Mazda ha iniciado la comercialización en España de la segunda generación del Mazda2, que a diferencia de la primera, se fabrica en Japón y no en Valencia. Cuatro centímetros más corto y cinco y medio más bajo que su antecesor, es de líneas muy aerodinámicas y deportivas, pero sus 3,90 metros de longitud penalizan una habitabilidad que no es de las mejores de su categoría. Las plazas traseras no acogen bien a quienes superen el metro ochenta de talla ni por altura respecto al techo ni por espacio para las piernas. Además, como los asientos delanteros, pecan de una banqueta muy corta que se torna incómoda en desplazamientos largos. En cuanto al maletero, sí merece un notable, ya que con 250 litros de volumen, acoge perfectamente tres trolleys o maletas de fin de semana.
El puesto de conducción es correcto, con el pomo del cambio de manejo que me recuerda al del MX5 por los cortos y precisos recorridos. La instrumentación es simplemente la necesaria, pero fácilmente visible y sólo se echa de menos un ajuste en profundidad para el volante, que permitiría una mejor postura para los conductores más altos.
Potencia de sobra. Aunque hay que pagar por ello, el motor portaestandarte es el más aconsejable, tanto por sus 103 caballos, que le mueven con mucha agilidad en ciudad y carretera, como por su progresividad. Durante la presentación de este modelo tuve la oportunidad de conducirt un 1.3 Active+ y me pareció perezoso a bajos regímenes y, además, penalizado por una caja de cambios de desarrollos demasiado largos.
En cuanto al resto de los órganos mecánicos, las suspensiones son más bien blandas para favorecer el confort de marcha, pero en conjunto el coche ofrece un comportamiento que es de los mejores de su clase. Lo que no me ha gustado es la dirección eléctrica, suministrada por el proveedor TRW, el culpable del mal tacto de los primeros Mègane y Modus de Renault. Su asistencia es excesiva y no permite que tengamos la sensación de por dónde van las ruedas. Además, con los neumáticos anchos y las llantas de dieciséis pulgadas el tren delantero se torna buscón cuando el asfalto es irregular, lo que obliga a contínuas y agotadoras correcciones de volante en carretera. Claro que a cambio en ciudad es comodísima en maniobras. Lo uno por lo otro... En cuanto a la suspensiones, blandas, y los neumáticos de perfil bajo, hacen que el coche balancee más de lo que quisiéramos en curva y que resulte algo seca cuando el asfalto no es de la mejor calidad.
Precios elevados. El equipamiento es en líneas generales muy bueno y justifica el precio de las tres versiones de lanzamiento. El Mazda2 1.3 Active dispone de aire acondicionado, radio CD para formatos Mp3 y toma auxiliar, cierre centralizado, ABS y servofreno de emergencia, airbags frontales, elevalunas delanteros eléctricos e incluso anclajes Isofix en las plazas laterales posteriores. A esto suma el acabado Active+, reservado al motor 1.3 de 86 caballos, climatizador electrónico, airbags laterales ordenador de a bordo, cuatro elevalunas eléctricos, radio con cargador de seis CD’s y seis altavoces, espejos retráctiles y llantas de quince pulgadas. Para esta versión hay dos packs opcionales: Premium, que incluye faros antiniebla, volante y poco del cambio en piel y llantas de 16”, por 920 euros, y el Premium II, que suma a lo anterior el control de estabilidad y una tapicería más deportiva por 1.750 euros. Inexplicablemente, el control de estabilidad no se comercializa por separado, lo que lo encarece en exceso frente a la competencia, y ni siquiera está disponible como opción para la versión básica. En cuanto al equipamiento asociado a la variante Sportive, la más completa, cuenta con la dotación del Active+ más control de estabilidad, kit deportivo - que esta unidad con configuración para el mercado alemán no incorporaba- para la carrocería, faros antiniebla, luces y limpiaparabrisas automáticos, tarjeta inteligente telemando, llantas de aleación de dieciséis pulgadas y volante y pomo de piel.
Pero si echamos cuentas y somos algo caprichosos, o caprichosas, porque este coche va dirigido también al público femenino, el modelo más aconsejable es el 1.5 Sportive, no ya por su más capaz motor, sino porque sólo cuesta 490 euros más que el 1.3 Active+ con el pack Premium II . Total... Aunque eso sí, estamos hablando de casi 16.000 euros, o sea 1.270 euros menos de lo que cuesta el Mazda3 más barato y 400 menos que el carismático Mini One, aunque con un equipamiento de serie muy pobre.