CALLEJEROS
Intentan ser vehículos familiares sin serlo, pero tampoco perder las cualidades dinámicas del segmento del que derivan. El concepto del station wagon sigue sumando adeptos entre las familias jóvenes ávidas de un aire más fresco y deportivo que el ofrecido por los típicos monovolúmenes, de los que además se sirven de sus ideas prácticas y de un maletero casi a la par al de aquéllos.
Es una fórmula a la que Peugeot siempre ha prestado una gran atención y que, de paso, le ha servido para suplir la ausencia en su gama de un monovolumen de tamaño compacto. La renovada carrocería familiar del 308 no es más que el punto culminante de su extensa hermandad de versiones station wagon -las hay del 207, 308 y 407-, si cabe el producto más completo de esta familia y con los detalles más conseguidos, como la excelente flexibilidad de sus tres asientos traseros individuales, piedra angular del nuevo modelo que nace con el objetivo de conseguir el tirón del anterior 307 SW (supuso el 40 por ciento de ventas de toda la gama 307).
Por su parte, Hyundai no es que no tuviera tradición en familiares compactos. Lo que ocurre es que desde la desaparición del Lantra SW no había vuelto a estar presente en la marca coreana. Ahora, con un producto tremendamente competitivo como el i30 -recordemos, Coche del Año en España-, y en un segmento clave del mercado, vuelve a la actualidad con el reto de intentar captar clientes que antes se fijaban por ejemplo en el 307 SW; difícil ante el potencial del francés, pero con buenos argumentos como veremos más adelante.
Alargamiento. Tanto uno como otro han debido crecer para dar forma a sus carrocerías familiares, llegando a cifras muy similares en longitud, anchura y altura. En torno a 4,5 metros, ambos modelos siguen conservando un tamaño equilibrado aunque claramente más grande (23 cm. de más) que el de las versiones compactas. En el caso del Peugeot, la ganancia de maletero ha sido espectacular, pasando de 348 a nada menos que 508 litros de capacidad, lo que es algo más que el ya bien dotado Citroën C4 Picasso. No sólo es grande y con formas cuadradas muy aprovechables, sino que el umbral de carga es tan bajo que cualquier tarea de carga se realiza con gran facilidad. Otro punto a su favor es la funcionalidad que suma la doble apertura del maletero, bien a través de todo el portón o sólo abriendo la luneta. Como único punto negativo podemos comentar el acceso complicado a la rueda de repuesto -de emergencia- situada bajo el coche.
En comparación, el Hyundai queda claramente descolgado. Su maletero igualmente ha crecido, pero ni mucho menos en la proporción de su rival, ampliándose de los 340 a los 415 litros. Tanto sus formas como sus cotas son menos ambiciosas, lo que no quiere decir que no ofrezca una buena capacidad. Y es que la firma coreana ha preferido revertir esa ganancia en centímetros más en la zona trasera del habitáculo. De hecho, hay pocos vehículos de su categoría y de incluso segmentos superiores con la amplitud del i30 CW y su excepcional espacio para las plazas traseras, sobre todo en la cota de altura y de espacio respecto a los asientos delanteros.
El 308 sólo cede unos cuantos milímetros con su oponente, siendo también muy confortable, pero la modularidad de sus tres asientos individuales -en el Hyundai es una banqueta convencional partida en proporción 60/40- da un juego tremendo a la hora de viajar en grupo y con equipaje. Cada uno de ellos se puede no sólo deslizar, sino también plegar y desmontar, y sus respaldos permiten cierta inclinación. Y otro detalle importante, se pueden intercambiar entre las dos filas traseras; recordemos que el 308 SW cuenta con cinco plazas más otras dos opcionales (cada una cuesta 270 euros). Hay que tener en cuenta que el acabado más básico no incluye estos asientos individuales, sino la banqueta corrida.
Incansables viajeros. Junto al confort y generosas dimensiones de su habitáculo, los dos fabricantes proponen bastidores eficaces capaces de filtrar con corrección las irregularidades del asfalto, por lo que son ideales compañeros de viaje y, cuando la carretera se torna más sinuosa, todavía ofrecen mucha de la vivacidad de los modelos de los que derivan. Algo más torpes que éstos en cambios de dirección, pero predecibles en sus reacciones.
