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CHEVROLET HHR 2.4 LT -170CV-
ESPACIO RETRO  
El HHR es el primer modelo made in América que comercializa Chevrolet en territorio europeo. Bajo el formato de un monovolumen compacto destaca ante todo por su estética retro al estilo del PT Cruiser de Chrysler.
 

La concepción de coche de marcado aspecto retro y de puro ADN americano ya fue asumida por Chrysler para dar vida a su PT Cruiser. Por tanto el HHR no es algo cien por cien novedoso en el mercado europeo, pero aún así despierta inquisitivas miradas allá por donde pasa.
Se trata de una apuesta total por el diseño, sobre todo desde la perspectiva de la marca para Europa, donde quiere empezar a forjar con este modelo la nueva imagen de marca Chevrolet.

Un monovolumen peculiar. Formalmente se identifica como monovolumen compacto, aunque las semejanzas estéticas, dinámicas o de modularidad se mueven en el filo de la navaja frente a las propuestas más convencionales.
El HHR se dibuja sobre una línea de cintura alta que antepone la chapa a la superficie acristalada, una solución que refuerza su su apariencia musculosa pero que a cambio penaliza la visibilidad, tanto frontal como trasera, y constriñe la sensación de desahogo que se espera de los monovolúmenes.

Sus cerca de 4,48 metros de longitud le sitúan en la parte alta de la categoría en cuanto a tamaño y ofrece un acceso cómodo a los asientos y unos niveles de habitabilidad notables para cuatro ocupantes, con espacio de sobra para las piernas y una altura interior trasera destacadísima -no así la delantera-.
Con un hipotético quinto pasajero ni nos atrevemos a tenor de la intromisión de la consola central, que casi llega hasta la banqueta trasera; de hecho ni siquiera incluye reposacabezas central para esta fila.
El único recurso subrayable en cuanto a soluciones de modularidad queda en la posibilidad de abatir el respaldo del asiento del copiloto, con lo que podremos transportar objetos de hasta 2,44 metros de largo.
Por contra, su maletero sí que está bendecido con el agua de la versatilidad. Bajo su moqueta esconde una bandeja que puede colocarse a una altura de 60 centímetros para dividir el cofre de carga en dos niveles e incluye ganchos para bolsas y un par de huecos con tapa. No dispone de bandeja cubremaletero como tal, por lo que oficialmente declara una capacidad de 638 litros hasta el techo.

Pobre en calidad, rico en equipamiento. Desde el punto de vista del conductor surge alguna pega adicional a las limitaciones de visibilidad: un puesto de conducción en el que uno no acaba de sentirse plenamente integrado, un volante excesivo en su tamaño y disposición vertical y sin regulación en profundidad o unos asientos carentes de sujeción.
También resulta especialmente criticable el bajo nivel de calidad interior. Como si del utilitario más económico se tratase, el HHR no hace ninguna concesión a los plásticos acolchados de mayor calidad, algo que no puede permitirse un coche valorado en 28.100 euros.
Esta circunstancia puede quedar tamizada por la completa dotación de serie que incluye la única versión LT que se vende en nuestro país: tapicería de cuero, asientos delanteros eléctricos (no el respaldo) y calefactados, techo solar, un completísimo ordenador de a bordo, control de crucero, radio-CD MP3 con mandos al volante, control de tracción y estabilidad o las llantas de aleación de 17’’. Las únicas opciones disponibles son relativas al color de la carrocería.

Sólo uno. De momento el HHR sólo está disponible con un motor de gasolina de 2.4 litros y 170 caballos, construido en aluminio y con dos árboles de equilibrado para aportar una mayor suavidad de marcha.
Se muestra suave y silencioso a cualquier régimen y su respuesta es bastante satisfactoria en cuanto que es capaz de responder con cierta soltura en casi todas las circunstancias. No habría estado de más un cambio de seis relaciones, y de tacto más preciso, para sacarle mayor partido al propulsor, pero con las cinco que cuenta se defiende bien sin que las prestaciones sean especialmente brillantes.
El desarrollo más largo de la quinta sí que se deja notar a nivel dinámico porque su empuje merma claramente a bajo y medio régimen, si bien nos compensa con un consumo moderado a cruceros legales en autopista y autovía. Dada su potencia y su diseño nada aerodinámico no está mal quedarse por debajo de los nueve litros bajo estas circunstancias.
Como sucede con la mayoría de modelos americanos que prueban suerte en Europa, el monovolumen de Chevrolet también presenta una puesta a punto específica, incluyendo en ella suspensiones algo más firmes. De todos modos no podemos esperar un comportamiento que depare la agilidad y la velocidad en los pasos por curva de otros monovolúmenes, de modo que nos deberemos conformar con un tarado de suspensión más bien blando que logra un óptimo confort de marcha y una estabilidad y un aplomo satisfactorios sobre todo en vías amplias.

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