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FIAT 500 1.4 16v LOUNGE -100CV-
MINIMORFOSIS  
Fiat, como ya han hecho con éxito otros fabricantes, recupera un modelo mítico de la marca y lo reinterpreta. El resultado, un encantador modelo que dará mucho que hablar en el segmento de los utilitarios.  

Resucitar a los mitos ha sido muy rentable en la industria del automóvil en los últimos tiempos. Volkswagen fue el pionero con la reedición del Escarabajo. Posteriormente sería BMW quien hiciera revivir al Mini, que se ha convertido en un icono incluso entre las celebrities, que han sucumbido a sus encantos y han protagonizado buena parte de su éxito comercial.
Fiat, con el nuevo 500, aspira a algo parecido, aunque con un público objetivo quizá menos sofisticado. El 500 de hace 50 años fue en Italia lo que el Seat 600 en España, esto es, el modelo que motorizó a un país, el auténtico “coche del pueblo” para los transalpinos.
Ahora vuelve a la vida con todo el encanto del diseño de entonces pero, a la vez, con la tecnología más actual. En el 500 no hay concesiones. Dispone, como dotación de seguridad de serie, de siete airbags, incluido el de rodillas para el conductor. Si, además, optamos por la versión que probamos en estas páginas, con el acabado Lounge que corona la gama, dispondremos también de control de estabilidad, que junto al de tracción, el sistema de arranque en pendiente o el servofreno de emergencia forman parte de la batería de ayudas electrónicas disponibles. Ha conseguido las cinco estrellas de EuroNCAP, todo un logro para coches de tan escaso tamaño.
A nivel tecnológico, el simpático 500 es un sofisticado vehículo con grandes posibilidades multimedia. Todos los 500 disponen del sistema Blue&Me, que permite la conexión bluetooth para el móvil y que se acompaña de un lector de mensajes SMS y una conexión USB para dispositivos portátiles de memoria en la que almacenar cómodamente la música para el viaje. Sistemas ni siquiera imaginables para el equipo que dio vida al Fiat 500 original.

Con mucho encanto. Desde el punto de vista del mercado español, el Fiat 500 cuenta con muchos argumentos para triunfar. Desde el primer vistazo el nuevo modelo es claramente familiar para el gran público, que puede identificalo con el Seat 600. En cualquier caso despierta nostalgia y simpatía a partes iguales, dos sentimientos muy positivos desde el punto de vista comercial.
Nuestra unidad de pruebas, equipada con el propulsor 1.4 multiválvulas de 100 caballos y terminación Lounge es el tope de gama tanto a nivel mecánico como de equipamiento (los Sport tienen una dotación similar, pero con algún que otro detalle algo más deportivo). Exteriomente, cuenta con algunos de los mil detalles que pueden personalizar casi hasta el extremo cualquier unidad del 500. Nuestro protagonista incorporaba un paquete cromado con inserciones en la cubierta de los retrovisores, marcos de las puertas y bandas en los paragolpes.
Pero hay muchísimas posibilidades más. Fiat imita una de las virtudes más admiradas de los Mini, ya que dispone de un amplísimo catálogo de detalles para personalizar el vehículo sin cargar demasiado la factura final. Para retocar el exterior hay adhesivos para el frontal, los laterales y el techo y disponemos de hasta siete modelos de llantas de aleación de 15 pulgadas (las de 16, como las de nuestra unidad de pruebas, cuestan 210 euros adicionales). Interiomente podemos combinar colores en los tapizados de asientos, volante y cambio, pero el tono de la pieza central del salpicadero va siempre a juego con la carrocería. Algún detalle curioso más afecta a la llave, que puede personalizarse con diferentes cubiertas de colores, o a la maneta interior de apertura de puertas, con el diseño de la original. En total, Fiat dispone de más de 500.000 posibilidades diferentes combinando motores, equipamientos y accesorios.
En cualquier caso, además de buen gusto en la recreación formal del habitáculo, el interior está muy bien hecho, con materiales que transmiten buenas sensaciones y desprenden un aire nostálgico similar al que despierta su aspecto exterior. Diseño combinado con funcionalidad, ya que el reloj situado en posición central tras el volante acoge toda la información de los instrumentos de a bordo y sistemas multimedia disponibles. Con grafías más grandes mejoraría la claridad de su lectura.

Algo más que un ciudadano. La opción del motor 1.4 16v iría incluso un poco más allá que el planteamiento tradicional de los compradores de este tipo de modelos, orientados al uso urbano. Con este pequeño multiválvulas añadiremos solvencia también para viajes largos. El motor más potente responde perfectamente a ese uso mixto, con un agrado total en ciudad y bastante alegría cuando lo lanzamos en carretera. Requiere, para llegar a una buena velocidad de crucero, buscar la zona alta, donde responde con bastante alegría gracias sobre todo a su bajo peso, por debajo de los 1.000 kilos. Nuestra unidad, poco rodada, a buen seguro que mejoraría con el paso de los kilómetros pero no nos ha dejado insatisfechos prestacionalmente, ni mucho menos. Eso sí, a buen seguro que el empuje extra a bajas vueltas que le proporcionará el 1.3 turbodiésel Multijet se agradecerá, y más teniendo en cuenta que el precio de ambas versiones, con el mismo equipamiento, es similar.
El tacto general es bastante bueno, tanto de la dirección, que tiene un modo con mayor asistencia para facilitar las maniobras como del cambio, de seis velocidades, algo poco usual en esta categoría. Esta caja contribuye a firmar unos consumos muy razonables, por debajo de 7 litros de promedio en casi todas las circunstancias.
Dinámicamente resulta muy previsible y fácil de conducir. Le falta un punto de efectividad para llegar a los excelentes niveles de comportamiento del Mini, su punto de referencia, pero todo llegará, ya que están anunciadas las versiones Abarth con al menos 150 caballos para competir de tú a tú con el Cooper.
La habitabilidad es buena en las plazas delanteras y algo más justa en las traseras, con una altura y espacio para las piernas algo limitados, incluso pese a su pequeño tamaño. El acceso es mejorable, con algunos detalles fácilmente solventables, como los asientos sin memoria de posición. La posterior es sin duda la zona que más se ha sacrificado en favor de otros aspectos, como el maletero, que resulta bastante solvente con sus 185 litros de capacidad.

Muy completo. Ya hemos adelantado algunas pinceladas sobre la buena dotación de serie del Fiat 500 en su terminación Lounge. Además del completo sistema de protección para los ocupantes dispone de elementos de confort avanzados como el climatizador o los espejos eléctricos antivaho y detalles como el techo solar fijo -que puede pedirse también con mecanismo eléctrico por 300 euros extra- o los faros antiniebla que completan a los de luz diurna. Para el capítulo de opciones quedan el sensor de aparcamiento, el navegador o el interior en piel.
Los 14.500 euros que cuesta están en un punto medio entre los Twingo, Mazda2 o Peugeot 107 y el Mini, claramente más exclusivo también en su tarifa. Eso sí, muy pocos podrán rivalizar en encanto con el Fiat 500, especialmente para los mercados español e italiano.

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