Ssangyong ha rejuvenecido acertadamente la imagen de su monovolumen para mantenerlo entre los líderes de su categoría. Respecto al Rodius que vió la luz en 2005, la gama 2008 ha estrenado pocos pero acertados cambios en su carrocería, con una calandra mucho más agraciada, y de equipamiento, que no tiene tacha alguna, salvo pequeños detalles de concepción, como un ordenador de a bordo muy básico y que, colocado junto al retrovisor, es de difícil lectura.
Los cambios en su carrocería se observan claramente en el frontal, con una calandra inspirada en la de su hermano todo terreno Kyron, y en el portón posterior, que estrena ahora un alerón más discreto, así como nuevas moduras y grupos ópticos. En lo que al equipamiento antes aludido, la nueva gama incorpora para todas las versiones el reproductor de DVD con pantalla en el techo y conexión por Bluetooth para el teléfono móvil. Otras mejoras en la dotación se refieren al control de estabilidad, que ahora suma el control antivuelco ARP, todo un acierto para este tipo de vehículos muy condicionados por las inercias cuando se rueda cerca de los límites de la física.
Veterano, pero ágil. El único motor disponible para el Rodius 2008 es de origen Mercedes Benz, como ya sucede con otros modelos de esta firma coreana. Con 2,7 litros de cubicaje y 165 caballos de potencia máxima, se mueve con excelente soltura a pesar de su enorme tamaño, que permite disponer de siete plazas y un excelente maletero (841 litros), a diferencia de otros modelos de tres filas de asientos.
En la configuración de serie, la caja de cambios es manual de cinco velocidades, pero opcionalmente puede incoporar un cambio automático suministrado por Mercedes (2.400 euros), como la unidad probada. Es una caja de cinco velocidades que puede emplearse de modo secuencial mediante pulsadores en el volante o accionando un pulsador en el propio selector. Como el modelo precedente, también está disponible con propulsión a las 4x4 con reductora, en lugar de propulsión trasera, lo que hace que su versatilidad sea superior a la de todos sus oponentes. Su sobreprecio es de 3.500 euros.
Como vehículo de clara orientación familiar, el confort de marcha prima claramente sobre el comportamiento, y es que al margen del suave tarado de sus suspensiones, tienen que luchar contra otros elementos inevitables como su gran tamaño, un peso que ronda las dos toneladas con sus correspondientes inercias y el elevado centro de gravedad.
Con estos ingredientes encuentran su mejor escenario en autopistas o autovías, donde convierte el viaje en toda una experiencia de placer para sus ocupantes. Apoyado en su gran batalla, se muestra aplomado y estables siempre que el ritmo de crucero sea moderado, pues en caso contrario se evidencian sus pecados: balanceos de la carrocería y pérdida de agilidad, aspectos que se acentúan en las carreteras de segundo orden. Sobre firme irregular y al pasar por baches, el tren trasero cobra una importante factura al confort en forma de molestos rebotes, y eso que el Rodius adopta un esquema multibrazo más avanzado que el clásico eje rígido.
Ya en su habitáculo, la configuración 2+2+3 plazas tiene asientos individuales y giratorios en la fila central y banqueta corrida en la posterior. Un acierto es que tiene la posibilidad de desplazamiento longitudinal de todos sus asientos, lo que nos permite jugar con mejorar el confort de pasajeros de más talla o de ganar volumen para el equipaje.
El equipamiento de la versión Limited es muy completo. He mencionado antes el DVD de serie para toda la gama, a lo que añade climatizador electrónico, tapicería de cuero, techo solar, autoencendido de luces, control de velocidad de crucero, sensor de aparcamiento, enlace Bluetooth para el teléfono móvil, etc. Quizás la única pega radica en que la radio-CD es convencional, de carátula extraíble, lo que deja a merced de nuestro olvido que los amantes de lo ajeno nos priven de ella tras romper la ventanilla.
Con un precio de 32.860 euros, el Rodius 270 Xdi LImited automático se posiciona en una inmejorable ventaja respecto a sus oponentes, a los que aventaja hasta con un 30% de ahorro a igualdad de equipamiento.