COMPARATIVAS
MAZDA CX-7 2.2 CRTD LUXURY / MITSUBISHI OUTLANDER MOTION 2.2 DI-D TC-SST

MULTIFUNCIONALES

La lucha entre los fabricantes se ha endurecido mucho en los últimos años en el apartado de los todo camino o SUV -acrónimo inglés de sport utility vehicle-. Su mejor adaptación a los entornos urbano y de carretera les ha comido mucho mercado a los 4x4 puros, que quedan relegados a una clientela muy, muy específica.
Los dos modelos que protagonizan estas páginas han pasado recientemente por el “quirófano” para actualizar su imagen, hecho que se ha aprovechado para mejorar su oferta en el apartado mecánico. En el Mazda CX-7 la llegada del motor diésel se ha hecho coincidir con una actualización de atractiva estética. Estrena una nueva calandra inferior enmarcada en aluminio, como los antiniebla, umbrales de las puertas cromados y tres nuevos colores de carrocería. En el interior, materiales que transmiten una mayor calidad percibida, una nueva consola central, paneles de las puertas con un guarnecido más mullido para los apoyabrazos, el salpicadero con una nueva instrumentación y una segunda bóveda para el display del navegador, etc.

Estetica del lancer. El rejuvenecimiento del Mitsubishi Outlander se apoya en la incorporación de un frontal que se asemeja al estrenado por la berlina Lancer y que tiene como principal protagonista la calandra trapezoidal, enmarcada con un perfil cromado, que según el fabricante imita la toma de aire de los cazas de combate F2 que Mitshubishi Heavy Industries produce. Son también nuevos los grupos ópticos, así como los pilotos posteriores de led’s y el remate metalizado del doble portón, cuya parte inferior es capaz de soportar un peso de hasta 200 kilos, por lo que puede hacer las veces de banco en un pic-nic campero, toda vez que nos permite abrir la parte superior, más ligera que el portón completo del CX-7, para cargar los objetos menos voluminosos y/o livianos.
El rejuvenecido Outlander estrena un interior más elaborado desde el punto de vista del diseño y de los materiales empleados. Tanto es así, que el material plástico de mejorado aspecto visual que recorre la parte superior del salpicadero y paneles de las puertas, rematado con pespuntes de hilo, da la sensación de ser de cuero. Además, a ello suma nuevos tejidos sintéticos para las tapicerías, sin olvidar el cuero para el acabado Kaiteki. Del mismo modo, la instrumentación es totalmente nueva e incorpora un display de LCD en color de 3,5 pulgadas para el ordenador de a bordo. Sigue ofreciendo dos configuraciones de interior, de cinco o siete plazas -con la fila central desplazable hasta 80 mm.-, si bien en este último caso, sólo pueden ser empleadas por niños de poca estatura.

Prevalece el equipamiento. Una vez más, el reto de Mazda es, como en su oponente, potenciar la relación valor/precio, dado que, en lo que a equipamiento se refiere, ya desde la versión de acceso, denominada Active, el cliente dispone de climatizador dual, volante multifunción, cuatro elevalunas eléctricos, llantas de aleación de 18 pulgadas, radio-CD-mp3, etc.
También el equipamiento ha gabado enteros en el Mitsubishi. El Outlander se ofrece con tres nuevos niveles de dotación: Challenge, Motion y el tradicional Kaiteki. Todas las versiones cuentan con control de crucero, anclajes Isofix, limpiaparabrisas y luces automáticas, llantas de aleación, climatizador automático cuatro elevalunas eléctricos, radio-CD Mp3 con conexión auxiliar, etc. A esto, el segundo nivel suma Bluetooth para el móvil, un equipo de sonido más sofisticado, cargador de seis CD’s, sensor de aparcamiento trasero, faros bixenón, luces delanteras adaptativas en curva y llantas de 18” entre otros elementos. El nivel más alto, Kaiteki, suma a todo ello la tapicería de cuero, asientos delanteros calefactados y techo solar eléctrico.

Un diésel de vanguardia. El nuevo CX-7 2.2 CRTD hereda del Mazda6 el motor de cuatro cilindros e inyección directa por raíl común, si bien con la potencia rebajada hasta los 173 caballos como consecuencia de una configuración diferente de la gestión electrónica del motor. Diferente, pero que no ha repercutido en una rebaja del par motor disponible, que tiene su cota máxima en los 400 newtonmetro a un régimen de 2.000 revoluciones por minuto. Es además, el primer SUV que emplea el sistema Ad Blue para el tratamiento de los gases de escape. Cuenta con un depósito de urea de 15,5 litros que se encarga de minimizar las emisiones de óxidos nitrosos durante 20.000 kilómetros, lo que hace que su recarga coincida con los ciclos de mantenimiento del Mazda CX-7 2.2 CRTD.
Un punto en contra del Mazda es que sólo disponga de cambio manual, a diferencia del Outlander, que ofrece como opción el cambio automático-secuencial de doble embrague, tipo DSG. Eso sí, en honor a la verdad, el CX-7 puede presumir de unos consumos muy aquilatados y unas mejores prestaciones que el menos potente Outlander DI-D TC SST.

El 2.2 DI-D de 156 CV del Mitsubishi, con filtro antipartículas y que comparte con C-Crosser y 4007 destaca por estrenar, como sus parientes galos, un cambio automático opcional, denominado TC-SST, de doble embrague que hace que no haya caídas de régimen en el salto entre marchas, por lo que no se pierde capacidad de aceleración cuando vamos escalando relaciones. Además, tiene dos programas de funcionamiento de uso, estándar y sport, así como un modo de arranque en rampa que ya utilizaba el Lancer Evolution.
El sistema 4x4 del Outlander tiene, a su vez, tres programas de empleo: tracción delantera, 4x4 con reparto variable entre ejes y una posición 4WD Lock que mantiene un reparto fijo 40:60 entre trenes, haciendo prevalecer el envío de par a las ruedas posteriores para mejorar la adherencia sobre superficies muy deslizantes. Otro apunte a valorar es su control de estabilidad con función antivuelco, que actúa sobre la entrega de par motor, los frenos y el sistema de tracción total.
En cuanto al sistema de transmisión del CX-7, es mucho más simple: funciona como buena parte de los 4x4 “automáticos”. Básicamente se comporta como un tracción delantera y sólo cuando, en aceleración, requerimos más capacidad motriz, envía automáticamente par a las ruedas posteriores mediante un embrague multidisco.