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BMW 635d COUPÉ -286CV-
¡NO, NO! GAS-OIL  
La marca de Munich ha dado el primer paso cuando otras sólo se lo están pensando. Con el 635d abre las puertas a una nueva categoría de cupés de alta gama alimentados con gasóleo.
 

Quién iba a pensar hace sólo una década que íbamos a tener en el amplísimo espectro del mercado un cupé de alto rendimiento impulsado por un motor turbodiésel. Es cierto que Mercedes se planteó hace no más de tres años producir una versión 420 CDI de su descapotable SL; también lo es que Audi ya tiene en proyecto el R8 Le Mans TDI con nada menos que 500 caballos bajo el capó trasero, pero BMW ha dado el primero paso. Su oferta de motores de gasóleo va escalando peldaños en su gama y desde el pasado otoño la Serie 6 puede presumir de contar con un corazón por cuyas arterias circula gas-oil.
El motor, de seis cilindros en línea y tres litros de cubicaje, ya era utilizado en la Serie 5 y en el X3 3.0sd, por ejemplo. Es una evolución de la mecánica que antes rendía 272 caballos, y que ahora ofrece 286 gracias al uso de dos turbocompresores instalados en serie; no en paralelo, como se emplean en algunos motores de gasolina o diésel. Este sistema de sobrealimentación, desarrollado por Borg&Warner, hace que cuando el seis cilindros gira a bajos regímenes sea un turbocompresor de pequeño diámetro, y por tanto de poca inercia, el que sople para llevar más aire a los cilindros. Con ello se consigue que la respuesta a las solicitudes del acelerador cuando se marcha a regímenes bajos sea inmediata. Pero una vez sobrepasada esa zona baja del cuentavueltas, una válvula da paso a los gases de escape hacia el turbocompresor grande, que se ocupa de darnos esos caballos que necesitamos a partir de medios regímenes.

Con esta solución, y siempre refiriéndonos a motores turbodiésel de alta potencia, lo que se consigue es que la respuesta del propulsor esté en una gama de revoluciones mucho más amplia que en otros motores de similar caballaje y par máximo, lo que revierte en el agrado de uso de la mecánica y del coche en general cuando queremos sacarle el máximo partido.
Basta echar un vistazo a las especificaciones técnicas del 635d para ver cómo desde 1.750 y hasta 2.250 ofrece su máximo valor de par: 580 newtonmetro de modo constante y que son bastantes más que los 250 que rinde el V10 del pura sangre M6.

Solo automático. Está disponible solo con la caja de cambios automática de seis velocidades, que con las modificaciones aplicadas a la Serie 6 de cara a 2008 ha ganado en suavidad y rapidez de enclavamiento de las marchas. Además, por “apenas” un puñado de euros puede contar con levas en el volante para su uso en modo manual. Esta caja tiene una función sport, seleccionable mediante un mando junto al selector, que estira más cada relación, apurando más el régimen de cambio, a lo que suma una respuesta más inmediata del motor al requerimiento del acelerador.
Junto a los leves cambios estéticos el 635d, como todos los Serie 6, ha estrenado mejoras en aerodinámica y eficiencia en cuanto a consumos y emisiones de dióxido de carbono. Por ejemplo, tiene un una toma variable de aire hacia el radiador cuando el motor no necesita la máxima refrigeración, lo que mejora la penetración en el aire. También dispone de un alternador que solo carga la batería en deceleración; la correa que mueve el compresor del climatizador se desembraga cuando no está en uso, una bomba de la servodirección de presión variable, etc.
En este sentido, el 635d puede montar, de forma opcional, una dirección activa cuya desmultiplicación varía en función de la velocidad. En maniobras o en tramos lentos y muy virados apenas requiere de vuelta y media de volante para girar de tope a tope.

Ágil. El 635d no puede considerarse como un superdeportivo, sino como un gran turismo por su relación confort de marcha/dinámica de conducci´on. Es muy cómodo, pero no es tan eficaz como un Porsche Carrera, por ejemplo. Las suspensiones son como las de la Serie 5, con el que comparte también bastidor. Eso sí, si el bolsillo lo permite y se es más exigente en carretera se puede recurrir a las estabilizadoras activas Dynamic Drive (3.224 €) que reducen el balanceo de carrocería hasta en un 80% en curva, haciendo que el coche gire casi plano en todo tipo de curvas, dando al conductor un punto más de confianza. La unidad probada las incorporaba -y también la dirección activa- y lo cierto es que el resultado es excelente.
¿Quién puede querer un súper cupé diésel? Esta claro que cada oferta genera su propia demanda. Si pensamos en una autonomía superior a los 800 kilómetros, el 635d es el idóneo para los grandes viajeros que no quieren renunciar a la estética de un deportivo, pero con la comodidad de no tener que repostar tres veces para cruzar la península de punta a punta. El precio no es ventajoso, y menos si recurrimos a algunas interesantes opciones, pero...

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