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MERCEDES C220 CDI ESTATE -170CV-
MENUDA TRASERA  
Apenas algo más largo y alto que la berlina, la nueva carrocería familiar Estate añade un maletero más flexible, manteniendo su excelente comportamiento y con ese aire más deportivo de la nueva Clase C.
 

Bajo la denominación Estate, Mercedes-Benz ha dado un giro diferente a la variante familiar nacida sobre la base del nuevo Clase C. La imagen clásica del anterior, como ya sucediera con la aparición de la berlina, ha pasado a la historia y la deportividad ha ganado enteros, siguendo la tendencia actual del mercado que demanda mayor énfasis en los aspectos deportivos del automóvil.
No sólo a nivel de imagen predomina ese aire deportivo. El dinamismo y efectividad que desprende su excelente bastidor, respaldado por dispositivos como el Agility Control, es toda una referencia en el segmento premium en que compite. Éste se monta como equipo de serie, y se trata de un sistema de suspensión hidromecánico -donde la electrónica no interviene- que se adapta a las necesidades de conducción regulando la firmeza del muelle en función de los impulsos que se transmitan sobre el amortiguador.

Es, en definitiva, un elemento primordial para que la carrocería familiar no afecte al gran comportamiento que pudimos corroborar en la berlina (Topauto número 221). Además, el opcional de la amortiguación sensible a la carga para el eje trasero (965 e), añade un plus de efectividad muy a tener en cuenta en una carrocería familiar con un potencial de carga superior.
Con todo lo dicho, no extraña que el mayor peso y envergadura de la zaga incida mínimamente en la conducción. Sólo en los virajes más abruptos la trasera comienza a desestabilizar la trazada, aunque su leve deslizamiento también sirve para redondear el giro. Y si sobrepasa un límite razonable, el ESP actúa con eficacia, primero funcionando imperceptiblemente (nos damos cuenta por el indicador que parpadea en la instrumentación), y luego ya para hacerse más evidente frenando y corrigiendo la trayectoria.
La eficacia de su bastidor no está reñida con un confort excelente, destacando por su calidad de rodadura y capacidad para absorber las irregularidades del asfalto sin que éstas se trasladen al puesto de conducción. Su rápida dirección, tacto de pedales y cambio (de éste casi nos olvidamos con la caja autom´´atica) son exquisitos y añaden un alto agrado de marcha. También el habitáculo está muy bien insonorizado, redundando en esa sensación de automóvil premium de que presume.

Cambio burgués. Un elemento discordante con ese carácter más deportivo de la nueva generación la encontramos en la caja automática de cinco marchas montada en nuestra unidad de pruebas (1.848 euros). Los cambios de velocidad son suaves y apenas evidentes, pero su rapidez deja mucho que desear sobre todo en arrancadas, o al aparcar, momento en que se actúa repetidamente sobre el cambio. Con el paquete AMG se incorporan levas al volante que, como sucede con la palanca, se puede seleccionar la velocidad en cualquier momento. A pesar de la posibilidad de funcionar en modo manual, la marcha elegida no se mantiene si se llega al corte o si el motor gira muy bajo de vueltas, o tampoco si pisamos el pedal del acelerador hasta el kick-down. Así que en la mayoría de las ocasiones elegimos cualquiera de las dos modalidades automáticas, Confort o Sport, ésta última retrasando el cambio y permitiendo llevar el motor más revolucionado.

Este cambio penaliza las aceleraciones en parado, que podrían ser fulgurantes porque el motor 220 CDI, escala intermedia en la gama diésel con 170 CV, da una cifra de par elevada a partir de 2.000 rpm. Gracias a ello recupera con brío desde prácticamente cualquier velocidad. Salvo al ralentí, donde vibra y suena por encima de lo esperado, una vez cogida velocidad es bastante silencioso y refinado.
Como la berlina, las cotas interiores del Estate son comedidas. Los asientos garantizan un agarre perfecto, también los de atrás que, dada su focalización para dos personas, tienen un gran reborde lateral. Básicamente las medidas son las mismas que las de la berlina pero el familiar añade un maletero bastante más modulable. La banqueta trasera se pliega en dos partes y deja una superficie casi plana. Una opción recomendable para tener toda la carga bien colocada es adquirir el kit de sujección Easy Pack por 295 euros, compuesta por anillos de agarre, redes, una barra telescópica, etc.
El Estate complementa la dotación de serie de la berlina con una toma adicional de 12V en el maletero (hay otras dos en interior), las barras del techo, un apoyabrazos central trasero y otros elementos. Pero el usuario comprobará como, para equipar otros extras como la pintura metalizada, el navegador o el techo panorámico, por ejemplo, el coste final se dispara ya que el precio de las opciones es muy elevado. Es el otro precio que se paga por adquirir un coche premium, con una dinámica excelente, pero no al alcance de todos.

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