VOLKSWAGEN AMAROK TDI 163CV 4MOTION HIGHLINE
TRABAJO FÁCIL  
Volkswagen se estrena en el segmento pick-up con un producto muy solvente gracias sobre todo a su sistema de tracción integral 4motion  

 

Sus genes alemanes están claros, y el ADN representativo de la casa se plasma en un frontal sobrio y elegante genuino de Volkswagen. Por dimensiones, el Amarok se coloca entre los pick-up más grandes del mercado, siendo con sus 5,25 metros tan largo como un Toyota Hilux y algo más corto que un Nissan Navara, pero sobre todo destacan sus 194 cm. de anchura. Sufre a la hora de aparcar como todos los pick-up, ya que es difícil medir la distancia de la caja de carga (ayudaría enormemente un sensor de parking trasero que no existe ni siquiera como opción). Desde el puesto de conducción la zaga queda tan lejos...
No obstante, estamos frente a un producto ante todo de trabajo y suponemos que su ámbito de utilización no será precisamente muy urbano, siendo al final un problema menor.
Cuando le pedimos funcionalidad, el Amarok está provisto de un espacio de carga muy amplio. Las formas cuadradas de su caja trasera (supera el metro y medio de largo y ancho y es bastante profunda) dan mucho juego, y tiene cuatro ganchos para amarrar la carga. La superficie de transporte se eleva hasta los 2,15 metros de longitud con el portón trasero abierto. El problema es que dicho portón es muy pesado, y una vez liberado el cierre cae a plomo si no lo sujetamos con fuerza.



Aprobado en confort. Los pick-up no suelen destacar precisamente por ser muy cómodos, aunque la primera sensación al subirnos al Amarok es la de estar en una berlina de la casa -con un aspecto visual algo más espartano, eso sí- y en una posición mucho más elevada. El espacio de conducción es inmenso (detrás dos personas viajan de forma totalmente holgada, e incluso tres pueden tener cabida para trayectos eventuales), sensación acrecentada por la monta de un volante similar al de un Polo que aquí se queda pequeño. En cuanto a materiales empleados, el salpicadero o las molduras de las puertas presentan materiales más duros a los habituales en la casa y con texturas más rugosas.
Una vez en marcha el confort es correcto, incluso por encima de la media, pero con las limitaciones que comporta el uso de un sistema de ballestas en el eje trasero. Cuando el asfalto está roto, las reacciones son secas y la zaga rebota en exceso. Con carga su comportamiento mejora y rueda más asentado.
Pese a todo, el pick-up de Volkswagen se desenvuelve bastante bien sobre el asfalto. Su conductor no sufre mucho el paso de los kilómetros y, al contrario que algunos de sus rivales, el gran voladizo trasero no comporta reacciones nerviosas. De hecho, y al adentrarnos en el campo, echamos hasta en falta algo más de sobreviraje para ayudar a girar sus 5,25 metros de largo.
Aquí juega un papel muy importante la tracción permanente 4Motion de Volkswagen. A diferencia de muchos de sus rivales, cuenta con un diferencial Torsen que distribuye la fuerza entre los ejes delantero y trasero, normalmente en una relación 40:60, aunque puede variar dependiendo de la situación. El sistema 4Motion confiere al Amarok una conducción asequible incluso para los que no estén acostumbrados a vehículos de este tipo, sujetando mucho más la zaga que los tradicionales propulsión trasera.
Como contrapartida, pierde algo de agilidad y no es tan divertido fuera del asfalto. En este ambiente resulta muy útil el botón off-road: el ABS cambia y deja patinar un poco las ruedas, a la vez que activa un control de descenso operativo incluso en punto muerto por debajo de 30 km/h. También existe un bloqueo de diferencial mecánico opcional.
El comprador del Amarok también puede elegir versiones con la tradicional propulsión trasera, o el sistema 4Motion con eje delantero conectable destinado a usuarios más off-road. Ambos pueden montar una suspensión trasera reforzada de forma opcional y sin coste.
Para moverse, el Amarok recurre a un propulsor de 163 CV estrenado el pasado año en el Transporter. Es un moderno TDI con sobrealimentación biturbo perfectamente adaptado al Amarok, de buena respuesta en bajos y sobre todo en medios. No merece la pena estirarlo por arriba, donde sólo encontraremos ruido y poca fuerza. El punto más criticable de este motor no está en su rendimiento, más que suficiente y aceptablemente comedido en el consumo, sino en la rumorosidad elevada en aceleración.
Ya sólo nos queda hablar del precio. El Amarok, en la versión Highline que hemos probado, se posiciona en la parte alta del segmento a pesar de que no cuenta con el motor más potente. Sin embargo, hace valer las bondades de su sistema 4Motion y cumple con nota en el apartado de equipamiento donde poco podemos echar en falta a este completo pick-up.