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COMPARATIVAS
Volvo S80 2.0D / Volvo S80

LA ETERNA DUDA
Mientras el precio del gas-oil ha estado por debajo del de la gasolina, la conveniencia de adquirir un coche con un motor alimentado con uno u otro combustible estaba sujeto sólo al diferencial de coste de adquisición y al número de kilómetros a recorrer anualmente. Si el potencial comprador apenas recorría 15.000 kilómetros al año y la mecánica turbodiésel incrementaba mucho la diferencia de precio, era evidente que la compra del coche impulsado por un propulsor de gasolina era más conveniente.
Por el contrario, si ese futuro propietario iba a recorrer más de 30.000 kilómetros anuales, la amortización de esa diferencia de precio se realizaba en un tiempo mucho más corto, lo que hacía recomendable la compra del modelo turbodiésel.
Ahora la situación ha cambiado y en muchas ocasiones comienza a ser aún más aconsejable decantarse por el motor de gasolina. Y más aún si el kilometraje anual se mantiene por debajo de esa cifra de 15.000 kilómetros antes mencionada.

Casi iguales. En esta ocasión vamos a intentar resolver el dilema tomando como punto de partida dos motorizaciones, gasolina y turbodiésel, de casi idéntica cilindrada y con unos valores de potencia no demasiado dispares, para el Volvo S80, una berlina de alta gama que con estos motores, ambos de dos litros de cubicaje, logra tener unos precios por debajo de los 36.000 euros.
El S80 ha incorporado a su gama los dos motores de 2,0 litros que provienen de sus hermanos más “pequeños”, los C30, S40 y V50. En concreto, el motor di´esel no es otro que el desarrollado conjuntamente por PSA Peugeot-Citroën y Ford. El hecho de que la marca sueca sea propiedad de la firma del óvalo ha permitido a Volvo equipar a sus coches con este brillante propulsor.
Para esos hermanos menores del S80 el resultado ha sido excelente, y para la berlina portaestandarte de la gama no lo es menos, siempre y cuando no busquemos unas aceleraciones fulgurantes, porque si nos referimos a la velocidad máxima, de nada nos sirve ahora que un coche corra mucho cuando nos obligan a no pasar de 133 km/h .
Rinde una potencia de 136 caballos, que es la que condiciona que las aceleraciones sean modestas y que “sólo” alcance los 200 km/h de velocidad máxima. Sin embargo, hay que hacer matizaciones. Una vez rota la inercia derivada de la tonelada y media que pesa, el S80 2.0D se conveirtre en un excelente rodador, en el que el argumento más valioso son sus bajísimos consumos. A lo largo de nuestra prueba nos hemos acercado bastante a los 5,7 litros que el fabricante anuncia como consumo en ciclo combinado (ciudad-carretera), al superar esa cifra en sólo 0,4 litros cada cien kilómetros.
Por otro lado también hay que valorar mucho una curva de par que, aunque no es muy plana, lo que beneficiaría la elasticidad del motor, tiene una cota máxima de nada menos que 320 newtonmetro a 2.000 revoluciones por minuto, que es el régimen a partir del cual este cuatro cilindros comienza a dar lo mejor de si.



Más caballos. El motor 2.0 de gasolina tiene una personalidad totalmente opuesta. Sus 145 caballos le hacen ganar unos enteros en velocidad máxima, que es cinco kilómetros más alta. Tiene la ventaja adicional de unos niveles de rumorosidad más contenidos que su hermano turbodiésel y en cuanto a aceleraciones está muy próximo también. Eso sí, a la hora de pedirle capacidad de recuperación, es cuando hallamos su punto débil. Hemos de contentarnos con sólo 185 newtonmetro de par máximo y, por ende, una curva de par mucho más baja, lo que hace que el cuatro cilindros de gasolina reaccione con más pereza a la hora de pisar el acelerador desde regímenes bajos y medios para que el coche recupere el brío si no recurrimos a una marcha más corta.
Por otro lado, su gasto de gasolina es claramente superior. Hemos logrado un gasto medio un litro superior al anunciado por el fabricante, 9,3 litros cada cien kilómetros frente a 8,3, tanto por culpa del propio motor frente al turbodiésel como por esa ayuda que beneficia al S80 2.0D y que se remite a una sexta velocidad de desahogo de la que el S80 2.0 carece, conformándose con las cinco velocidades de toda la vida.

Grandes rodadores. Las dos versiones tienen muchos puntos en común en cuanto a dinámica de conducción. El confort es prioridad y las suspensiones procuran una calidad de rodadura que nada tiene que envidiar a la de sus oponentes alemanes. Las irregularidades de las carreteras en peor estado apenas llegan a filtrarse al interior. Dependerá en mayor o menor medida de la elección de llantas y neumáticos opcionales - a menor perfil, menor capacidad de absorción de los baches- porque el alto perfil de las ruedas de serie no penaliza este capítulo.
Aunque los dos modelos se mueven en el mismo margen de peso, hay una pequeña diferencia en favor del motor de gasolina. Al ser más pesado el turbodiésel, recae más peso sobre el tren delantero del S80 2.0D, lo que hace que su carácter subvirador sea ligeramente más acentuado si damos gas a fondo a la salida de las curvas de radio reducido, pues en los virajes amplios de las carreteras más rápidas las diferencias de comportamiento son prácticamente inapreciables.
Ambos sistemas de dirección, con asistencia hidráulica, están tarados del mismo modo y con los frenos ocurre más de lo mismo, comparten dimensiones de discos y en cuanto a potencia no existen diferencias ostensibles.
Esto viene a igualar aún más las dotes de uno y otro coche, del mismo modo que el equipamiento de serie de las versiones básicas, en ambos casos el grado denominado Kinetic.
Basta con echar un vistazo a la tabla adjunta para comprobar que la dotación es igual en uno y otro, aunque bien es cierto que por tratarse de las versiones de acceso a la gama S80, dejan mucho al capítulo de opciones, cosa que no sucede si optamos por las variantes más ricas en dotación, bajo el sello Summum.

Autonomías. Pero volviendo a las versiones que nos ocupan, S80 2.0D Kinetic y S80 2.0 Kinetic, los precios son insólitamente contenidos. Gracias a la nueva tasa impositiva ecológica ambos tributan el 9,75%. Esto hace que el modelo diésel cueste 34.310 euros y el de gasolina 33.600. La diferencia es, pues, de sólo 710 euros en favor del modelo de gasolina.
Bajo mi punto de vista, y aun a pesar de que el gasóleo es ligeramente m´as costoso que la gasolina eurosúper, la opción a elegir debería ser el S80 2.0D. Olvidando las veces que podemos llenar el depósito del S80 2.0 con esos 710 euros de ahorro, si nos atenemos al gasto en ciclo combinado, con el diésel podremos recorrer hasta 1.000 kilómetros sin repostar, en tanto que con el de gasolina nos quedaremos ligeramente por encima de los 700.
Esa es la clave, la cantidad de kilómetros más que podremos recorrer. Y si además tenemos cierta sensibilidad medioambiental, el 2.0D emite 51 gramos menos de dióxido de carbono por kilómetro que el 2.0 de gasolina.

 

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