Inspirados en el éxito del Mini, pero con la receta contraria (modernidad frente a retro-diseño) Citroën lanza su apuesta más ambiciosa: su línea DS. Una gama complementaria a su oferta tradicional de modelos que compondrán el DS3, representante del segmento urbano, el DS4 para los compactos y el DS5 entre los SUV medios que se irán desplegando de aquí a 2012.
El estreno de esta nueva línea de productos, caracterizada por una mayor sofisticación en el diseño, un aumento de la sensación de calidad y un componente dinámico mucho más acentuado, llega con el lanzamiento del DS3. En nuestra primera prueba de conducción hemos podido comprobar cómo se plasman en la práctica estos preceptos teóricos.
En lo estético basta una mirada para comprobar que el DS3 es un coche anti-retro, el estilo que ha llevado al éxito al Mini o al Fiat 500. Para empezar, pocos dirían a primera vista que comparte base mecánica con el nuevo C3 porque su aspecto es bastante diferente. Además de ser claramente más bajo, su estética está mucho más elaborada, con un techo que parece flotar sobre pilares A y C en una tonalidad que casi los hace invisibles, y un pilar B muy original que simula la aleta de un tiburón y da un toque de sofisticación a la línea de cintura.
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