor peso y tamaño para cobrar una ligera ventaja tanto en términos de prestaciones, aun disponiendo de inferiores valores de potencia y par que su contrincante, y de consumos, a pesar de haber escogido unos desarrollos algo más cortos para su transmisión.
Pero por otro lado el bloque 2.2 TDCi del Mondeo también se apunta sus tantos. En las fases de aceleración resulta más silencioso que el dos litros TDI de Seat, que a pesar de haber refinado sus maneras con la adopción de la tecnología de raíl común todavía no es tan dulce como otros bloques de la competencia, mientras que en las zonas más bajas de revoluciones, sobre el régimen de ralentí, responde con una cierta soltura que se echa en falta en el Exeo, castigado con mayores vacíos de fuerza en estos momentos iniciales de giro del motor.
Lo lógico sería que cada cliente se decantase por una u otra alternativa en función de sus necesidades de espacio y de carga, aunque la cuestión económica puede generar cierta influencia a favor del Seat. El modelo español, en su versión más alta Style, supone un ahorro de más de 2.000 € respecto al acabado Titanium de este Mondeo y cuenta de entrada con una dotación de serie ligeramente superior, aunque el americano ofrece un interesantísimo paquete Titanium USB que por sólo 200 € incluye toma USB, control de crucero, faros adaptativos, Bluetooth con control por voz, retrovisores retráciles y cargador de CD’s.
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