Corren malos tiempos para quienes disfrutábamos no ya viajando a 200 km/h cuando se podía, sino a cruceros moderados de 150-160 kilómetros por hora que hac´ian más llevaderos los desplazamientos. Ahora que tenemos que conducir pendientes del antirradar, que asegurarnos de que el coche que adelantamos no es un camuflado de la DGT o levantar el pie del acelerador a poco que un coche en el arcén nos haga “temernos lo peor”. En estas condiciones tan poco favorecedoras para los acosados automovilistas, cobran más sentido los coches con potencias moderadas, lejos de ese “Club de los 200 caballos y más”. Volvemos al t´opico de caballo grande ande o no ande, aunque este caso en particular no lo cumpla a rajatabla.
Mercedes tiene brillantísimos motores de gasóleo por su potencia, como los 320 CDI y 420 CDI, de 224 y 320 caballos, respectivamente. Pero no menos excelentes son motores como el 220 CDI que implusa a los Clase C y Es cierto que hay motores de menos de dos litros de cubicaje que desarrollan cifras de potencia similares -véase el 1.9 TDI de 160 caballos del grupo VW, por ejemplo-, pero a los 170 caballos de este tetracilíndrico hay que sumar su cualidad más importante: una curva de par muy plana, que
implica una sobresaliente respuesta a las solicitudes del acelerador desde cualquier regimen de giro, y que tiene su cota máxima en nada menos que 400 newtonmetro, un valor muy alto para su cilindrada. Sólo una pega para los más concienciados con el medioambiente, el filtro antipartículas es opcional y cuesta 743 euros.
Podríamos decir que se han sacrificado caballos para mejorar la entrega de par motor y, consiguientemente, la elasticidad y el agrado de conducción. Es tal la contundencia de su respuesta que en ocasiones, al arrancar en un semáforo, podemos comprobar cómo el control de tracción entra en acción para evitar que las ruedas patinen ¡en un coche de sólo 170 caballos!
El E220 CDI cuenta de serie con una caja de cambios manual de seis marchas, pero la unidad probada disponía del cambio automático de cinco marchas, muy eficiente, pero que nos hace echar de menos el soberbio 7-Gtronic de que se reserva a motores de seis o más cilindros. Pero en definitiva, con este motor y esa caja de cambios el Clase E corre más de lo que necesitamos y gasta realmente muy poco.
Como la seda. El E220 CDI, como todo Mercedes-Benz que se precie, regala a su conductor y acompañantes un agrado de conducción excelente. Los niveles de rumorosidad son muy contenidos y la calidad de rodadura es un ejemplo para la competencia. Es verdad que su bastidor no transmite ese plus de tacto deportivo de un BMW Serie 5, pues su amortiguación de serie es más benévola con el confort, lo que hace que los apoyos en curva den la impresión de ser menos precisos. No obstante, para los más exigentes la marca alemana ofrece la suspensión Airmatic DC (2.264e), de tipo semiactivo y regulable en tres posiciones, así como el tren de rodaje deportivo (601e). Con ambos la percepción cambia, adaptándose a un estilo de conducción más exigente.
El E220 CDI en su configuración Classic es la versión más básica, , razonablemente equipada, pues incorpora airbags frontales, laterales y de cortina, Tempomat y Speedtronic, automatismo para luces y limpiaparabrisas, climatizador Thermatic, volante multifunción, etc. Eso sí, quien desee configurarlo a medida tiene una interminable lista de opciones, que va de los asientos multicontorno al navegador Command combinado con el equipo de audio, el sistema Linguatronic de órdenes vocales, etc.