INFINITI FX50 S
¡BANZAI!  
La firma de lujo de Nissan lanza un misil a la línea de flotación de los grandes SUV europeos con un producto singular y tremendamente competitivo en todos sus aspectos, desde la dinámica de marcha hasta el precio.
 


El territorio de los todo camino de lujo, salvo contadas excepciones, tiene colgado el cartel de coto privado para los fabricantes premium alemanes.
Por ello se agradece el aire fresco que puedan traer otras marcas como Infiniti, que apuntando por lo alto propone al FX50 como alternativa a las versiones más prestacionales de gasolina de modelos como el BMW X5 o el Mercedes ML.
Es un coche que cautiva a la vista y que nos permitirá diferenciarnos de esa gran masa de conductores que ya poseen un SUV alemán. Lejos de mostrar una apariencia en exceso voluminosa, su línea conjuga proporciones deportivas: gran distancia entre ejes, cortos voladizos, capó largo y la caída del techo en la zaga.
Al acceder al habitáculo, con cuidado de no rozar la cabeza con los marcos de las puertas, vemos un interior de diseño moderno materializado sobre plásticos de gran calidad y provisto de un sinfín de elementos prestos a garantizar la mayor comodidad y la plena integración del conductor.
Empezando por los asientos, de piel, deportivos, con regulación eléctrica, calefacción, ventilación, soportes laterales neumáticos para modificar la sujeción lateral y un novedoso sistema que ajusta la posición del volante y los retrovisores si movemos en marcha el asiento.
También monta de serie un completísimo sistema de ayuda al aparcamiento, que nos ofrece en la pantalla de 8’’ una vista cenital del coche y sus alrededores con la imágenes captadas por cuatro cámaras de vídeo. En definitiva, su dotación de serie es inmejorable para garantizar la mejor estancia a bordo (control de crucero activo con funciones precolisión, navegador DVD, faros bixenón adaptativos, acceso y arranque sin llave, etc), del mismo modo que el habitáculo ofrece unas cotas interiores suficientes para alojar con comodidad hasta cinco pasajeros; no ocurre lo mismo con el maletero, que por mor de su piso elevado limita su capacidad a 410 litros.

Pisa fuerte. Infiniti ha coronado su gama FX con un propulsor V8 atmosférico de 5.0 litros, que con 390 CV y 500 Nm de par va sobrado para conseguir unas prestaciones -y un consumo- tremendos. Empuja pleno de energía desde prácticamente el régimen de ralentí y acompaña su exhibición de fuerza con el excitante sonido de sus escapes. Su dinámica de marcha se ve reforzada por la ‘ligereza’ del conjunto -algunos elementos de la carrocería son de aluminio - y un cambio automático-secuencial de siete marchas, con levas fijas en el volante, de transiciones rápidas y casi imperceptibles.
La contundencia del motor encuentra una respuesta a su altura en un chasis que sorprende por su aplomo y agilidad, si bien el confort se ve perjudicado en terrenos irregulares por el perfil bajo de sus gomas.
Dispone de tracción integral permanente que en condiciones normales actuá como propulsión trasera, y de una suspensión variable que se adapta a las circunstancias de la conducción, con la posibilidad de seleccionar un modo Sport que sin radicalismos le condece el FX50 una pisada todavía más consistente.
Igual que los nuevos Laguna y Serie 7, este SUV también se distingue por sus cuatro ruedas directrices, una ayuda especialmente apreciable por la estabilidad aportada a los cambios de carril en autopista. La dirección nos ha gustado por su tacto directo y preciso, mientras que los frenos se han mostrado incansables ante el trabajo intensivo, poniendo así la guinda a un producto muy recomendable por su singularidad, prestaciones, comportamiento, tecnología, equipamiento y, por supuesto, precio.