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CADILLAC CTS 3.6 V6 AWD SPORT LUXURY -311CV-
AL RICO AMERICANO  
Mientras espera la llegada del anunciado motor diésel, la berlina CTS de Cadillac esgrime otros argumentos de peso como su motor V6 de más de 300 caballos, la tracción total, un precio de lo más competitivo y un diseño que despierta las miradas allá por donde pasa.  

Entre los clientes europeos no tiene ni la fama, ni la reputación ni el grado de reconocimiento de un Serie 5 de BMW, un Mercedes Clase E o un Audi A6, pero lo que nadie le puede quitar es que a su paso despierta muchas más miradas que todos ellos juntos.
Así que quien quiera desmarcarse de la corriente general y apostar por una berlina premium distintiva y de enorme personalidad puede dirigir sus pasos hacia la vía americana representada por el Cadillac CTS. Bien es cierto que sus perspectivas de éxito serán muy limitadas hasta que el próximo año no aparezca con el motor diésel de seis cilindros y 250 CV, pero de momento juega con dos bazas interesantes como son el nuevo propulsor V6 de inyección directa de gasolina y su sistema de tracción integral, asociado únicamente a este motor.

Potencia a lo alto. Sus 311 caballos marcan la referencia en términos absolutos de potencia entre los propulsores de seis cilindros de la categoría, con un rendimiento que queda definido por su carácter puntiagudo y por tanto poco acorde con la tendencia actual entre las unidades de inyección directa de buscar una respuesta más homogénea en todo el recorrido de revoluciones.
Dicho carácter ya se deja entrever leyendo su ficha técnica, donde se anuncia que la obtención del par máximo, 374 Nm, se obtiene a 5.200 rpm, una cota considerablemente alta.
Es cierto que las salidas desde parado son contundentes y enérgicas, pero una vez en marcha hay que empezar a olvidarse del remanso de comodidad que puede aportar la circulación en regímenes de giro bajos y medios para buscar inexorablemente la zona alta del cuentavueltas si es que queremos mantener ritmos alegres y sin desfallecimientos.
Su transmisión automática de 6 etapas, única opción disponible para las versiones de tracción total, tampoco ayuda a reconducir esta circunstancia, aunque no está nada mal recordando a lo que nos tenían acostumbrados los fabricantes americanos. Las transiciones entre marchas se efectúan de un modo suave y sin tirones perceptibles, pero incluso desde su uso manual acusa falta de rapidez en los cambios.
Bajo el modo totalmente automático también se hace esperar desde que pisamos el acelerador a fondo hasta que ejecuta el kickdown, lo que puede restar confianza al conductor a la hora de encarar algún adelantamiento comprometido.
Como decíamos, el CTS 3.6 V6 da lo mejor de si a regímenes más elevados, y ahí se destapa hasta con un espíritu pseudo deportivo bien apoyado ahora por el cambio, que en modo manual permite mantener las marchas en la frontera de la zona roja sin escalar a una velocidad superior.
Esto, por supuesto, tiene su peaje en forma de un consumo aún más elevado. En circunstancias normales y a ritmos apacibles el gasto está acorde con la elevada potencia y el peso del vehículo, cercano a las dos toneladas, de modo que el ordenador de a bordo se resiste a bajar de los 10 litros incluso en los recorridos más apacibles por carreteras convencionales.
Pero donde no deja dudas es en el apartado del confort de marcha. Esta nueva generación del CTS ha sido objeto de un exhaustivo trabajo en esta materia y fruto de ello nos deleita con un refinamiento del máximo nivel, tanto por la ausencia de ruidos como de vibraciones que se transmiten al habitáculo.

Medidas de comportamiento. En Cadillac son conscientes de que el éxito de sus modelos en el Viejo Continente pasa en gran parte por la evolución de su comportamiento hacia niveles de mayor firmeza y sujeción, así que nuestro invitado en esta páginas aglutina un buen número de mejoras y sistemas dirigidos a satisfacer las demandas de los clientes europeos en este sentido.
Respecto a su antecesor cuenta con un tarado de suspensiones más rígido, todo lo que se puede dentro de unos elevadísimos niveles de confort, un nuevo tirante de torre a torre de los amortiguadores delanteros heredado del CTS-V para mejorar la estabilidad transversal, vías más anchas, un diferencial autoblocante en el eje trasero y sistema autonivelante para mantener constante la altura de la zaga independientemente del peso de la carga, además de los pertinentes controles de tracción y estabilidad.
La suma de todo depara un comportamiento seguro y eficaz, muy cómodo para los largos desplazamientos por vías amplias y rápidas, pero que ante las exigencias de los trazados de curvas saca a relucir unas inclinaciones de la carrocería que nos invitan a situarlo un escalón por debajo de las berlinas premium alemanas en cuanto a agilidad y diversión al volante.
Con su asociación a la tracción total el CTS gana enteros en dinamismo. En condiciones normales funciona como un propulsión trasera, aunque puede llegar a transferir hasta el 100% del par al eje delantero si las circunstancias lo requieren. Con su actuación se mitiga uno de los grandes pecados de las grandes berlinas americanas, su facilidad para perder tracción ante la elevada potencia transmitida a las ruedas posteriores.

Algo particular. De la apariencia atlética de su exterior pasamos a un habitáculo también de diseño particular y sobre todo agraciado con una magnífica apariencia y una altísima calidad percibida, derivada en buena parte de la acertada combinación para esta versión de cuero negro y acabados en aluminio y madera (980 euros estos últimos), incluyendo algunos detalles realizados de manera artesanal, lo que aumenta el nivel de distinción del coche.
Las plazas delanteras quedan perfectamente delimitadas y separadas por el túnel central acentuando la sensación de cockpit en el puesto del conductor, mientras que la fila posterior se muestra más proclive a acoger a dos que a tres pasajeros dada la poca practicidad de la plaza central, y con la pega de una altura interior algo justa para aquellos ocupantes que sobrepasen la talla media. La capacidad del maletero tampoco es para tirar cohetes, y es que los 373 litros de capacidad oficial se nos antojan bastante escasos para un coche de 4,86 metros de longitud.
Desde un punto de vista económico es un opción interesante dada la relación entre su potencia y su precio comparándolo con la competencia. Las versiones AWD están disponibles únicamente con el acabado superior Sport Luxury, que incluye en su listado de serie elementos como la tapicería de piel, asientos eléctricos y calefactados, faros bixenón adaptativos o sensor de parking trasero, reservando para el apartado de extras otros muy interesantes como el navegador DVD con pantalla escamoteable de 8 pulgadas, el equipo de audio Bose de diez altavoces y disco duro de 40 GB o el techo solar Ultraview que ocupa el 70 por ciento de la superficie del techo.

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