El Peugeot da una sensación de mayor balanceo y unas suspensiones algo más suaves en el primer apoyo que las del coreano, pero la estabilidad y aplomo que muestra es indiscutible. A sus mandos pasan los kilómetros sin que ni sus ocupantes den síntoma de cansancio.
El i30 sigue el mismo camino de su rival, es decir, que ha primado la comodidad sobre un comportamiento más deportivo. No obstante, se comporta de forma muy equilibrada y elevando el ritmo no se desmelena, si cabe tiende a escaparse más de morro que el francés. En ambos casos, los controles de tracción y estabilidad funcionan cuando se necesitan, aunque se pueden desconectar.
Ninguno de los dos acusa una elevada fatiga en los frenos al atravesar por ejemplo, un puerto de montaña, y el rendimiento obtenido ha sido bastante parejo. En este ambiente sin duda nos quedamos con el tacto de dirección del Peugeot, más consistente y progresivo; en el i30 su asistencia peca de ser algo agresiva y menos precisa, si bien en ciudad propicia una maniobrabilidad más rápida.
El diésel manda. Por sus características son vehículos con los que se supone se van a hacer bastantes kilómetros al año, así que elegir una mecánica diésel parece lo más correcto. Y dentro de lo que hay, los motores de 1.6 litros de 110 CV en el Peugeot y 115 CV en el Hyundai son nuestra primera elección para no quedarnos algo lastrados al viajar cargados. Son motores que solventarán con agrado las necesidades prácticamente de la mayoría de conductores y si no, siempre podemos ir a por las versiones más potentes que también hay en cada gama.
El HDI de Peugeot, como ya ha demostrado en cada uno de los vehículos en que lo hemos probado, destaca por la progresividad en la entrega de potencia y por unos consumos comedidos. Está algo falto de pegada, pero suple sus “carencias” de reprís con la llegada de un nuevo cambio de seis marchas, novedad absoluta en PSA. Esta caja supone un avance muy significativo respecto a las anteriores transmisiones de cinco velocidades que tanto hemos criticado. Ahora por fin Peugeot tiene un cambio muy preciso, de tacto impecable.
El motor del i30 tiene que pasar por la aduana de un cambio de cinco relaciones, no tan refinado como el de su rival y con algo más de salto entre marchas. A bajo régimen, la mecánica coreana es algo más perezosa pero a cambio proporciona un vigor más evidente una vez el motor gira por encima de 2.500 vueltas.
No son coches especialmente ruidosos, y se puede circular a un buen ritmo de viaje sin que moleste en exceso.
Mucho equipamiento. Considerando los equilibrados motores de nuestra comparativa como los más demandados, aquí mostramos el máximo equipamiento que se puede suministrar con ellos. No obstante, la gama 308 SW está disponible desde 15.900 euros con el motor gasolina 1.4 VTI de 95 CV, hasta los 25.880 de su variante tope de gama dotada del 2.0 HDI de 136 CV y cambio automático. La familia i30 CW es más reducida, y se mueve entre los precios que marcan el 1.6 CRDi 115 CV Comfort (20.100 euros) y el 2.0 CRDi 140 CV Premium (23.950 euros).
El acabado Premium de Peugeot es muy completo en todos los apartados y en comparación con el i30 su catálogo de opciones es más numeroso. De serie vienen los tres asientos traseros individuales, además del extraordinario techo panorámico y la luneta trasera practicable. El coreano va muy bien servido y destacan por ejemplo, su doble conexión de audio auxiliar por USB y toma jack, los asientos delanteros calefactados, o su rueda de repuesto de tamaño igual a las montadas. En sistemas telemáticos, Peugeot está un paso por delante, y su navegador opcional
-también mucho más caro- incluye cartografía en disco duro y con teléfono integrado.
En suma, a pesar de lo mucho que ofrece y lo equilibrado de todo el conjunto, el Hyundai i30 CW supone un producto menos ambicioso y más convencional en el segmento de las carrocerías station wagon. El Peugeot 308 SW hace valer la experiencia de su predecesor para convertirse en todo un referente de su segmento.