SUZUKI SX4 2.0 DDIS GLX
ACTOR VERSÁTIL  
Estrena pequeños cambios exteriores y algunos más apreciables dentro, pero sobre todo un poderoso motor diesel de 135CV que tiene entre sus dotes los consumos ajustados.  

La tracción total siempre se tiende a asociar al concepto de todo terreno, y por ende, al de todo camino, el derivado “light” que le ha ido comiendo cuota de mercado por su mayor adaptación a la manta asfáltica. Sin embargo, hay un pequeño grupo de modelos que, sin renunciar a esta transmisión, se aunan en la categoría de los modelos más urbanos. Es, en esta facción, del mercado en la que se desenvuelve el SX4 de Suzuki, un coche que vió la luz hace ya casi cuatro años y que ahora ha pasado por una interesante actualización.

Los cambios, dentro. La segunda “fase” del SX4 se identifica exteriormente por unos cambios muy leves. Estos afectan a la calandra, los grupos ópticos delantero y trasero así como al diseño de los paragolpes. Sin embargo, en el habitáculo son más prufundos. Se ha ganado en lo que en el argot denominamos calidad percibida, pues aunque los plásticos del salpicadero siguen siendo rígidos, su aspecto ha ganado muchos enteros, al dar la sensación de ser mullidos, al estilo de los modelos de categorías superiores. Los elementos nuevos los encontramos en el cuadro de instrumentos, en los mandos de control del climatizador, la iluminación que acompaña a los mandos del volante y un altavoz en la zona central del salpicadero para el nivel de equipamiento GLX.
Este, que es el grado más alto en equipamiento de la gama, y protagonista de esta prueba ofrece climatizador, radio CD-mp3 con cargador de seis discos, arranque sin llave y control de crucero, volante multifunción, faros regulables en altura, etc. Francamente bien para un coche de su segmento y precio.

Más motor. La actualización estética se ha ligado a la incorproación de un nuevo motor turbodiésel de origen Fiat, equipado con inyección directa, que con sus 135 caballos ocupa el lugar del propulsor procedente del grupo PSA-Peugeot-Citroën de 120 CV. Con él no sólo mejora en prestaciones el SX4, sino que ve reducidos sus consumos y emisiones. Que firme un gasto medio inferior a los seis litros es fracamente bueno para un coche así. Además, puede presumir de una alta cifra de par, nada menos que 320 Nm a sólo 1.500 vueltas, lo que asegura una magnífica respuesta a los requerimientos del acelerador. Sólo hay que reseñar que es algo ruidoso a regímenes medios y altos.
El motor diésel de dos litros está acoplado a la tracción total conectable mediante una caja de cambios de seis marchas que por su manejo me ha parecido la típicamente japonesa, con recorridos cortos y bastante rápidos para un modelo que no es, por definición, un deportivo. La transmisión trabaja, en condiciones normales, como un tracción delantera, si bien podemos hacer que el eje posterior también reciba par del motor mediante un pulsador ubicado al lado del freno de mano y entre los asientos delanteros, y que nos permite seleccionar un modo de conexión automática o bien bloqueada al 50% para cada eje, siempre y cuando no superemos los 30 km/h. En ambos casos el SX4 se convierte en un válido todo camino capaz de afrontar pisos de baja adherencia o caminos forestales y pistas de dificultad moderada, dado que su contenida altura respecto al suelo no le permite enfrentarse a zonas escarpadas. Sí lo podría hacer por sus reducidas dimensiones exteriores, que le hacen desenvolverse en ciudad con la soltura de un utilitario.
La principal ventaja que tiene el SX4 2.0 DDIS frente a sus rivales es el precio. Sólo tiene como oponentes al Fiat Sedici 2.0 4x4 y al Skoda Yeti 2.0 TDI 4x4. Al primero le gana por 3.000 euros aproximadamente; al segundo por más de 8.000. Estas cifras lo dicen todo a su favor.