Opel pone la guinda diésel a su gama Corsa con la introducción del motor de 1,7 litros diésel de 125 caballos. Más que un a utilitario se parece a un semideportivo sobre todo si lo asociamos al acabado Sport, único disponible para el tres puertas -el cinco está unido al Cosmo, el más alto de la gama-.
Pero claro ¿perdemos la identidad? A priori lo que le queda de utilitario son los menos de cuatro metros de longitud, pues los 18.430 euros que cuestan se antojan como elevados para un jóven que busca su primer coche, igual que para una familia corriente que quiera un segundo coche, que somos casi todas.
Eso sí, quie pueda que no se lo piense y acuda de inmediato a un concesionario. Se pagan más de tres millones de las extintas pesetas pero se disfrutan todos y cada uno de los euros invertidos gracias a sus 125 caballos, bajos consumos y diversión en la conducción.

Sorpresa. La primera sorpresa es el buen comportamiento del motor, lo que es capaz de rendir no sorprendió porque 125 caballos en un coche de su tamaño tienen que ir bien.
Este CDTi destaca por sus buenos bajos, levantando los muy bien los bajos regímenes hasta hacernos olvidar en cuál de sus seis marchas circulamos. La sexta presenta un desarrollo algo más largo, para mejorar los consumos en carretera, pero resulta perfectamente útil para circular a medio régimen gracias al enorme par y capacidad de recuperación del motor.
Como en todos los motores Opel su respuesta por dejajo de las 2.000 revoluciones es bastante pobre, y esto se aprecia más en las arrancadas, hay que estirar bien la primera para que es segunda pueda empujar.
Calidad. Y no sólo interior. Su calidad de rodadura es otro de sus buenos haceres. El bastidor muestra que absorbe con total garantía los 125 caballos que rinde su motor y frente a otros modelos de la gama, el Sport añade suspensión rebajada y amortiguadores endurecidos. Así, es un coche agilísimo, con un tren trasero vivo, qu no inseguro, y sólo se desmarca la dirección de asistencia eléctrica en la que hay que estar haciendo correcciones constantes. Los balanceos son mínimos y los cambios de apoyo rápidos. Todo un disfrute para
los trazados más retorcidos de nuestras carreteras de montaña, que no son pocas.
Su interior, además de buena calidad, ofrece detalles interesantes en salpicadero y consola central junto con unos asientos específicos que sujetan el cuerpo a la perfección.
Su dotación de equipamiento es completa pero difícilmente puede justificar un desembolso de más de 18.000 euros, que sólo desde el placer de conducción pueden encontrar sentido entre los clientes.

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