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RENAULT LAGUNA GRAND TOUR 2.0 dCi PRIVILEGE -175CV-
TECNOLOGÍA SIGILOSA
El familiar del nuevo Laguna prescinde de la arriesgada trasera de la berlina para conformar un producto más continuista con la generación anterior. Al menos en estética, porque la flexibilidad de su maletero y el funcionamiento extremadamente silencioso de su potente diésel de 175CV son superiores a los de su antecesor.

La tercera generación del Laguna se configura, a falta de la versión Coupé prevista para finales de 2008, en torno a dos carrocerías. Y si la imagen de la berlina ha sido uno de los puntos que más controversia ha causado, sobre todo en una zaga atípica por la ubicación de los faros en la parte más alta del capó, en el caso del familiar la apuesta estética ha sido más discreta y, a nuestro juicio, más acertada.
Pese a que desde una perspectiva trasera el nuevo familiar recuerda al modelo anterior, el Laguna Grand Tour ha dado un paso importante en todo lo referente al confort de marcha, a la vez que ha mejorado en practicidad.

Silencio. Una de las características más importantes del nuevo familiar, como también destacamos en la berlina probada en esta revista hace algunos números, es su excelente aislamiento acústico. El trabajo para reducir y eliminar ruidos ha sido exhaustivo, hasta un 40% menor según el fabricante. Incluso en la versión probada, la más potente de la gama diésel, se hace antes presente la rodadura de los neumáticos que el propio ruido proveniente del motor. Y otra de las fuentes de sonidos que normalmente se cuelan en el habitáculo, la aerodinámica, también se encuentra muy filtrada para los ocupantes del Laguna Grand Tour.
Todo ello redunda en un confort de marcha exquisito al que igualmente contribuyen los cómodos asientos montados tanto delante como detrás, una ergonomía de conducción muy conseguida, amén de una percepción de calidad superior, y a una suspensión que se “traga” todo sin rechistar.
Con estos argumentos el nuevo familiar de la casa francesa se configura como un excelente rodador, y para completar esta faceta qué mejor que la motorización más potente de la actual gama diésel.

Rendimiento suave. A la espera de la futura versión GT que montará una variante de 180 CV, el 2.0 dCi de la Alianza Renault-Nissan más potente da nada menos que 175 CV, una cifra elevada a la que de momento no llegan muchos de sus rivales más directos como pueden ser los renovados Mondeo Sportbreak o Mazda6 Wagon, situándose en la escala de potencia que sí ofrecen por ejemplo dos veteranos como Peugeot en el 407 o Toyota en el Avensis.

Es un propulsor muy refinado que viene de la última etapa de la generación anterior y que comparte el mismo bloque del 150 CV, aunque con cambios, como la incoporación de un filtro de partículas de regeneración periódica o los dos árboles de equilibrado. A pesar de no transmitir grandes sensaciones, las mediciones ponen de manifiesto que corre más de lo que parece, y que su funcionamiento suave camufla un rendimiento notable. No esperábamos menos de semejante caballería, aunque nos ha sorprendido lo bien que funciona a bajo y medio régimen. No hace falta estirar las velocidades, aún cuando este propulsor es capaz de subir hasta más allá de 4.000 vueltas. De hecho, un indicador de cambio de marcha en la instrumentación nos indica apenas a 1.750 rpm que debemos efectuar el cambio si queremos ser eficientes. Si lo hacemos así el consumo es comedido, con medias entre 7 y 8 litros, también gracias a la correcta relación de las seis marchas.
En el plano dinámico el Laguna mantiene el sabor de su antecesor, es decir, prima el confort por encima de la deportividad. Con todo, y a pesar de su creciemiento es más ligero (el capó es de aluminio), y la suspensión trasera de eje torsional ha evolucionado adoptando una configuración flexible en H, a la vez que en ambos ejes los muelles son más rígidos y las estabilizadoras de mayor diámetro. Así consigue ser más ágil, girar muy plano, sin apenas balanceos, ofreciendo una comodidad de marcha absoluta.
Por otro lado, la dirección eléctrica de la marca francesa siempre ha sido un punto muy criticado por su falta de feeling. En el nuevo Laguna familiar la precisión es buena, la desmultiplicación es reducida y sólo le falta transmitir algo más sobre lo que sucede con el eje delantero.

Contenido. La nueva generación del Laguna no llega a las cotas de tamaño de la competencia que se ha decantado por crecer más. El Grand Tour comparte batalla con la berlina y todos los centímetros ganados se han ido al maletero que es 58 litros más capaz. Con sus 508 litros no es el más grande del segmento, pero su superficie plana y sus formas casi cuadradas (100 cm. de ancho por 104 de largo) proporcionan un espacio muy aprovechable y con umbral de carga muy bajo y cómodo. A ambos lados, además, se ubican sendos huecos portaobjetos cerrados, y disponemos de ganchos para amarrar los bultos. El plegado de los asientos -en dos partes asimétricas- es facilísimo, sólo hay que accionar un tirador bien desde el propio asiento o cómodamente desde el maletero, y queda un piso plano de casi 2 metros de largo.
En contraposición, y más teniendo en cuenta su concepción de familiar, hay que resaltar la escasa presencia de huecos portaobjetos en el habitáculo más allá del maletero.
Las cotas interiores tampoco destacan especialmente en lo referente a la anchura. Al menos esta versión familiar aporta una altura trasera muy buena -la berlina va justita- que incluso permite el uso de la plaza central por personas de 1,80 m.

Equipo completo. Como la anterior generación, el Laguna presume de estar muy bien equipado. El 2.0 dCi de 175 CV sólo se comercializa en las dos versiones más altas de gama, Privilege (la probada) e Initiale. Aunque hay que pagar por montar los airbags laterales traseros o los asientos eléctricos, pero la dotación de serie incluye faros bi-xenón direccionales con lavafaros, tarjeta manos libres para el acceso y arranque, climatización dual, limpiaparabrisas y luces automáticas, bluetooth para el móvil, freno de parking asistido, sistema de control de presión de neumáticos, radar de proximidad trasero, luneta trasera abatible, radio de 230W con cargador frontal de 6 CD, etc.

Muchos extras que convierten a esta versión del Laguna Grand Tour, también por su potente motor y por su excelente calidad de fabricación, en un familiar de clase alta pero a un precio de marca generalista.

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