VOLVO C30 1.6D KINETIC -110CV-
TOQUE DE DISTINCIÓN  
Volvo, como otras marcas premium, también ha bajado un peldaño para competir en la categoría de los compactos en busca de los clientes más jóvenes. El C30 1.6D es su mejor reclamo.  



A l igual que los fabricantes generalistas quieren quitarles una porción de la tarta a los especialistas -las marcas premium ahora tan en boga-, éstos quieren aumentar su cuota de ventas por la vía de bajar un escalón y ofrecer modelos más aspiracionales a quienes hasta hace pocos años sólo podían optar a un Volkswagen Golf para diferenciarse de sus vecinos de semáforo.
Volvo, como Audi, BMW y Mercedes, ha dado ese salto “hacia abajo” con el C30 aprovechando la base mecánica de la gama S40/V50 y apostando claramente por el diseño como un instrumento para atraer a una clientela joven y dinámica tal y como lo ha hecho BMW con su filial Mini o lo pretende hacer Fiat con su nuevo 500. Por ello heredó del coche concepto SCC de 2001 buena parte de sus rasgos, y en especial el singular diseño de la parte trasera, con la peculiar luneta que hace las veces de portón de acceso al maletero.
Sin lugar a dudas, pues, uno de los principales argumentos que podrán “alegar” sus compradores es que el C30 es un coche francamente bonito y diferente a lo que ofrecen estéticamente un A3, un Serie 1 o un Golf. Sólo el más caro CLC Sportcoupé de Mercedes puede enmendarle la plana en este capítulo.

Solo cuatro. El C30 se concibió como un 2+2. No hay posibilidad de que un tercer pasajero ocupe la plaza central, ya que los asientos posteriores se han diseñado individuales para dar más personalidad al interior. Además, ambas butacas están ligeramente desplazadas hacia el eje longitudinal del coche para que los ocupantes tengan una mejor visión frontal. Como las delanteras, permiten albergar adultos de buena estatura, incluso en lo que espacio para las piernas respecta. Eso sí, la accesibilidad es delicada, por mucho que los asientos delanteros dispongan de un desplazamiento longitudinal motorizado que tarda siete segundos en adelantar la banqueta totalmente para inclinar el respaldo.
Por otro lado, la calidad de fabricación es patente a simple vista, con detalles como la consola “al aire”, lo que mejora aún más al tacto, dada la profusión de plásticos mullidos, el aluminio satinado, la ausencia de rebabas en elementos como guantera o paneles portaobjetos de las puertas.
Lo que no es tan positivo es su maletero, con sólo 255 litros de volumen sólo deja espacio para un bolsón de viaje. Afortunadamente, las dos butacas se pueden abatir para ganar espacio destinado a maletas. Además, la lona cubreequipajes ofrece un aspecto pobre que hace aconsejable el cubreobjetos rígido (85e).
En cuanto al equipamiento, a grandes rasgos es bueno, sobre todo en lo que a seguridad activa y pasiva se refiere. No obstante, esta versión, el acabado Kinetic, prácticamente el básico, ofrece algunas lagunas, como las carencias de faros antiniebla o el autoencendido de luces. Eso sí, la lista de opciones extensísima, empenzando por el cambio automático (1.929e), el navegador (2.655e), la tapicería de cuero, el teléfono o un excelente equipo de audio con altavoces Dynaudio (1.872e), la alerta de objetos en ángulo muerto BLIS (603e), etc.

Equilibrado. El C30 1.6D es una razonable alternativa para quienes buscan en un motor turbodiésel más autonomía que prestaciones puras. Corre menos que un Mazda3 o un Focus con el mismo motor, pero a lo largo de nuestra prueba pudimos recorrer casi un millar de kilómetros con un solo depósito (55 litros) a velocidades legales. Todo un éxito en economía.

Desde el punto de vista dinámico es cómodo y eficaz incluso con neumáticos de perfil más bajo y llantas de 17 pulgadas que montaba la unidad de pruebas. Eso sí, dado el bajo coste de la opción del chasis sport, no dudaría en incorporarlo (330e). Mejora la estabilidad lateral y no afecta la comodidad de los pasajeros al no ser muy dura. El control de estabilidad -no desconectable- no es muy intrusivo cuando se conduce con rapidez en carreteras viradas, además, el control de tracción permite cierto patinamiento de las ruedas al acelerar a la salida de curvas lentas, lo que impide que el coche se “quede”, perdiendo ritmo de conducción.
Estéticamente distinto a casi todos los demás, el C30 1.6D Kinetic reúne todos los ingredientes para quienes buscan un coche diferenciador, empezando por su diseño. Aunque como sus rivales, no es barato.