SKODA SUPERB 1.8 TSi ELEGANCE -160CV-
HIPERESPACIO  
El nuevo Superb es, si cabe, más interesante que la generación anterior. Tiene un mayor contenido tecnológico, mejores equi­pamientos y mantiene su impresionante habitabi­lidad. El familiar perfecto.  



Si, pese a las modas, tenemos alergia a los monovolumenes y todocaminos y seguimos pensando que un buen coche familiar es aquel que, con configuración de berlina tradicional, nos ofrezca mayor espacio interior el Superb es nuestro coche, de largo. Ya alabamos en la anterior generación su enorme capacidad interior, sobre todo en lo que respecta a las plazas traseras, que cuentan con un espacio longitudinal digno de una limusina. Pero es que el nuevo Superb ahora incide sobre alguno de los puntos flacos del anterior, mejorándolos y dando lugar a un conjunto de lo más completo.
Para un juicio individual dejamos el acierto o no del nuevo diseño exterior. Pero lo que hay que reconocer es que su nuevo aspecto es más moderno, rupturista y rezuma personalidad, tanto en el morro como en la zaga. No ha crecido mucho en longitud (apenas tres centímetros para alcanzar los 4,83 metros), pero sí ha ganado en anchura y es algo más bajo, de forma que su silueta es claramente más estilizada.

El espacio interior es sobresaliente, mejorando incluso en capacidad de maletero, ya que ahora se alcanzan los 565 litros, frente a los 480 del primer Superb. El ingenioso sistema Twindoor de apertura del maletero (ver más información en el cuadro adjunto) no ha condicionado la línea de la zaga del coche, pero sí genera un pequeño problema con la visibilidad trasera, algo comprometida por la posición tan tendida de la luna posterior.

Interior mejorado. A nuestro juicio, el mayor salto adelante del nuevo modelo se produce en cuanto a su diseño interior. Es, dentro de sus orígenes alemanes, más ambicioso de estilo que el anterior y, sobre todo, ha mejorado mucho la calidad y presencia de los materiales, con mullidos predominantes. Nuestra unidad de pruebas, además, incorporaba una preciosa tapicería de cuero y alcántara beige tan bonita como delicada por su facilidad para mancharse. Eso sí, no coge tanto calor (o frío en invierno) como el cuero negro.
Todo en el salpicadero ha sido renovado: nuevos relojes, volante y consola central. Nuestro Superb (correspondiente al acabado Elegance, el más completo) contaba con el equipo de info-entretenimiento más avanzado, con pantalla a color de 6,5 pulgadas, accionamiento táctil, ranura para tarjetas SD, conexión auxiliar.... Todo esto es de serie con el acabado Elegance, si bien hay que pagar 1.405 euros extras para completarlo con el navegador.
La dotación de serie del Superb Elegance es espectacular: climatizador bizona, faros bixenon con luces adaptativas, asientos eléctricos con memoria, sensor de aparcamiento trasero, llantas de aleación de 17”, remates en madera, luces y limpiaparabrisas automáticas, nueve airbags (incluido el de rodilla para el conductor), control de estabilidad... Y por si hay alguien que no esté satisfecho, entre las opciones figuran la tapicería de piel, un asistente que aparca automáticamente sin intervención del conductor, asientos con calefacción, techo solar, sintonizador de TV... la envidia de cualquier Audi o BMW.

Mecánica avanzada. Además de la línea exterior e interior el nuevo Superb encierra agradables sorpresas en el plano mecánico. Hemos elegido una de las nuevas motorizaciones incluidas, el 1.8 de inyección directa de gasolina y turbocompresor que puede ser una buena alternativa a los TDi para quienes se lo estén planteando con los actuales precios de los carburantes.
El 1.8 TSi con 160 caballos es, por tanto, la opción inicial en la gama gasolina del Superb, pero creemos que puede resultar más que suficiente para el comprador tipo de este modelo. Echando un vistazo a las cifras de prestaciones (que han corroborado nuestras sensaciones al volante) vemos que la capacidad de aceleración y recuperación del motor es muy destacada para el tamaño y peso del coche. El consumo es igualmente bastante razonable, con medias entorno a los 8 litros en conducción tranquila y alrededor de los 10 si buscamos mayores alegrías. El empuje es muy lineal en toda la franja útil del cuentarrevoluciones pero no resulta brusco en la entrega, por lo que casa muy bien con el talante familiar del coche. El cambio, manual de seis velocidades es una delicia en su accionamiento.

Dinámicamente ha mejorado gracias a la mayor anchura de vías y a la nueva dirección asistida electromecánica que adapta la dureza en función de la velocidad. Como el anterior, mantiene la arquitectura de suspensiones heredada de módulos del Passat y Golf. Nuestra unidad montaba la suspensión deportiva opcional que, sin ser especialmente rígida, creemos que puede ser prescindible si no tenemos especiales necesidades dinámicas.
Como resumen, pocos argumentos mejores que el que sigue: sería el primero que recomendaríamos al que busque una berlina de este tipo.