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MERCEDES R 280 CDI 4MATIC -190CV-
LUJO PARA LA FAMILIA
Los monovolúmenes son coches para la familia, que no tiene por qué renunciar al lujo. Ésta será la clave de la Clase R frente a la nutrida competencia, que tampoco ofrecen el mismo nivel de potencia, 190 caballos, ni la tracción a las cuatro ruedas.

La oferta de monovolúmes en el mercado es elevada. Escoger un vehículo de siete plazas es complicado ante la gran competencia existente. Mercedes, tras una generación de Clase R que no ha cuajado, quiere corregir posibles errores del pasado. Así, la nueva gama ofrece tres configuraciones interiores distintas con capacidad para 5, 6 y 7 pasajeros cuando antes sólo estaba disponible para 6 ocupantes. La tracción a las cuatro ruedas estuvo siempre disponible, pero ahora también se puede adquirir sólo con la propulsión trasera. Como antes, existen dos carrocerías: la corta y la larga -que añade 23,5 centímetros a su longitud-.

El Clase R tiene el buen papel de ofrecerse como el monovolumen más lujoso del mercado. Sus precios también son un lujo, pero además lo podemos tomar como una berlina familiar e incluso como un todo terreno, pues entre sus opciones dispone de un paquete off road, aunque sólo está preparado para circular por pistas en buenas condiciones.

Difícil decisión. Más que una decisión tiene que ser una necesidad la compra de un coche de estas características. Su tamaño y peso pueden retraernos de la compra sobre todo por los problemas de movilidad en zonas urbanas. Pero si todavía no lo tenemos claro y vamos con más de 50.000 euros a un concesionario de Mercedes podemos salir con varias cosas: desde un E familiar de cinco cómodas plazas y gran maletero, pasando por los todo terreno ML o el R que nos ocupa en esta ocasión.
Siendo un monovolumen lo cierto es que no tiene esa presencia de otros y vende un mayor dinamismo estético. Eso también se nota al volante pues su comportamiento, por inercias y apoyos, está más cerca de un turismo que de los vehículos más familiares o los todo terreno.
Ahora bien, si nos asomamos al interior del Clase R, tras valorar su buena calidad interior, sus remates y la gran amplitud de su habitáculo y maletero (que anda sobrado de todo ello) nos damos cuenta de que la plaza central trasera es de juguete. La fila trasera tiene dos cómodos butacones unidos por uno más pequeño. Esta plaza central tiene una banqueta de 28 centímetros de ancho y el respaldo mide 26 centímetros, casi la mitad que las plazas laterales (con banqueta de 51 cm. y respaldo de 52). Así, un adulto tendrá la mitad de sus posaderas fuera del asiento y lo que es peor irá sentado sobre el anclaje del cintur´´on de seguridad. Vamos que para salir del paso puede estar bien, pero no para ser una quinta plaza de uso habitual.
Lo que nunca nos va a faltar es maletero. Con una capacidad de 600 litros disponemos de un útil hueco oculto bajo el piso con una profundidad de 12 centímetros y 51 centímetros de largo por 91 de ancho. Es, por tanto, muy aprovechable y cabe un portátil perfectamente, además de quedar oculto a la vista y no ir dando tumbos por todo el maletero. Otra cosa buena es que la trampilla de acceso a este hueco tiene amortiguadores, lo que facilita su apertura.

Básico pero sobrado. El motor 280, tanto en diésel como en gasolina, supone la oferta básica en la Clase R. Pero esto no nos debe llevar a pensar que como básicos andan justitos. Quizá sí en lo que respecta a equipamiento, pero no en lo que se refiere a motores.
La versión que nos ocupa, el CDi de 190 caballos (que es el mismo motor que el 320 CDi, o sea, un tres litros V6 pero con una centralita distinta para que no dé 224 caballos) , nos parece un motor que, para cómo están las cosas en la carretera con la persecución desde la Dirección General de Tráfico, nos puede resultar más que suficiente.
Su potencia mueve con soltura el conjunto, que pesa nada menos que 2,2 toneladas en vacío, con unas prestaciones sobradas para una conducción de corte familiar. Se desenvuelve a las mil maravillas en las grandes autopistas, que son su terreno natural y más idóneo, donde además es capaz de firmar unos consumos contenidos, aunque estamos hablando de situarlos por debajo de los 10 litros.
A plena carga notamos que va algo más justo. Hay que pisar más el acelerador y subir los consumos para conseguir unas reacciones más brillantes, pero este 280 CDi está a la altura.
Fuera de la Red General del Estado se aprecia la pesadez del conjunto, pero sorprende por los contenidos balanceos de la carrocería, y la firmeza y naturalidad con la que se pueden gestionar las curvas. Nos parece ir en una berlina familiar más que en un monovolumen.
El aporte de la tracción a las cuatro ruedas se nota en los casos de carreteras en peores condiciones y cuando cambiamos asfalto por tierra. Tampoco hay que engañarse y pensar que es la panacea, sólo sirve para caminos en buen estado. Si nuestra intención es circular por caminos más degradados sería recomendable montar el paquete off road opcional, de 2.086 euros de coste, que dispone de protector de bajos, suspensión neumática y una brújula.
En cualquier caso, lo que resulta una delicia es el cambio 7G-Tronic que viene de serie con pulsadores tras el volante.

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