El mercado de los todo camino, llamado con el acrónimo SUV’s crece incesantemente en España, aun a pesar de la crisis, restando ventas a los turimos y a los monovolúmenes compactos. Si en 2004 sólo copaban el 4% de las ventas de automóviles, el pasado año llegaron al 10%. En ese diez por ciento de la tarta, el 62% corresponde a los todo camino compactos, esto es, los de la categoría que este año se ha estrenado con el Nissan Qashqai, que ha destronado al Suzuki Grand Vitara.
Pues bien, coincidiendo con la apertura del Salón Internacional del Automóvil de Madrid se inicia la venta del nuevo Ford Kuga, un modelo con el que Ford regresa al mundo de los 4x4 y que abandonó con la desaparición del Maverick, fruto de una joint venture con Nissan, que lo fabricaba junto al Terrano.
El nuevo Kuga comparte plataforma con su hermano C-Max, el ya conocido Land Rover Freelander y con el inminente Volvo XC60, que verá la luz en octubre de este mismo año. Sin embargo, dista de ellos desde el punto de vista de la estética. El Kuga parte de los rasgos del Iosis-X, un coche-concepto que pudimos ver en el Salón de Francfort del pasado año y que tiene rasgos comunes con la más reciente geneneración de modelos de la marca del óvalo, como S-Max, Mondeo y Focus’08.
Doble portón. La carrocería de cinco puertas tiene la particularidad, por poco frecuente en su categoría, de contar con un portón dividido en dos partes. Puede abrirse completamente o sólo la parte superior, la que enmarca a la luneta, lo que resulta muy cómodo si vamos a cargar o descargar objetos de pequeño tamaño.
La capacidad de carga no es uno de sus puntos fuertes, ya que 360 litros son, a mi juicio, un volumen algo limitado, que por contra beneficia la habitabilidad. Eso sí, abatiendo las dos partes asimétricas de la banqueta trasera se pueden superar los 1.400 litros de volumen. Bajo el piso, además, hay una serie de compartimentos tabicados para albergar objetos de distintos tamaños y evitar que en carretera golpeen las paredes del maletero si circulamos por carreteras muy viradas.
En cuanto a la habitabilidad, hasta cinco adultos de buena talla tienen cabida, ya que el suelo es perfectamente plano -no hay túnel de transmisión que invada el piso-. Además, la cota de anchura entre hombros es más que correcta e incluso ocupantes de hasta 1,90 de talla podrán comprobar que su cabeza no roza con el guarnecido del techo.
Solo un diésel. Está disponible en su debú sólo con el motor turbodiésel de 136 caballos, que en contra de lo que cabría pensar mueve al Kuga con total desenvoltura. Roza los 200 km/h de velocímetro sin agobios y sus valores de aceleración y recuperación no desentonan con los del S-Max, por ejemplo, con idéntica mecánica.
El sistema de tracción 4x4 que emplea es el mismo de los Volvo de tracción integral: de conexión automática mediante un embrague Haldex de tercera generación. La caja de cambios es manual de seis velocidades, a la que se añadirá a finales de este año el cambio automático de doble embrague, denominado Powershift, desarrollado por Volvo. Del mismo modo, estará a la venta sólo con tracción delantera en 2009.
En el plano dinámico hay que dar un sobresaliente a su comportamiento en carretera y una alta calificación fuera de ella. Durante la primera toma de contacto conduje por las pistas de arena de Doñana, con algunos tramos inundados por las fuertes lluvias de abril y se comportó como si fuese un todo terreno puro, no con las limitaciones de otros todo camino. Ya durante la más intensa prueba que hemos realizado hace apenas una semana, mi opinión no ha variado.
Buena parte de ello, sin restar mérito a las suspensiones, se debe al exelente reparto de pesos entre ejes.
Quizás la unidad de pruebas, con el acabado Trend y una monta de neumáticos algo exagerada, lo hace algo incómodo cuando el asfalto está roto, ya que tanto una amortiguación elegida para un uso preferente por carretera como por los flancos muy rígidos de las ruedas hacen que las irregularidades se “copien” al habitáculo más de lo deseable, al menos bajo mi punto de vista.
La dirección, de asistencia electrohidráulica para rebajar el consumo de gas-oil, con tres niveles de dureza programables, tiene un excelente tacto, casi deportivo, tanto a bajas velocidades como rodando muy por encima de las velocidades legales.
Bien asistido. Entre las ayudas electrónicas que el Kuga incorpora de serie para las tres versiones iniciales hay que destacar la presencia de un control de estabilidad con función antivuelco (ARM) y otro de estabilización del remolque, así como el control de frenada en curva (CBC).
Se comercializa con dos niveles de equipamiento: Trend y Titanium, siendo el primero, el básico, el que corresponde a la unidad probada. Lo cierto es que la relación equipamiento es muy buena. Por 28.500 euros el Kuga TDCi ofrece de serie el pulsador de arranque Ford power, asientos delanteros deportivos, ordenador de a bordo, faros antiniebla, volante de piel, aire acondicionado, conector de audio para equipos portátiles, anclajes Isofix, cuatro elevalunas eléctricos, espejos exteriores calefactados, llantas de 17 pulgadas... Entre las opciones figuran el pack Style, que incluye lunas traseras ahumadas y barras de techo, el Season pack, con techo panorámico y parabrisas calorífugo y térmico, tapicería de piel, el sistema de detección de baja presión de las ruedas (DDS), navegador bien con soporte en tarjeta SD o DVD, una toma de corriente de 230V para las plazas traseras, llantas de 18 pulgadas (350e), sensor de aparcamiento trasero, etc.
La diferencia de precio con el Kuga TDCi Titanium es de 3.000 euros, una cifra muy corta si tenemos en cuenta que a cambio nos ofrece llantas de aleación, climatizador bizona, tapicería con remates en piel, limpiaparabrisas automático, autoencendido de luces, retrovisor interior fotosensible, lunetas traseras ahumadas y remates en efecto aluminio para salpicadero y paneles laterales del habitáculo.
En suma, y si hacemos números, salvo que no seamos muy caprichosos o nos guste la combinación del color de la carrocería con el de la consola central, del mismo tono, merecería la pena comprar la versión Titanium.